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MI HIJO EL MILENIAL

Cuando apareció la novedosa clasificación de las generaciones humanas asociando sus características a la interacción con el boom de la tecnología digital me parecio un enfoque interesante.

Aparecieron las llamadas Generaciones X, Y, Z asociando cada una con características propias como emprendedores, consumidores, responsabilidad social, su sexualidad, etc.

BRUNO

Mi hijo Bruno de acuerdo a esa clasificación pertenece a la Generación Y o Millenials, también llamados pioneros digitales porque la tecnología recién entraba en los hogares y escuelas.

Cuando compare lo que decia el nuevo enfoque reconocí en él algunas de las características que le atribuyen a su generación y otras no.

Por ejemplo si fue un pionero digital ya desde que descubrió el juego de Sammy y los animales de la Selva en la computadora de papá, (¿tendría 3?) se aficiono a ellos. NatGeo era su canal de cable favorito y lo prefería a Cartoon Network y Nickelodeon. Iba casi directamente a los estantes con los libros ilustrados de vida animal cuando visitábamos la Feria del Libro y podía pasarse horas tirado en el suelo leyendo sobre el tema.

Paso por las etapas que pasamos todos, los amigos, las chicas, las fiestas, las noches, el amor, el desamor, el trago, las buenas noches, las malas noches y la rebeldía. Y siguió adelante. Gozo de las navidades familiares, las vacaciones de verano, las piyamadas de invierno viendo en un fin de semana temporadas completas de 24 o la saga de Harry Potter. Recibio a tiempo el cariño de dos de sus cuatro abuelos. Tiene pocos y buenos amigos. Es cuidadoso en su vestir y considerado cuando discute. No habla mucho y prefiere escuchar. Vio su primer Mundial de Futbol en brazos de su abuela y junto las figuritas del clásico álbum que sale en esos momentos. Pensé que le gustaría jugar al futbol pero termino prefiriendo el básquet y el tenis de mesa al ajedrez.

Principalmente por él hemos visto más de una vez: El Rey León, Happy Feet, La era del hielo, Jumanji, Mulan, Pocahontas y las crónicas de Narnia. Era la época del auge de Blockbuster y se sabía pasajes enteros de algunos de los diálogos del Rey León.

Crecia y naturalmente nos preguntábamos con esas aficiones cuál sería su camino en la vida. En su momento nos dijo que pretendía estudiar una carrera ligada a la conservación de la naturaleza y por un instante me imagine a mi hijo montado en un bote de Greenpeace disparándole pintura a los barcos balleneros y eso no me hacía muy feliz.

Cuando nos aclaró que preferiría preservar especies en extinción le dijimos que estaba bien que vaya definiendo lo que quería hacer, aunque la verdad es que pensé para mis adentros que la especie en extinción que me preocupaba era la mía.

Mientras estudiaba el bachillerato, realizo prácticas en el Parque de las Leyendas y en una empresa manufacturera, pero no lo vi muy motivado luego de las experiencias, pero el seguía en sus trece.

Ahora recién me percato que él reafirmo en este lapso lo que señala la referida clasificación de ser autónomo y autosuficiente sin ser soberbio. Aunque creo que la casa y el colegio contribuyeron y mucho.  

Faltando medio año para concluir el colegio, yo me despertaba más temprano que de costumbre y divagaba sobre su situación. Si él cree que Dios existe, pensaba yo y ha permitido que muchas especies aparezcan y desaparezcan (por idiotas al no adaptarse o porque nos las comimos) en los miles de años de vida de este planeta ¿Porque cree que él puede corregirle la tarea a Dios?

Por el contrario, seguia quemando neuronas, si él cree que Dios no existe (Dios no lo quiera, decía su madre) y la Naturaleza se comporta como Darwin y la ciencia señalan y es por ello que han supervivido las especies más aptas ¿Porque cree él que con su cucharita de playa en 60 años de trabajo podrá torcer el rumbo que la vida tiene y ha seguido desde hace miles de años?

