UNA DISGRESION


Esta digresión es porque en política se aprende - y ya tengo la costumbre- a mirar TAMBIÉN en una dirección diferente de la que me indican, a no creer todo lo que me dicen, a dudar de lo que leo y VERIFICAR todo ANTES de opinar.

Sabemos que Odebrecht en complicidad con constructoras nacionales nos han robado durante no menos de 15 años cientos sino miles de MILLONES de dólares. Y muchos han hecho un modus vivendi vivir de ese “chorreo”.




Una empresa con tanto poder, (recuerden que pone y saca presidentes) juega grande, a menos que alguien crea que dos fiscales los asustan.

Por ello quiero saber si los primos Graña ahora colaboradores eficaces ya declararon
  1.  ¿TODOS los proyectos y obras en donde hubo corrupción?
  2. ¿TODAS las empresas que participaron en las corruptelas?
  3. ¿TODAS las supervisoras que participaron en las corruptelas?
  4. ¿TODOS los nombres de los funcionarios públicos y políticos que fueron coimeados?
  5. ¿TODOS los MONTOS PAGADOS a los funcionarios públicos y políticos que fueron coimeados?
  6. ¿La modalidad de pago (efectivo, deposito en cuenta nacional, cuenta extranjera, etc) a los funcionarios públicos y políticos que fueron coimeados?
  7. ¿El MONTO TOTAL de la sobrevaloración de las obras?
  8. ¿DONDE está todo el dinero robado?

¿NO? ¿Aun NO?

Bueno, podremos saber mientras tanto:
  1. ¿Qué Estudios de Abogados asesoraron a GyM durante el periodo de la corruptela?
  2. ¿Qué Estudios de Abogados asesoran a GyM en la colaboración eficaz?
  3. ¿Hay un acuerdo de colaboración eficaz? ¿Es público o secreto?
  4. ¿Cuantos es el monto de la reparación civil estimada o acordada?
  5. ¿Qué procurador está viendo el caso? ¿Tiene asesoría financiera para negociar el monto?
  6. ¿Hay bienes incautados?
  7. ¿Hay oficinas intervenidas?
  8. ¿Hay cuentas bancarias congeladas?
  9. ¿Hay algún medio de prensa investigando estos temas? ¿Algún canal de TV? ¿Alguna ONG? ¿Algún periodista?
  10. ¿La Defensoría del Pueblo tiene algo que decir? ¿Contraloría?

¿NO? ¿Tampoco?

Bueno, esperemos. Mientras sigamos mirando la novela “La increíble y triste historia del cándido Martín y el Congreso desalmado”

POSTDATA.
¿Soy el único que ha empezado a preocuparse por la integridad de su familia cada mañana al salir de casa?

UN REGALO SINGULAR

Mis hermanas primero se hicieron amigas de Lucho Gallardo al participar en los grupos juveniles de la parroquia y más adelante conocieron al resto de su familia. 

Los Gallardo eran una familia singular y admirable. La mama viuda y guerrera luchando para sacar adelante a sus cuatro hijos. Tres hombres Lucho, Rubén y Roberto, el mayor y Elvira la menor de todos.

Roberto al poco tiempo se ubicó en la fila de pretendientes de mi hermana y si bien ella ya había marcado la línea al decirle que lo quería como un hermano, -afirmación que guillotinaba cualquier pretensión- el caballerosamente seguía bregando por conquistarla. 

Hubo varios de mis amigos en esa fila de pretendientes, pero hubo uno que fue el más singular de todos. Lo llamare Martín.

Martín apareció en escena en el cumpleaños de uno de los Gallardo. Era mayor que nosotros, estaba –calculo- cerca de los 40 mientras nosotros frisábamos los 20. Vestía formalmente contrastando con nosotros que éramos una pandilla de polo, jean y zapatillas. Y la diferencia no era solamente externa: era muy tranquilo, de buenos modales y discreto mientras nosotros éramos informales y ruidosos.

Me sorprendió cuando comenzó a frecuentar a mis hermanas y a invitar -un día sí y otro también- a ellas y a todos los amigos que estaban cerca a cenar, a comer helados o al cine, canchita incluida, asumiendo el, los gastos. No se sabía mucho de él, pero parecía que trabajaba en un banco. Aparecía como a las 6 de la tarde y se despedía como a las 10 con el argumento que debía ir a trabajar al día siguiente.

A los pocos días algunos nos percatamos de que algo no andaba bien en él, además de no encajar por la diferencia de edad, a veces hablaba de temas que no tenían nada que ver con el curso general de la conversación. ¡Y en una de esas menciono la intención de casarse con mi hermana!!  Por supuesto que todos se alarmaron y mi hermana la primera. Como solo fue una frase y no volvió a tocar el tema, no le dimos importancia y rápidamente este asunto se olvidó.

Poco tiempo después fue el cumpleaños de mi hermana y el llego a la reunión con un regalo. Era un paquete rectangular que parecía una torta, mi hermana sorprendida y un poco incomoda lo recibió, lo agradeció y lo guardo. No lo abrió -eso era tener buenos modales- y la reunión continuo. Por supuesto la curiosidad nos invadió. ¿Qué seria?

