MIRANDO AL VECINO DEL SUR

 El 6 de octubre del 2019 el pasaje en el Metro de Santiago fue incrementado en 30 pesos, lo que equivale a 0.042 dólares ó 0.15 centavos de nuevo sol.

Parece minúsculo, pero fue la gota que derramo el vaso. A partir de allí se desato una serie de “manifestaciones” que fueron creciendo en violencia, en número de participantes y en daños a la propiedad pública y privada.

Atención: El slogan más vendido por la izquierda: hay mucha desigualdad y hay que cerrar estas brechas. Sin mencionar que ellos han participado en TODOS los gobiernos de los últimos 30 años.

El 18 de octubre el movimiento se radicalizo y empezaron a destruir el Metro de Santiago y arrecio los saqueos y el incendio de locales comerciales-

El 20 de octubre se realizó la marcha más grande de la historia chilena, calculada en un millón de personas.

Los enfrentamientos en las calles de Santiago y en las principales ciudades del pais entre vándalos y los carabineros eran diarias.

La bandera levantada por la izquierda chilena era Asamblea Constituyente y nueva Constitución.

Para estimar el nivel de violencia desatado, se registró que entre el 18 y el 22 de octubre hubo 400 incidentes entre saqueos e incendios intencionales.

Esta violencia duro cinco meses.

Las manifestaciones duraron hasta mediados de marzo del 2020.

Las fiestas de fin de año, así como la llegada de la pandemia del COVID-19 y con ello el establecimiento del estado de excepción, toques de queda y cuarentena se sumaron para que las protestas bajaran su intensidad.

Resultado: Se acordó un referéndum que decidiría si se elaboraba una nueva constitución y que tipo de órgano debería encargarse de ella.

Resultados del Referéndum El 78% aprobaron la redacción de una nueva constitución. El 79% encomendó la tarea a una Convención Constitucional (lo que nosotros llamamos Asamblea Constituyente)

El sábado 15 y el domingo 16 de mayo del 2021 se realizaron las elecciones para integrantes de la Convención Constitucional.

Las elecciones para la Convención Constitucional eligieron a los 155 convencionales, con paridad y 17 escaños reservados para representantes de los “pueblos indígenas.”

Resultados para la Convención. Políticamente la izquierda formada por los llamados “independientes” consiguieron 48 escaños, “Apruebo Dignidad” 28 escaños y “Lista del Apruebo” 25 escaños y la derecha con “Vamos por Chile” consiguió 37 escaños.

Resumiendo: la izquierda y afines logro el 76% de la Convención y la derecha solo el 24%.

La Convención luego de casi un año de trabajo entrego el borrador de la nueva constitución.

Se convocó a referéndum para aprobar o rechazar el borrador de la nueva Constitución.

Resultados del Referéndum realizado el 4 de setiembre del 2022 con voto obligatorio, el "Rechazo" obtuvo casi un 62% de votos por el 38% del "Apruebo".

El actual gobierno de Boric (PC y aliados) libero de la cárcel a los detenidos durante las asonadas y quiere retomar el camino para redactar otra nueva constitución.

En peruano: Le van a cambiar las polleras a la misma chola.

Se llegó a registrar 947 carabineros heridos. 34 personas muertas, más de 3,400 heridos (con necesidad de hospitalización) y más de 8,800 detenidos. La destrucción de activos se estima en 1,400 millones de dólares y la salida de capitales por más de 80,000 millones de dólares.


"Chile que fue el pais mas prospero de las ultimas décadas de América Latina se esa convirtiendo en una nación fracasada mas". Axel Kaiser.

Este es el libreto, detalles más o detalles menos, al que nos tendremos que enfrentar sí o sí.

Pero tenemos dos ventajas: primero los partidarios de la libertad somos más, y segundo nosotros ya derrotamos una vez al terrorismo.

LO VOLVEREMOS A HACER.

EL IDOLO DE MESSI

El 26 de noviembre último en la banca del comando técnico de Argentina un hombre lloraba sin tapujos. Era Pablo Aimar asistente de Scalioni. Ex jugador de River, Benfica y otros equipos europeos. Considerado por muchos el mejor delantero que ha tenido el River Plate.