Luego, ya comencé a tener sueños extraños: Que lo visitaba y estaba casado con una versión de Pocahontas retostada por el sol, autentica militante ambientalista, que fabricaba su propio jabón para no contaminar, usaba lentes de madera y tenía a sus tres chanchos y dos perros como proveedores de abono para sus macetas de ají, yerbaluisa y romero que adornaban su cocina y también para la huerta que había al fondo de la casa. Pero no eran extremistas, tenían internet y usaban paneles solares para proveerse de electricidad y de la calefacción en invierno.

Hasta dos veces soñé verlo como Tom Hanks en Naufrago hablando con una pelota de futbol llamado Wilson mientras publicaba en su Instagram las labores que realizaba salvando tortugas en una isla casi desconocida del Pacifico (siendo cínico aceptaría no preocuparme si lo solventaba USAID o alguna Fundación Europea).

Estaba a punto ya de pedir una cita psicológica para manejar el stress y hete aquí que apareció la luz. Consiguio la información de una ONG en Lima, fundada por un biólogo alemán que desarrollaba proyectos del tipo que le interesaban. Concertó una cita e insistí en acompañarlo, fue la última vez que me salí con la mía.

La ONG quedaba en una pequeña y antigua casa de un piso de las que aún subsisten en Miraflores con un pequeño letrero en la puerta. Nos recibió e hizo pasar una mujer de mediana edad que con un fuerte acento alemán nos dijo que Herr algo (sorry a menos que me repitan un apellido aleman siete veces lo olvido en 2 minutos, excepto que sean Beckenbauer o Merkel)  nos atendería en cinco minutos.

Era la antesala de una casa bastante austera que también funcionaba como oficina y centro de operaciones, con el mobiliario mínimo y suficiente para dos personas.

La imagen que tenia de las ONGs ambientalistas y defensoras del planeta que yo tenía con sus sponsors llegando en jets privados era la antítesis de lo que veía aquí. Parecía que alguien había eliminado (¿o vendido?) todo aquello que no fuera funcional.

Dos diplomas de la Universidad de Heidelberg lo acreditaban, a él como especialista en Biología y a ella en algo académicamente intraducible para mí. Dos o tres fotos señalaban que habían recorrido mundo.

Exactamente cinco minutos después apareció Herr algo  -por supuesto era la antitesis de Indiana Jones - caucasico y con el tipo de piel que solo toma dos colores blanco y rojo, rápido y con una mirada muy firme luego de dar las buenas tardes y dedicarme una fugaz mirada, le pregunto mirándolo directamente ¿Eres Bruno? Si. Pasa por favor, tengo una media hora libre. 

Y me dejo sentado en la sala. Para los alemanes un chico de 18 años ya es un hombre y llegar acompañado de tu papá (o peor aun de tu mamá) significa inmadurez …. de ambos. 

Que le vamos a hacer los latinos somos así.

Podía escuchar la charla entre ellos tres en la habitación contigua, aunque no la entendía ya que hablaban rápido, en alemán y con algunas frases en castellano.

Resolví sudokus de mi celular esperando. A la media hora salieron. Se despidió de Bruno con un apretón de manos y una sonrisa. Y una ligera venia hacia mi antes de darse la vuelta y desaparecer.

¿Qué tal te fue?                         Bien.

¿De que hablaron?                      De todo.

¿Y has decidido que hacer?           No. Tengo que pensarlo.

Punto.

Y no habló más. Él estaba ni alegre, ni triste, tranquilo como siempre, lo que me fastidio un poco. Tranquilamente también, se sentó, se puso el cinturón de seguridad y luego sus audífonos, el mensaje era claro. Me mordí la lengua y puse música.

Una vez más la vida me REPITIO que ELLOS hablan cuando quieren hablar y NO cuando TU necesitas que ellos hablen. 

La vida continuó. Faltando dos meses para acabar el Colegio, pidió hablar con nosotros. Rápidamente y en silencio nos miramos con su mama. Bromee sin éxito sobre si el tema era algún embarazo. Nos dijo que había tomado un test vocacional, revisado las ofertas académicas y que nos explicaría su plan, lo que escuchamos en silencio. Iba a estudiar una carrera tecnológica en tal Universidad, de tal ciudad y que el detalle del plan que tenía era este. Viajaría antes de tal fecha de aquí a allá y de allá hacia más allá. Estudiaría en tal Facultad que quedaba aquí y viviría aquí o aquí de acuerdo a la disponibilidad de alojamiento.