Pero no fue la única sorpresa de la noche. Cuando ya quedaban unos pocos amigos en casa, Martín pregunto en voz alta: "Mañana porque no vamos al Parisi?". El Parisi era una heladería muy conocida que quedaba en la Plaza Bolognesi. Ante su pregunta todos guardaron silencio, éramos estudiantes y no podíamos darnos ese “lujo”, pero él lo resolvió añadiendo "No se preocupen yo invito. Mañana vengo a las 4 y nos vamos". Nos miramos, algunos sonrieron, la reunión continuó un rato más y poco después todos se despidieron.




Apenas se acabó la reunión en casa,  mi hermana saco el regalo y lo abrió delante de nosotros.

Era una biblia!! 



Y no cualquiera. Era una biblia de lujo, antigua, enorme, de tapa dura con adornos dorados. Todos nos quedamos sorprendidos por ese regalo que nos pareció insólito. 

No se de ninguna chica que reciba una Biblia de un pretendiente.


Irreverentes bromeamos. “Por el tamaño de la caja yo creía que era un anillo de compromiso”, "Fíjate de repente tiene una dedicatoria del Papa, Juan XXIII debe ser su amigo"

Extrañada mi hermana la guardo.

Al día siguiente a las 4 eran 6 los que esperaban ir a comer helados. Llego las cuatro y media. Las cinco. Cinco y media. Martín no apareció y al día siguiente tampoco. Nadie sabía dónde ubicarlo. Al no poder hacer nada, todos siguieron con sus vidas.

Pasaron unos días y de repente llegan a mi casa dos mujeres, preguntando por mi hermana. Se presentaron como hermanas de Martín y contaron las razones de su repentina ausencia.

Martín era su hermano mayor y sufría de alteraciones mentales desde adolescente. Y si bien no era peligroso, requería medicación y supervisión constante. En ese momento –nos contaron- estaba internado y no se le podía visitar. Se disculpaban por los inconvenientes que pudiera haber causado. Por supuesto mi hermana y mi Mamá a su lado, les dijeron que no había causado ninguno, que siempre fue muy educado y que lamentaban la situación.

Dicho esto hubo un silencio expectante. Aparentemente no había más que decir. Las mujeres se miraron y la menor que era la más decidida dijo: "Nos hemos percatado que Martín ha tomado una Biblia de la casa. Es una Biblia que lleva muchos años con la familia y realmente es muy valiosa simbólicamente para nosotros. No sabemos que ha hecho con ella. Ya antes la regalo a una chica y creemos que de repente ha vuelto a hacer lo mismo. "

Mi hermana reacciono "Si. Yo la tengo. Espere un momento." Inmediatamente fue y saco la Biblia en la misma caja que la había recibido. El alivio de las dos mujeres fue evidente. Nos agradecieron por el gesto y se retiraron prometiendo comunicarse con nosotros cuando se pudiera visitar a Martín.

Demás está decir que nunca lo hicieron. 

“Qué alivio. No sabía cómo devolvérsela sin ofenderlo” dijo mi hermana cuando ellas se fueron.

Por supuesto que le tomamos el pelo algunos días con bromas como "había que estar loco para enamorarse de ti" o "cuando rechaces a tus pretendientes hazlo con más dulzura, sino mira como terminan".

Cuando recordamos esa etapa de nuestra vida con mis hermanas, (“Te acuerdas de ……..”) generalmente nos reímos, pero también sentimos un poco de tristeza cuando recordamos el destino que tuvo Martín.

CHICA DE PLAYA

En las telenovelas mejicanas o venezolanas donde los actores suelen estar vestidos como para su boda, es común que haya en los libretos una acción pasada que las generaciones actuales desconocían y que tienen impacto en sus vidas. Cosas como: Tu padre no es tu padre. Tu madre en realidad es tu hermana. Tu novio es tu hermano y otras perlas parecidas, son comunes en sus historias.

Me acabo de enterar de una pequeña historia acaecida hace muchos años, que no es tan dramático como lo mencionado pero merece contarse.

………….. 

Mi hermano me la contó.

Lo quede mirando sorprendido, y él me sostuvo la mirada.
-“Quien te contó eso” pregunte
-“Augusto Brocca” respondió.

Mi  primo Augusto - quien reside en Tejas hace mucho- le había contado el hecho, algo que durante 50 años nadie en mi familia conocía. 

No me sorprendió que mi hermano haya hablado con un primo con quien yo no hablo -involuntariamente- hace más de cuatro décadas, sino la propia historia.

Escéptico como siempre, le pregunte: "Sera verdad?".
“Si. Una de las últimas veces que hable con Ida, me lo confirmo”, añadió.

Para mí esto fue suficiente validación. Ida era mi prima más querida. Guapa y de risa fácil, fue mi profesora en Primaria y casi una hermana mayor cuando vivía cerca de mi casa. Mi Mama y ellas más que tía y sobrina eran amigas.

“Porque recién me lo cuentas.” Le pregunto
“No sé.” Esta respuesta no me sorprendió, es mi hermano.

