En las telenovelas mejicanas o
venezolanas donde los actores suelen estar vestidos como para su boda, es común que haya en los libretos una acción pasada
que las generaciones actuales desconocían y que tienen impacto en sus vidas. Cosas
como: Tu padre no es tu padre. Tu madre en realidad es tu hermana. Tu novio es
tu hermano y otras perlas parecidas, son comunes en sus historias.
Me acabo de enterar de una pequeña historia acaecida hace muchos
años, que no es tan dramático como lo mencionado pero merece contarse.
…………..
Mi hermano me la contó.
Lo quede mirando sorprendido, y él me sostuvo la
mirada.
-“Quien te contó eso” pregunte
-“Augusto Brocca” respondió.
Mi primo Augusto - quien reside en Tejas hace mucho- le había contado el hecho, algo que durante 50 años nadie en mi familia conocía.
No me sorprendió que mi hermano
haya hablado con un primo con quien yo no hablo -involuntariamente- hace más de cuatro décadas, sino la propia historia.
Escéptico como siempre, le pregunte: "Sera verdad?".
“Si. Una de las últimas veces que
hable con Ida, me lo confirmo”, añadió.
Para mí esto fue suficiente validación.
Ida era mi prima más querida. Guapa y de risa fácil, fue mi profesora en Primaria y casi una
hermana mayor cuando vivía cerca de mi casa. Mi Mama y ellas más que tía y
sobrina eran amigas.
“Porque recién me lo cuentas.”
Le pregunto
“No sé.” Esta respuesta no me sorprendió, es mi hermano.
Durante las vacaciones
escolares (Enero a Marzo), mi familia siempre iba a la playa, excepto los domingos.
De lunes a viernes estábamos en Cantolao entre la 1 y la 5 o 6 de la tarde y los sábados –para evitar la
multitud- íbamos desde las 10 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Regresábamos
cuando la gente empezaba a llegar a la playa!
A mi Papá siempre le gusto el
mar. Siempre nos habló de Huanchaco y Las Delicias como sus playas favoritas.
Por otro lado, mi Mamá nació y creció al borde del mar
literalmente. La salida de la parte de atrás de su casa en Chala daba
directamente a la arena.
Mi tía Olivia, una de mis tías
mayores, años después cuando mi Mamá ya no estaba con nosotros, me dijo:
"Ella era la que mejor nadaba de todos los hermanos. Es que paraba todo el día en
la playa, jugando y peleándose con los chicos" esto confirmaba lo que alguna vez me
dijo mi tío Jorge, el mayor de mis tíos.
Cuando íbamos a la playa, mi
Mamá se sentaba y nos miraba jugar. Nunca me percate que en realidad nos
cuidaba. Más adelante ingresaba una sola vez al mar. Se zambullía dos veces
seguidas, se internaba unos quince metros y luego giraba y nadaba paralelamente
a la costa en dirección al muelle distante unos 50 metros.
Mi Mamá tenía un bello estilo para nadar. Nadaba dando dos patadas
seguidas y una brazada a la vez, plash-plash brazada, plash-plash
brazada.
Llegaba al muelle se zambullía,
reaparecía habiendo girado y nuevamente plash-plash brazada, plash-plash
brazada. Llegaba al otro muelle y nuevamente se zambullía reaparecía habiendo
girado y nuevamente regresaba. Llegaba a la altura de donde estábamos y salía caminando lentamente por las
piedras que las olas movían. No se le notaba jadeando o agotada.
Yo solo podía hacer un largo haciendo pausas, nadar en el mar es
mucho más duro que en piscina.
Mi Papá, por su parte, siempre ingresaba dos veces al mar: en la primera vez se
internaba unos cien metros y luego salía. La segunda vez se
internaba unos diez metros y hacia tres o cuatro largos "de muelle a
muelle" y luego salía. Siempre igual.
Para nosotros, los hijos, bañarse durante tres horas en el agua FRÍA de Cantolao además de arrugarnos los dedos y relajarnos, nos desataba un feroz apetito; por lo que antes de retornar tomábamos una
merienda. De esas meriendas post playa, recuerdo el sabroso olor a malta que tiene el Pan Pyc y que hasta hoy me gusta.
En el camino siempre nos quedábamos dormidos. Mi Papá me
comento -años después- que ellos sabían que antes de pasar por Chucuito
todos estaríamos dormidos, empezando por mi hermano.
Volvamos a mi primo Augusto y
su relato. Él contó que una vez, cuando estaba de visita en Lima y habíamos ido a la playa, salió a caminar junto a mi Mamá y mi prima Ida por
la vereda que bordea Cantolao.
En un momento dado escucharon
un griterío. Una chica como de 16 años se estaba ahogando a unos 20 metros de
la orilla. Los gritos de "sáquenla, sáquenla" provenían de una chica y dos
chicos, amigos de ella, que parados en la orilla miraban el drama impotentes y desesperados. Todos miraban, pero nadie se movía.
Augusto dijo "Yo me quede congelado por un instante. Cuando reaccione, y empecé a correr mi tía ya estaba llegando
al agua. Corrió rapidísimo para hacerlo en una playa de piedras". Mi Mamá había reaccionado de inmediato y se lanzó a sacar a la chica. Ya en el
agua mi Mamá la rodeo nadando, sin acercarse y una vez a sus espaldas, la tomaba
por las axilas y la lanzaba hacia adelante, repitió la maniobra hasta que logró
sacarla, casi entregándola a varias personas que la esperaban a la orilla.
¿Qué había pasado? La chica no sabía nadar y como Cantolao es una playa mansa,
confiada se zambullo pero al momento de pararse no encontró piso y empezó a ahogarse.
Cuando mi Mamá salió del agua, estaba agitada. La gente la felicitaba, pero ella no contestaba. Ya a solas con sus sobrinos les dijo "Que gracias, ni
gracias coj***os. La próxima vez que dejen de gritar y entren a sacarla."
Esta reacción era típica de ella. No se guardaba nada.
Y poco después ya regresando les dijo:
"Nunca ayudes a salir poniéndote al frente porque en su desesperación te
puede abrazar y se ahogan los dos" y después de una pausa ordenó "Y
ni se les ocurra estar hablando de esto. Menos con James".
“Esa es Ana” dijo mi
hermano.
Le digo: “Te imaginas lo
que hubiera pasado si uno de ellos nos hubiera contado el hecho”.
Los dos nos miramos y sonreímos.
Le insisto: “Te imaginas lo que tu Madre les hubiera dicho?"
Allí si nos miramos y explotamos en carcajadas.
Ambos sabíamos lo que ella les hubiera dicho..