Por consejo de un catedrático consultado por ellos, previamente él y dos amigos - con quienes partirían juntos, pero a distintas ciudades- seguirían un curso de reforzamiento de matemáticas universitarias por cuatro meses y luego estarían listos para partir. Eso para hacerles mas suave el aterrizaje académico. Las mátematicas de las universidades del Este del país son mas exigentes que las del Oeste, consecuencias de su historia reciente. Toda la papelería académica ya estaba hecha. No teníamos que firmar nada. Nos percatamos que estabamos siendo informados. En 30 minutos vimos desaparecer al adolescente al que estábamos acostumbrados y aparecer en su lugar a un hombre joven e independiente. Cuando concluyo, solo atinamos a decirle como siempre “Bien hijo, adelante. Cuenta con nosotros”. Pero esta vez se sintio mucho más difícil.

A solas con su madre nos miramos y nos dijimos SI esta es la (maldita) independencia que queriamos para ellos.

El plan como todo plan sufrió las consecuencias de la vida: la adaptación a otra cultura, otras costumbres, otras reglas, la epidemia del COVID que lo retuvo en Lima seis meses, un cambio de carrera , de universidad, de facultad y de ciudad, retuvo viejos amigos y gano nuevos, el clima, la diferencia horaria, trabajar y estudiar, etc. Su resilencia se puso a prueba y lo manejo bien mientras nosotros a miles de Kms nos dividimos los roles, rezaba uno y confiaba el otro. 

El como Millenial ve la tecnologia como una herramienta para trabajar, comunicarse y divertirse incluida la IA con la que ahora trabaja y no le da mas peso en su vida a la tecnologia que eso. 

Si bien él, como toda su generación estan muy adaptados al uso intensivo de la tecnología y su vida virtual es una extensión de su vida real, es muy austero con lo que publica en las redes sociales y mantiene una línea clara para separar lo que expone o no en Internet.

Ahora cuando hablamos, a pesar que lo vemos bien, contento viendo como sus planes se desarrollan y lo que está viviendo, me ha aparecido un lado aprensivo que nunca tuve, leo las noticias de su continente y su pais adoptivo y trato de no preocuparme por él (ellos), pero no me es fácil.

Recuerdo y valoro ahora el peso real de lo que una vez me dijo mi viejo. Fue la ultima vez que fui con el a un estadio a ver jugar al Municipal. Lo dijo despacio pero claro: “Cuando eres padre, lo eres hasta el día que te mueres” 

LECCIONES DE MADRE: EL CHATO DAVID

Tendría yo unos 11 o 12 años y saliendo del Colegio los viernes en la tarde tome la costumbre de regresar a casa usando una ruta distinta cada vez sabiendo que no tenía la presión de llegar rápido para hacer las tareas del día siguiente.

Por eso, a veces pasaba por un terreno baldío grande cercano a mi casa que por su ubicación permitía ver toda la Av. Venezuela y divisar al fondo el poniente rojizo sol de abril y su reflejo plateado en el mar de La Punta.

Abstraído estaba, pensando sabe Dios en que cuando un “Oye, oye” llamo mi atención.

Volteo y veo que era un escolar, mestizo, de pelo apretado y ojos chiquitos y negros embutido en un uniforme caqui que se acerca. Más bajo y ancho que yo, me llegaría debajo del hombro, y antes que yo preguntara algo dice: “¿Jugamos?” mientras me muestra las 4 bolas que tenía en la mano.

“¿Donde?” le respondí casi de inmediato.

“Allí” Me dice señalando el terreno baldío. Levemente irregular pero suficientemente plano para jugar, bolas, trompo e incluso bastante grande como para jugar fulbito.

“Bueno” le dije. Puse mi maletín en el suelo y escogimos el lugar para hace los tres hoyos o “ñocos”, pequeños agujeros en el piso para introducir las bolas. Se podía hacer con una piedra pequeña, una rama, una chapa o la punta de tu trompo y luego se limpiaba bien para que quedara visible y la bola corriera bien.