Pablo lloraba de alegría porque a los 19 minutos del segundo tiempo Messi anotaba su primer gol en el Mundial y el primero de Argentina contra Méjico, lo que indicaba que el equipo demostrando fortaleza mental había asimilado y superado el golpe de la derrota ante Arabia Saudita.

Pablo lloraba de alivio porque había un grupo de periodistas deportivos argentinos –algunos con renombre internacional- que se habían manifestado sistemáticamente y desde antes incluso de ganar la Copa de Campeones (3 a 0 a Italia y Messi elegido MVP del torneo) en contra del comando técnico y exigiendo su renuncia o despido a la acusándolos de novatos, incluso llegando a pedir la renuncia de Messi.

Vale aclarar que la Copa de Campeones CONMEBOL-UEFA enfrenta al ganador de la Copa América y el ganador de la Eurocopa. Es el único torneo fuera de la Copa Mundial de Futbol donde se enfrentan selecciones de dos continentes.

Pablo lloraba también porque años atrás un chico de 15 años que jugaba en Cadetes del Barcelona donde se destacaba y que se llamaba Messi, en su primera entrevista para la TV argentina ante la pregunta de quien era su ídolo, sin dudarlo contesto: "Aimar" y abundo: “Yo creo que cada uno es diferente, pero tengo un poco el estilo de Aimar, porque jugamos en la misma posición y todo eso. Cuando recibe rápido y toca rápido, ya sabe, antes de recibir, lo que tiene que hacer. La velocidad que tiene y cómo distribuye el juego, las bochas que mete".

Años después, se conocieron durante un encuentro Barcelona - Valencia en el Camp Nou, luego del cual en una entrevista y ante la misma pregunta repitió: "Pablo Aimar es un jugador que admiré desde que empezó a jugar en River".

Y el 2015 cuando Aimar se retiró del futbol, Messi público en su Facebook "Se retira un grande, uno de mis ídolos Pablo Aimar. Te deseo lo mejor en tu nueva etapa. Gracias por todo lo que nos hiciste disfrutar con tu magia."

En el año 2022 ese chico que lo admiraba se habia ganado a pulso el ser considerado el mejor futbolista de la historia y ahora era el capitán de la selección en cuyo comando técnico estaba él y juntos habían iniciado el camino que los llevaría a ganar la Copa Mundial para su pais después de 36 años.

LUCECITAS, LUCECITAS

La etapa vital y apasionada de jugar pelota en las calles del barrio se dio en mi caso entre los 11 y los 14 años. En las vacaciones de medio año o en los tres meses del verano peloteábamos en la tarde y a veces en la noche. Debo admitir que no era yo tan hábil como mi hermano, pero si le ponía entusiasmo. 

Los equipos se formaban cuando los dos "capitanes" regían (piedra, papel o tijera) para ver quien empezaba a escoger a los jugadores de su equipo.

Este método de alternar el turno permitía formar equipos más o menos parejos y además de establecer una escala ya que cuanto antes te escogieran eras considerado mejor jugador. Pura meritocracia.

No siempre éramos un número par de jugadores, por lo que algunas veces llamábamos a uno de los chicos menores que estaban por allí para completar el equipo y en otras solo aceptábamos tener un equipo con un jugador menos.

Por otra parte, cuando había dos jugadores con el mismo nombre y no había un apodo para diferenciarlos se usaba el apellido. Había dos Cesar y dos Luchos y aplicábamos esta regla. Pero había tres Carlos, felizmente uno era Carlos, el otro era Chiqui y el ultimo era el Chino, que no era chino, que no tenía ojos rasgados, pero en su casa le decían chino.

Los partidos de futbol callejeros son como todos sabemos una retahíla de gritos de todo tipo, desde indicaciones tácticas: "tu marca a Pepe, él va a adelante", o decisiones arbitrales: "ya salió", "córner, córner", hasta cruentas como: "fusílalo". Y aunque pueda parecer un caos tantos gritos, había (y hay) muchas reglas explicitas acordadas minutos antes del inicio del partido.

