Bueno mi caso no es penoso, existencial o dramático, ni tiene connotaciones sexuales como el tema que cantan los Rolling Stones, pero lo cuento porque no creo ser el único que carga con este problema y para que ver si encuentro alguna solución.
No logro obtener respuestas directas a las preguntas que hago.
No contestan lo que pregunto y si bien ya debería estar familiarizado con esto luego de algunos años enseñando tiene una acidez especial cuando el tema no es académico.
Y si bien esto sucede desde hace muchos años, ahora en la etapa del nido vacío se nota más y puede ser irritante.
El caso más antiguo que recuerdo fue en la época cuando malcriaba a mis hijos -después esto cambió-y pregunté: “¿Y cuánto cuestan esas fantásticas Nike?”, e ignorando mi sarcasmo obtuve por respuesta “Están creciendo, necesitan zapatillas, solo tienen dos pares y siempre les compramos para el verano”. Y de repente me encontré cercado por tres silenciosos pares de ojos que me miraban entre curiosos, molestos y defensivos ante lo cual solo atiné a decir “Solo quería saber …. Ok” y me quede sin saber cuánto costaban las benditas zapatillas.
Y por
supuesto no me atreví a contar que en mi época solo usábamos zapatillas cuando
tocaba hacer Educación Física y luego en el verano para los partidos diarios de
fulbito callejero. Era sacrílego usarlas para ir a fiestas o quinceañeros.
En otra ocasión pregunté:” ¿Qué hora es?” e inmediatamente me responde: “No comas nada que ya está listo el almuerzo”. Y todavía me miró extrañada al ver mi cara de desconcierto.
En voz baja musite “Voy a tener que llamar a la Marina de Guerra”.
“¿Que dices?”. “Nada”
“Ok. ¿Puedes hacer la limonada? Voy a poner la mesa”
Y finalmente, hace pocos días pregunte: “¿Cuantas horas hay de diferencia con España?” y me contestaron en modo ráfaga de una AK-47:” Primero terminas tu rutina, te bañas, te cambias y tomas desayuno”. Sé que la respuesta revela el régimen cuartelario que tengo y que gallardamente acepto, pero solo quería saber la diferencia horaria con España para no hacer una llamada en un horario impertinente y no que me reciten el Credo.
En este caso no obtuve una respuesta directa hasta que le pregunté por WhatsApp a mi cuñado quien me contestó “Son 7 horas más tarde pero un día de octubre que no se cual es cambia a 6 horas”
Le contesto: “Si sé que el adelanto es por el inicio del invierno. Pero no sabía el número de horas”
Y quejoso añado: “¿Puedes creer que tres veces he preguntado cuanta es la diferencia horaria y nadie me ha respondido directamente excepto tú?”
Me responde “Jajaja.
Depende a quien le preguntes”.
Me quede en silencio.
Y en voz baja le dije “Si. Las tres veces fueron a mujeres”.
Sé que aún no tenemos la opción de hablar en voz baja en WhatsApp, pero esta sería una buena ocasión para usarla.
Pero he decidido pasar a la ofensiva. Esto se tiene que acabar ahora. Voy a responder papas cuando me pregunten camotes y quiero ver las caras. Sé que será duro, pero ya es tiempo de obtener lo que uno pide.
Y no sé porque ahora recuerdo e incluyo parte de la arenga del espartano Dilios en la batalla final de la película 300
“Recordadnos. La más sencilla de las órdenes que un rey pueda dar. Recordad por qué morimos. No deseaba homenajes, canciones, monumentos, o poemas de guerra y valor. Su deseo era sencillo. Sólo… recordadnos ….”
No puedo seguir escribiendo, solo deseadme suerte, espero tenerla mejor que el tuerto Dilios.