Mientras lo hacíamos supe que se llamaba David y que estudiaba en el Anexo del Mariano Melgar que estaba situado en la Av. Arica. No tenía puesta la corbata, ni la cristina doblada en el cinturón, detalles que no me llamaron la atención porque todos sabíamos que la disciplina en el Anexo era relajada.

Empezamos a jugar y en un momento dado, estaba yo en el ñoco de partida a punto de tirar mi bola hacia el agujero final cuando lo vi hacer un movimiento extraño: se puso en cuclillas detrás de ese hoyo. Nadie hacia esto, porque te podía caer la bola o chocar contigo al rodar, además de distraer al que está jugando. Pero no le preste atención y lance mi bola.

Lo que sucedió a continuación aun lo puedo ver en camara lenta: espero que mi bola se acercara lo suficiente y con una mano la cogió antes que llegara a su destino mientras con la otra cogió las bolas que estaban en el ñoco de llegada para luego salir corriendo como alma que lleva el diablo en dirección al sol.

Me quede absolutamente estático, sorprendido, solo veía una nubecita de polvo que dejaba en su carrera, llevándose mis tres bolas. No atine a perseguirlo.

Recogí mi maletín, lo limpié y recién me di cuenta que el había aparecido sin maletín, ni cuadernos, es decir había estado preparado para robar. No llore, pero si me sentí humillado.

Llegue a casa y mi madre apenas me escucho llegar grito: “Límpiate los pies que acabo de trapear”. Salió a mi encuentro a verificar que me hubiese limpiados los zapatos antes de entrar. Pero al ver mi cara y con los zapatos llenos de tierra, bajando un tanto el tono me dice: “Ven, vamos. Sácate el uniforme que hay que lavarlo y dime que ha pasado”.

Mientras ella misma me sacaba el uniforme, le conté lo que había pasado. Ella siempre fue transparente y yo sentía su enojo, pero no sentía que fuera conmigo. Solo repitió “David, ya” cuando dije su nombre. Cuando le termine de contar, guardo silencio un instante y me dijo: ”Ése tal David va a terminar mal, no me importa. Pero tu escúchame bien: cuando hables con gente en la calle DESCONFIA. No creas todo lo que te dicen”.

Al ver mi confusión, me miró fijamente y repitió: “Una cosa es escuchar y otra es creer.”. Hizo una pausa y añadió “Una cosa es ser educado y otra es ser cojudo. No le creas a nadie. Desconfía”. Y cuando cándido yo le dije “¿A nadie?” sorprendido que me dijera que no le creyera a nadie. Ella con ese tono exagerado que a veces usaba “A NADIE. Ni a tu madre.”

Y saliendo ya del dormitorio finalizo con el lapidario “Seguro que te vio caminar con la boca abierta”, lo que hizo reír a carcajadas a mis hermanos, silenciosos hasta ese momento.

La vida le dio la razón a mi madre. Lo perdí de vista por varios años, y cuando lo volví a ver se había transformado, estaba más fornido y su rostro tenia no solo un aspecto desalmado y amenazante sino también más oscuro ¿Cómo reflejando su alma?  Ya era conocido como el chato David y contaba con varios ingresos y salidas de la cárcel. Una vez pregunte “¿Cómo hace para salir?” No recuerdo si hubo alguna respuesta.

Las dos o tres veces que lo volví a ver no se sentía corto en lucir los cortes en los antebrazos que se rumoreaba eran productos de sus peleas o tretas para eludir su detención. Pocos años después supe que había muerto en una pelea entre delincuentes. ¿Alguien lo habrá llorado?

UN RECUERDO DEL PAPAPA

Me despierto temprano ciertas mañanas y aprovecho el silencio de esa hora para divagar o sea pensar en nada. Me acompaña el suave respirar de mi esposa y puedo pensar con comodidad si es que no he amanecido con una pierna sobre la ingle o sobre mi ombligo que es una técnica efectiva para evitar dice ella que me caiga por mi lado de la cama y también creo yo evitar que me acerque a interrumpir su sueño.

Ese hábito extraño tuvo su origen el día que mi viejo, estando nosotros recién casados, me hizo una broma contándole a ella -muy serio por supuesto- que yo me acostaba por un lado de la cama y luego me caía por el otro. 



