¿IMPUNIDAD?

El 28 me preguntaron que me parecido el discurso del Presidente. Solo dije que me había parecido populista. 

Por ejemplo, cuando planteo la ejecución de un Referéndum para evitar la reelección de congresistas. Los que detestan este Congreso de mayoría fujimorista saltaron exultantes de alegría Ya podían cerrar / disolver el Congreso. Ilusión basada en la ignorancia. No es tan simple. El odio es mal consejero político.

Y calle de añadir que sobre todo me pareció mal asesorado jurídicamente. 

Pero, no dije nada más, resistiendo las provocaciones que los comentarios políticos generan, y porque me he impuesto la regla de no hablar de política (y otros temas espinosos) con mis amigos. 

En política muchos juegan a tener razón de modo exclusivo. Y eso es natural en la pubertad política 
La verdad es que, más que lo que dijo el Presidente, me llamo la atención lo que no dijo. Me llamo la atención que NO DIJERA UNA PALABRA sobre ODEBRECHT. 

Por eso mismo, señalo aquí lo que me parece más importante: la impunidad que los socios y cómplices de Odebrecht y demás compañías brasileras están tratando de conseguir.

La impunidad de todos aquellos que han sustraído del presupuesto público MILES DE MILLONES durante más de 15 años organizando una verdadera red social de corrupción y complicidad en el MAYOR ESCANDALO DE CORRUPCION de nuestra historia. Este escándalo figurara en la Historia del Perú.

Red de corrupción y complicidad que abarca a empresarios, políticos, funcionarios públicos, abogados, estudios de abogados, supervisoras, periodistas, dueños de medios, ONGs, jueces, fiscales, opinologos y hasta artistas.

Impunidad que es factible dada la miseria moral de nuestro Poder Judicial y que ha sido parcialmente revelada por estos audios.

Impunidad que ha ganado DOS años de libertad, en los cuales NINGUN “pez gordo” de esta red de corrupción está acusado o encarcelado.

Impunidad que es factible dada la fragilidad de nuestras instituciones.

Impunidad que es factible dada la ignorancia que muestran sin vergüenza algunos políticos (y hasta el nuevo Ministro de Justicia) de la Constitución.

Impunidad que está siendo oscurecido por el humo de todo este escandalete mediático alrededor de unos audios.

Impunidad que sería terrible para nuestra frágil democracia. Si cometes delitos y no te castigan, NO HAY DISCURSO que valga.

Porque la acción enseña.

Impunidad que celebra el discurso anti instituciones al que juegan los que pretenden enfrentar al “pueblo” con el Congreso

Porque podremos desgañitarnos contra los fujimoristas, apristas o izquierdistas 
acusándolos de corruptos. Como si la corrupción fuera patrimonio exclusivo de un grupo y no fuera un mal nacional.

Porque de nada vale indignarnos. Podremos exigir cárcel para los corruptos.

Pero lo peor que nos puede pasar es que no haya sanción para los delitos. ¿Saben de alguna acción judicial sobre Giuffra o de Bórea?  ¿El castigo depende del infractor?

Habremos construido para el 2021 o antes el mejor escenario para que un Antauro se lance a la aventura. Y el hartazgo de los electores mayoritarios hará realidad lo que muchos irresponsables corean “Que se vayan todos”

Alli, cuando los que se rasgan las vestiduras cada 5 de abril, que son los mismos que ahora megáfono en mano agitan el cierre del Congreso, mostrando su hipocresía política y la superficialidad de sus convicciones democráticas, recibirán lo que exigen y hasta más.

Ya lo dijo Lee Kuan Yew, Primer Ministro de Singapur de 1959 a 1990 "Si quieres derrotar la corrupción debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares". Y él lo hizo.

¿Tendremos nosotros esta misma férrea determinación?


LA SABIDURIA DE LOS VIEJOS


La sabiduría de los viejos

Todos hemos visto el ejemplar comportamiento de los hinchas peruanos en Rusia.

Apoyando y alentando sin desmayo a nuestra selección. Se ganó a pulso la admiración de todos los futboleros y de la prensa mundial por su fe inquebrantable en el equipo en las buenas y en las malas. 

Ellos hicieron mas por la imagen del país que 20 campañas de PromPeru.

De su comportamiento solo se han conocido elogios, hasta limpiaron las tribunas que ensuciaron.!!

Pero, durante los tres partidos, no solamente me llenaba de orgullo la actuación de la barra, sino que, agrio yo, recordé una conversación con mi vieja y un pensamiento molesto no me dejaba de rondar.

Me acordaba de mi vieja cuando sentenciaba de alguien “Es candil de la calle y oscuridad de su casa”.
La primera vez que le escuche decir eso le pregunte que significaba candil. Por supuesto le pregunte cuando estábamos solos, porque antes los menores NO intervenían en las conversaciones de adultos.

Me miro, no me respondió, hizo una pausa y me dijo “Trae el diccionario”. 
Lo traje y me dijo “Ahora, busca”. Busqué la palabra y la leí mientras ella me miraba en silencio. 
Cuando terminé de leer y la volví a mirar, me dijo. “Entendiste? ¿Está claro?”
“Si.” Respondí”.
“Bueno. Allí están todas las palabras que necesitas, solo tienes que buscarlas. Y están ordenadas ¡!.”
Lección aprendida.

Y el pensamiento interior que me ronda estos días es saber si al volver estos peruanos limpiaran sin vergüenza alguna el pedazo de playa que usan en verano, o la butaca del cine al salir, o si recogerán la caca de su perro o si dejaran de arrojar el desmonte de las construcciones a la ribera del río o en alguna playa alejada. ¿Lo harán?.

Me duele decir que lo dudo. 

Si. Porque afuera somos otros.

Y el resto no se libra, porque si los que no estuvimos en Rusia respetáramos dentro del Perú las leyes y las normas básicas de convivencia civilizada como lo hacemos cuando estamos fuera, si nos tratáramos unos a otros como tratamos al extranjero, etc.

En fin, si no fuéramos candil de la calle y oscuridad de nuestra casa, este país podría ser, y seria definitivamente, otro.

Si, otro, el que todos queremos.

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