………….

Durante las vacaciones escolares (Enero a Marzo), mi familia siempre iba a la playa, excepto los domingos. 


De lunes a viernes estábamos en Cantolao entre la 1 y la 5 o 6  de la tarde y los sábados –para evitar la multitud- íbamos desde las 10 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Regresábamos cuando la gente empezaba a llegar a la playa!

A mi Papá siempre le gusto el mar. Siempre nos habló de Huanchaco y Las Delicias como sus playas favoritas.

Por otro lado, mi Mamá nació y creció al borde del mar literalmente. La salida de la parte de atrás de su casa en Chala daba directamente a la arena.

Mi tía Olivia, una de mis tías mayores, años después cuando mi Mamá ya no estaba con nosotros, me dijo: "Ella era la que mejor nadaba de todos los hermanos. Es que paraba todo el día en la playa, jugando y peleándose con los chicos" esto confirmaba lo que alguna vez me dijo mi tío Jorge, el mayor de mis tíos.

Cuando íbamos a la playa, mi Mamá se sentaba y nos miraba jugar. Nunca me percate que en realidad nos cuidaba. Más adelante ingresaba una sola vez al mar. Se zambullía dos veces seguidas, se internaba unos quince metros y luego giraba y nadaba paralelamente a la costa en dirección al muelle distante unos 50 metros.

Mi Mamá tenía un bello estilo para nadar. Nadaba dando dos patadas seguidas y una brazada a la vez, plash-plash brazada, plash-plash brazada. 
Llegaba al muelle se zambullía, reaparecía habiendo girado y nuevamente plash-plash brazada, plash-plash brazada. Llegaba al otro muelle y nuevamente se zambullía reaparecía habiendo girado y nuevamente regresaba. Llegaba a la altura de donde estábamos y salía caminando lentamente por las piedras que las olas movían. No se le notaba jadeando o agotada.

Yo solo podía hacer un largo haciendo pausas, nadar en el mar es mucho más duro que en piscina.

Mi Papá, por su parte, siempre ingresaba dos veces al mar: en la primera vez se internaba unos cien metros y luego salía.  La segunda vez se internaba unos diez metros y hacia tres o cuatro largos "de muelle a muelle" y luego salía. Siempre igual.

Para nosotros, los hijos, bañarse durante tres horas en el agua FRÍA de Cantolao además 
de arrugarnos los dedos y relajarnos, nos desataba un feroz apetito; por lo que antes de retornar tomábamos una merienda. De esas meriendas post playa, recuerdo el sabroso olor a malta que tiene el Pan Pyc y que hasta hoy me gusta. 

En el camino siempre nos quedábamos dormidos. Mi Papá me comento -años después- que ellos sabían que antes de pasar por Chucuito todos estaríamos dormidos, empezando por mi hermano.

Volvamos a mi primo Augusto y su relato. Él contó que una vez, cuando estaba de visita en Lima y habíamos ido a la playa, salió a caminar junto a mi Mamá y mi prima Ida por la vereda que bordea Cantolao.

En un momento dado escucharon un griterío. Una chica como de 16 años se estaba ahogando a unos 20 metros de la orilla. Los gritos de "sáquenla, sáquenla" provenían de una chica y dos chicos, amigos de ella, que parados en la orilla miraban el drama impotentes y desesperados. Todos miraban, pero nadie se movía.

 Augusto dijo "Yo me quede congelado por un instante. Cuando reaccione, y empecé a correr mi tía ya estaba llegando al agua. Corrió rapidísimo para hacerlo en una playa de piedras". 
Mi Mamá había reaccionado de inmediato y se lanzó a sacar a la chica. Ya en el agua mi Mamá la rodeo nadando, sin acercarse y una vez a sus espaldas, la tomaba por las axilas y la lanzaba hacia adelante, repitió la maniobra hasta que logró sacarla, casi entregándola a varias personas que la esperaban a la orilla.

¿Qué había pasado? La chica no sabía nadar y como Cantolao es una playa mansa, confiada se zambullo pero al momento de pararse no encontró piso y empezó a ahogarse.

Cuando mi Mamá salió del agua, estaba agitada. La gente la felicitaba, pero ella no contestaba. Ya a solas con sus sobrinos les dijo "Que gracias, ni gracias coj***os. La próxima vez que dejen de gritar y entren a sacarla." Esta reacción era típica de ella. No se guardaba nada.

Y poco después ya regresando les dijo: "Nunca ayudes a salir poniéndote al frente porque en su desesperación te puede abrazar y se ahogan los dos" y después de una pausa ordenó  "Y ni se les ocurra estar hablando de esto. Menos con James".


“Esa es Ana” dijo mi hermano. 
Le digo: “Te imaginas lo que hubiera pasado si uno de ellos nos hubiera contado el hecho”.
Los dos nos miramos y sonreímos. 

Le insisto: “Te imaginas lo que tu Madre les hubiera dicho?" 
Allí si nos miramos y explotamos en carcajadas. 
Ambos sabíamos lo que ella les hubiera dicho..


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