Yo me reí tanto esa vez que ella creyó que era cierto, mientras el solo sonreía. Mi viejo, por supuesto, jamás en años la desmintió y cuando el tema aparecía solo me miraba, achinaba sus ojos y se reía bajito. Eso me provocaba risa con lo cual solo conseguía reforzar la creencia en ella. Hoy más de treinta años después, no tengo ninguna posibilidad que ella abandone esa idea. Y la verdad no quiero que la abandone. Es un recuerdo de mi viejo.

LAS PALABRAS QUE NUNCA DIJE

Estaba mirando sin mirar, cerca pero lejos de la reunión. Digo en silencio: fui el último en casarse. Casi toda mi mancha ya lo había hecho, algunos hasta 15 años antes y unos pocos decidieron viajar solos. Antes de casarme ya había asistido a despedidas, matrimonios, bautizos y algunas primeras comuniones.

Igual que ellos, pase por la aventura del taller de retiro pre nupcial, ginecólogas, seguros médicos, controles prenatales, taller de psicoprofilaxis prenatal, rupturas de fuente, dilataciones, cesáreas, peso, talla, relación peso-talla, compra mayorista de pañales, citas con el pediatra (era un capo, no me molestaba esperar 3 horas para su consulta y SIEMPRE nos contestaba el teléfono) controles mensuales, cunas, vacunas, cochecitos, canguros, ropa para bebes (usaban ropa más cara que la mía), piscina, campamentos, paseos, nidos, kermeses, ceremonias, reuniones de padres, etc.

Y luego cuando aún no me recuperaba del todo empezaba el segundo tiempo de la aventura: colegio, útiles, uniformes, cumpleaños de los amiguitos (sentarse a ver como el segundero avanza mientras finges divertirte), talleres, vacaciones útiles, y más campamentos, paseos, kermeses, ceremonias, reuniones de padres luego sin pausa alguna el inicio de las salidas, la feroz negociación por la hora de llegada, el no fumes, no tomes, cuídate, etc…. Era como deslizarse por un tobogán.

Cuando cumplan 18 me deshago de ellos, pensaba en modo siniestro. Ja. Despierta porque es ahora que se pone a prueba tu autocontrol, la etapa borrascosa de las respuestas escuetas: Tiende tu cama (ya), lava tu ropa (ya), aféitate (así me gusta), la cuchilla de afeitar azul es mía (me confundí), ese pantalón está roto (así se usa ahora), o el silencio como respuesta ¿Y ese tatuaje? ¿Por qué no contestas el teléfono? ¿Con quién hablas hasta las 3 de la mañana? Y mientras tanto a continuar corriendo por la rueda giratoria solo que ahora todo era más caro: matriculas, pensiones, pasajes, materiales, menús, loncheras, salidas, ropa, etc.

Y cuando estaba pedaleando casi desfalleciente de repente toda la vorágine se acaba y solo Dios sabe porque, te saludan por la mañana, se comienzan a peinar y afeitar y hasta planchan su ropa¡! Al principio desconfías. ¿Qué ha pasado? ¿Qué tiene novia? ¿Me prepara para contarme que voy a ser abuelo? Pero no, ahora me escuchan cuando les hablo y mejor aún me escuchan cuando hablo. Y ya no cuestionan el menú del día, sino que se preparan el propio, aunque siguen asaltando a mansalva, sin piedad y a cualquier hora la refrigeradora. Pero este cambio tiene un precio: ahora opinan, rebaten y toman decisiones sin consultarte. Ya no vale usar el cortante “¡Porqué soy tu padre!” o el lapidario “¡Porqué sí!”

Finalmente, el silencio vuelve. Todo vuelve a ser como al principio, los dos solos. Hemos dado una vuelta completa acumulando fotos, juguetes, recuerdos y canas, pero también alegrías, penas, amigos y experiencia. Las crías dejan el nido, lejos o cerca, no importa, ya están a merced de sus propias fuerzas.
Y cuando no sabía bien que seguía en esta aventura, el amor de una parejita nacido allende nuestras fronteras origina -dudo que lo hayan imaginado- la reunion que los viejos nunca imaginamos y ahora esperanzados pedimos que se repita. Toda nuestra siguiente generación está aquí y ahora, junta por primera vez.