Al principio, los arcos era el espacio entre el poste y la pared, estando cada arco en veredas opuestas. Más adelante en el tiempo el arco estaba en el centro de la pista señalados con dos piedras o ladrillos y la distancia entre ellas se media en número de pasos, pero poniendo un pie delante del otro.

Por supuesto que no hay offside en el juego callejero y quejarse de posición adelantada cuando te metían un gol además de discutible (hasta antes del VAR era una de las reglas más polémicas) también era visto como poco "viril".

No había arquero, porque nadie quería tapar. Si te colocaban de arquero ya sabias de tu casi nula virtud futbolística.

El punto de penal se ubicaba a 5 pasos del arco y se lanzaba poniendo un pie al lado de la pelota, “sin vuelo” le llamábamos. Lo seguro era tirar al ras del piso porque si la pelota se elevaba la discusión para saber si fue gol era imposible, en esos casos donde no había acuerdo se llegaba a la situación donde a que cada equipo tenga su propio score.

Cuando ya oscurecía y el score estaba empatado o con una diferencia mínima el peligro que una mamá saliera a llevarse a su joya arruinando el partido, entonces la propuesta de “el que mete gol, gana”, era un choque de adrenalina que desataba una encarnizada y breve batalla que concluía con el gol del triunfo que no se discutía ya que el equipo ganador abandonaba la cancha inmediatamente para no dar oportunidad a alguna maniobra al equipo contrario.

Finalizado el partido, mientras el dueño de la pelota se preocupaba de recuperarla, los demás jugadores de iban a sus casas o se sentaban en el borde de la vereda a comentar el partido.

Jugábamos hasta los 6 goles o hasta que se prendieran las luces, que ocurría a eso de las 6:30 de la tarde en verano.

Naturalmente el partido se suspendía (todos se quedaban inmóviles en su lugar) cuando alguien gritaba “carro, carro” anunciando que pasaba un auto, camioneta o camión. No faltaba que alguien en situación de peligro de gol diera una falsa voz de alerta y aprovechando la inamovilidad reducía o eliminaba el peligro. Allí se armaba la de Dios es Cristo, lo que incluía carajos, sapos, culebras, amagues de agresión al estafador etc. En caso que el equipo "agraviado" reclamara al punto de suspender el partido, había una "medida" reparadora: se cobraba un penal.

Y una regla que se añadió a la detención del partido por la invasión del terreno de juego de un auto fue la de detener el juego cuando una persona mayor cruzaba la cancha. Veías entonces a una persona mayor siendo objeto de miradas impacientes o a una señora caminando rápidamente con gesto serio y al lado su hija adolescente tratando de seguirle el paso y que a veces provocaba un "suegra" por parte de algún atrevido o peor aún decir con voz aflautada el nombre del jugador que provocaba bochornos en la niña.

Sucedió que en uno de esos partidos -anteriores a la adopción de esta última regla- que mientras todos seguíamos la pelota que por el lado izquierdo llevaba uno de mi equipo, yo gritaba desaforado “Mira, mira” pidiendo la pelota. Estaba solo frente al arco rival.  

Mi compañero me mira y lanza el pase un par de pasos delante mío y justo cuando tomo impulso para alcanzar la pelota ......pum me encuentro con la abuelita.

La abuelita era la mama de la una vecina llamada Paca, casada con un tío al que le decíamos el tremendo juez porque era muy alto y se parecía al personaje de la serie “La tremenda corte” y que siempre nos miraba con cara de pocos amigos. Cuando llegaba provocaba que el juego se detuviera mientras cuadraba el auto y entraba a su casa. Si la pelota caía contra su puerta -que era de fierro con vidrios catedral- el partido se detenía y esperábamos que saliera a protestar. Luego de lo cual alguno con voz falsamente arrepentida le decía “Disculpe señor. No ha sido intencional” y eso siempre bastaba. Era así hasta que un día el Cuchi -seguramente molesto porque su equipo estaba perdiendo- dijo rápido y clarito “Disculpe, disculpe. Ya que no joda. Juega nomas”.  El silencio fue total. El tremendo juez lo miró por unos segundos, se dio media vuelta y entró a su casa. No recuerdo que haya vuelto a salir a quejarse de los pelotazos contra su puerta. De repente no sabía que el tamaño, la fea cara y la manera como el negro Cuchi fruncía las cejas era para atemorizar al rival futbolero y que en verdad albergaba una alma bondadosa y pacífica.