Vuelvo al ahora y veo a mis hijos de lejos, en medio del circulo imperfecto donde están TODOS sus primos, algunos de ellos reencontrándose después de más de 20 años y la química del ADN familiar hace su trabajo, hablan como si se vieran todos los días, el humor negro de la familia se manifiesta, las bromas van y vienen, las risas ahogan las palabras, los abrazos se suceden, los nuevos integrantes de la familia se engarzan fácilmente con los demás, la combinatoria de fotos es infinita, yo contigo, tu conmigo, la nueva generación ya entro a la cancha y nos percatamos que después de todo hemos hecho un buen trabajo, son buenos profesionales, buenas personas y buenos hijos.

Celebrar el amor es por supuesto la razón del evento y aunque cariñosamente me han pedido que baile creo que tendrian que ponerme corriente para que ello suceda, pero lo estoy pensando la reunion lo amerita qué duda cabe, pero mientras la hora del espectáculo llega solo me queda agradecer a Fabio y Mariela por empezar su camino juntos generando una hermosa demostración de unión y cariño familiar. 


Me hubiera gustado decirles todo esto cuando me pidieron que hable. Sera para la próxima.

BARRABAS, EL BUENO

La última esposa de mi abuelo se llamaba Susana y era una aguerrida mujer que tenía un hijo cuando se emparejaron. Mi abuelo por su lado arrastraba un registro previo de 6 hijos en cuatro mujeres y ambos tuvieron su último hijo cuando ella ya bordeaba los 40 años.

El hijo de ella se llamaba Raúl y llevaba sus mismos apellidos, treta muy usada para ocultar el nombre del desinteresado, y quien ya tenía 18 años cuando nació su hermano "por parte de madre".

A esa edad lo describían como un muchacho disciplinado, callado y trabajador. Hablaba solo si se dirigían a el. Se levantaba a las 5:30 de la mañana -todos los días incluido domingos- y limpiaba silenciosamente toda la casa, incluyendo barrer toda la vereda en el frontis de la casa.

Compraba el pan y ponía la mesa para el desayuno antes de las 7. Tomaba desayuno a esa hora -él solo la mayor parte de las veces- y de allí partía a darle el alcance de su madre para ayudarla en el puesto de venta de pollos que tenía en el mercado de Breña.

Cuando salía de allí asistía a sus clases nocturnas. Termino la secundaria siendo ya adulto.

Raúl se hizo un experto en beneficiar pollos, a raíz de esto mi papa le decía "Chaveta" y el respondia riendo de buena gana.

Vivian ellos en un solar de la calle Montevideo en el cercado de Lima. Mi papa antes de casarse iba a visitar regularmente los domingos al abuelo y a sus hermanos. Luego de conversar con el abuelo, se ponía a jugar pelota con ellos en el patio que era enorme. Alli jugaban su propia version de tirar penales.

Cuando conocí a Raúl, él tendría unos 40 años era mestizo, pequeño y fuerte, con manos recias y cortas. Usaba el pelo cortisimo casi rapado. Sonreía de medio lado. Nunca le escuche más de dos oraciones o frases juntas. Lo que me llamaba la atención era que usaba siempre fuera verano o invierno lo que fue el uniforme escolar de la época: pantalón y camisa de drill color "kaki" con dos bolsillos y galoneras.

Solo en dos ocasiones: el matrimonio de su hermano y el sepelio de su madre vario su vestimenta, usando en ambas ocasiones una camisa blanca de almidonado impecable  con todos los botones cerrados hasta el cuello y un pantalón negro; se le veia extrañísimo.

Cuando mi familia visitaba al abuelo durante un fin de semana, Raul se acercaba a saludar primero a mi padre dandole la mano y luego agachando la cabeza y poniendosela en el pecho lo abrazaba en una actitud tierna que pocas veces he visto, luego saludaba con respeto a mi madre y a todos los demas con mucha solicitud.

Ocurrió que durante una dia de Semana Santa habíamos ido a visitar al abuelo y en la tarde toda la familia estaba viendo una pelicula sobre la pasión de Cristo en televisión. Llego el momento de la historia en la que Pilatos, el procurador en Jerusalén usando su potestad de perdonar a un reo, le pregunta a la multitud a quien debe perdonar. "¿Barrabas o Jesús?". La multitud grita por la liberación de Barrabas. Esto provoco abucheos de parte de algunos de los televidentes, pero la historia inmune discurrió con el resultado conocido.

Terminada la película, nos dispersamos por la casa mientras Raúl iba a comprar el pan para el lonche.

Un rato más tarde todos -menos la abuela Susana y mi mamá- estábamos sentados en la mesa esperando y había un ambiente de silencio, de recogimiento y hasta de tristeza.

Acababa de reclamar alguien por la demora de Raúl cuando se le escucho abrir la puerta y entrar. Paso por el comedor y viendo que todos lo miraban dijo en tono de excusa "Había mucha gente". Dejo el pan en la cocina y se acercó a la mesa a tomar su asiento. Mi papá desde la cabecera de la mesa, antes que se siente, y en voz alta le dijo "Raúl: ¿Barrabas o Jesús?". Desconcertado por la pregunta y ante la mirada de todos, dijo casi sin pensar "Barrabas". La mesa estallo en risa. " Vamos Raúl ¿Cómo vas a liberar a Barrabas?" Él desconcertado quiso explicarse, pero vio que era inútil y se sumó a la risa general.

Desde ese día cada vez que visitábamos al abuelo, mi papá apenas verlo le decía ”! Barrabas!" despertando en Raúl una sonrisa y reían ambos del apodo debajo del cual se escondía el cariño y respeto mutuo.

Nunca le conocimos vida amorosa alguna.

Raúl vivió más de 50 años con mi abuelo, lo atendió personalmente cuando la salud de este se deterioró y lo asistió hasta el último día de su vida. Devolvió así con creces el cariño recibido.

SORACCO

La preocupación se notaba en su frente. Acababa de salir del primer empleo que tuvo desde que llegó de Trujillo y necesitaba uno nuevo. Tenía ya 2 hijos y el tercero en camino.  La liquidación recibida junto con sus ahorros le permitiría cubrir el presupuesto familiar por unos meses; pero pronto los gastos crecerían al haber un tercer niño en casa.

El sábado fue a visitar a sus mejores amigos: los hermanos Delgado. Los hermanos eran en total 6 pero él por afinidad y edad era amigo de 3 de ellos: Humberto, Manuel y Héctor. Cuando Héctor, el menor de ellos, supo que necesitaba empleo, le dijo que en su empresa necesitaban un vendedor.

Le contó que justamente el día anterior el gerente había avisado a los vendedores actuales que necesitaba un vendedor más y que podían presentar candidatos. La entrevista sería el lunes a las 9 de la mañana. 

El lunes se presentó para la entrevista 15 minutos antes de la hora establecida y ya había 2 candidatos esperando, y poco después de él llegó otro postulante.

Cuando le tocó el turno entró a la oficina del gerente: allí un sujeto alto, delgado, de pelo y bigote castaño, bien vestido con pañuelo en el cuello, se presentó como Agustín Soracco, gerente de la empresa y no necesitó decir que era argentino.

Agustin Soracco luego de una sucinta presentación de él y de la empresa, empezó la entrevista preguntando cómo se había enterado del empleo y que vínculos tenía con el vendedor que lo había presentado. Anotaba todo en una pequeña libreta de notas. Luego pasó a tomar notas de sus datos personales y finalmente sobre su experiencia laboral.  Mostró cierta duda al ver que no tenía experiencia en ventas, "esto no es necesariamente negativo, no se preocupe." le dijo y añadió "Los jugadores se ven en la cancha" pero sin expresarlo el instinto y su experiencia de años en ventas le decía que este candidato podría dar fuego.

Unos minutos después, cerró la libreta de notas, dando por concluida la entrevista y le entregó un documento de 4 hojas diciéndole "Acá tiene el argumento de ventas que usamos. Memoricelo y vuelva el jueves a esta misma hora para una última prueba".

El ya estaba advertido que la entrega del argumento de ventas significaba que pasaba a la siguiente ronda.

"Disculpe. ¿no puede ser mañana?"