Volviendo al relato, la abuelita esa tarde estaba regresando de la panadería de la esquina con su bolsa de pan sin saber que se encontraría conmigo.

Para mi suerte (y la de ella) no llegue a tomar mucho impulso, pero si le llegue a dar un golpe -que no fue propiamente un cabezazo ya que fue con un lado de la cara y le di entre el pecho y la barbilla. Cuando giré la mirada la vi frente a mí, primero aturdida e inmóvil y luego en cámara lenta irse de espaldas. Felizmente atine a cogerla de ambos brazos y sostenerla evitando que se cayera. Al estar ya vertical cuidadosamente la solté, estaba en silencio y la quedé mirando. Después de unos segundos me miro, como si recién me viera y me lleno de frases que ya no recuerdo. Solo atine a decir “perdón señora” antes de desaparecer de su vista.

Mis compañeros habían parado el juego y parecían dispuestos a continuar porque el dialogo era “espera que salga de la cancha” “bola al aire” “como va ser bola al aire si yo la tenía”. Apenas la abuelita salió de la cancha mis amigos empezaron a jugar,

Mientras yo estaba inclinado detrás de un carro observándola para ver a donde iba: rogaba para que no me haya reconocido o que si lo hizo no fuera a mi casa.

Unos minutos después al verme inmóvil mirando hacia donde se dirigía la abuela pararon la pelota y con fastidio me preguntaron si iba a jugar "No" les dije. "Creo que está yendo a mi casa" añadí con un hilo de voz y durante 10 segundos hubo un silencio solidario conmigo. Luego hubo un cruce de miradas y la solidaridad se acabó, el partido se reanudo. Unos minutos después mi peor temor se cumplía, la abuelita fue a mi casa.

La abuelita conocía y respetaba a mi mamá y la saludaba diciéndole “Buenos días paisana”, y mi vieja le contestaba con un “Buenos días” o con una venia y una ligera sonrisa, pero era evidente que no le gustaba mucho el saludo. Una vez le pregunte y me dijo con desdén “Cree que es mi paisana porque es de Jaqui”. No entendí bien su respuesta ya que Jaqui igual que Chala estaban en Arequipa. No recuerdo haber hablado otra vez del tema.

Espere que saliera y luego espere unos 15 minutos más para que se enfriara el ambiente. Por eso cuando regrese a casa me sorprendió que mi mama no me dijera nada. Solo mis hermanas me preguntaron qué había pasado para que la abuelita viniera a la casa a quejarse de mí. Les conté rápidamente y sus comentarios fueron “Eres un salvaje” “Como que no la vi. Un día vas a matar a alguien de un cabezazo” mientras sonreían cómplices.

Paso un buen rato y unos minutos después que mi viejo llegara a la casa, mi mama vino de la cocina secándose las manos con una pequeña toalla y delante de todos me pregunta tranquilamente “César que paso con la abuelita”. Me quede frio. Mi viejo dejo de leer el periódico, primero me miro con curiosidad y luego dirigiéndose a mi mama pregunto “¿Qué ha pasado con ella?” “Ha venido a quejarse de él” le respondió.

Todos me miraban. Ya se imaginan: educadamente dicho sentí pánico escénico. Conté de manera telegráfica lo que había pasado, escogiendo bien las palabras y sin entrar en detalles para minimizar mi responsabilidad, aunque sabía que eso era imposible.

Cuando termine de contar la historia, mi viejo mira a mi mamá y le pregunta “¿Qué te dijo la abuelita?” y ella con las manos en la cintura: “Si, eso mismo y que había visto .. " y cambiando la voz añadió "lucecitas, lucecitas”. 

Ante tamaña irreverencia nadie pudo contener la risa. ¡Hasta yo me reí de la frase! Jamás me hubiera imaginado que el drama terminara así.

Luego de un rato, mi viejo ya seriamente me advirtió que tuviera más cuidado ya que una caída de una persona a esa edad era peligrosa.

 


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