Lo quedó mirando. Hubo un pequeño silencio. La pregunta le reveló que este candidato necesitaba el empleo.

"¿Mañana?"

"Si"

"Está bien, mañana a las 10 lo espero"

"Gracias: Hasta mañana las 10"

Pasó el resto del dia aprendiendo y ensayando el argumento de ventas 

Al día siguiente cerca a las 12, salía de la oficina en compañía de Héctor, habia demostrado conocer el argumento de ventas  y ahora con el bonito maletín de cuero que identificaba a los vendedores, iban rumbo a la zona de trabajo. Él debía retornar antes de las 2 de la tarde con un contrato de venta, esta era la prueba final de la evaluación. Y lo hizo. Siendo aproximadamente la 1:30 retorno a la oficina con un contrato firmado: había hecho la venta. Un rato después salía contento de la oficina: había conseguido el puesto y empezaba al día siguiente.

Soracco, el entrevistador y ahora su jefe vivía en un hotel en el Centro de Lima. Su vida personal era un misterio. No se le conocía esposa o hijos, tampoco amigos. Un pequeño cuadro de dos personas mayores que todos suponían eran sus padres era el único objeto personal en su oficina.

Pasaron los días y se confirmó la intuición de Soracco, ya que desde el primer mes el encabezó las cifras de venta. Su disciplina horaria y su resiliencia ante las negativas eran sus fortalezas. Literalmente barría sus zonas de trabajo.

Al cabo de unos cuatro meses, su jefe lo llamó a su oficina donde le explicó que dado los resultados obtenidos en su trabajo le confiaba el cargo de supervisor de ventas que hasta ese momento él ejercía, "De modo temporal" aclaró. Lo que significaba que debía fijar las metas de ventas individuales, elaborar la estrategia, señalar las zonas de trabajo y supervisar el logro de las metas mensuales, centralizar las cobranzas y efectuar la planilla mensual adicionalmente se encargaría de captar y entrenar nuevos vendedores. 

El solo le pidió libertad para contratar o despedir personal, Soracco le aceptó la condición y lo sorprendió al decirle que podía usar la oficina para sus nuevas labores ya que el atendería "otros negocios" desde su casa y vendría a la oficina solo dos veces a la semana. Fijaron nuevas cifras, en lo que no hubo dificultades.

Su modo de reclutamiento era simple: en la entrevista personal el prospecto debía inspirar confianza. Luego el tamiz último: visitaba un potencial cliente acompañado con el prospecto y el hacia la venta mostrándole la técnica a usar. Luego lo acompañaba donde un segundo potencial cliente, donde el candidato debía hacer la venta. Si cerraba la venta finalizaba dándole consejos de mejora sobre debilidades que había observado y de allí en más se le dejaba solo en su zona de trabajo. 

El método le funcionó bien. Alguna que otra vez había sorpresas, recuerda en particular un candidato que no le generaba expectativas y que, al momento de la acción, literalmente se transformaba en un magnífico vendedor. 

Hubo vendedores que duraron uno o dos días. Hubo también los que simplemente desaparecieron el primer día y otros no regresaron después del primer mes. Mirando hacia atrás, comentaba que en general los hombres casados eran más confiables. El intento de contratar mujeres a "sugerencia" de Soracco no funcionó. Una de ellas se emparejó con otro vendedor y ambos desaparecieron llevándose los maletines. Maletines que luego fueron difíciles de recuperar. El ritmo de caminata también era un factor que desanimó a varias mujeres.

La primera vez que llamó al hotel para pedirle que firmara unos cheques de pago a proveedores Soracco le indico que se podían reunir en dos horas. Transcurrido ese lapso, llegó al hotel, lo anunciaron y se dirigió a la habitación. Soracco lo recibió recién bañado y cambiado.

Despacharon en una mesita de centro que estaba en el recibidor del cuarto, revisando los montos y los detalles de cada pago.

Ese fue el método de trabajo durante varios meses. Al cabo de un año, el cada vez asumía más labores de gestión que de ventas. Soracco visitaba la oficina y le iba explicando progresivamente la parte operativa del negocio: el contacto con el pintor en Chile, la operación aduanera y la preparación y entrega de los pedidos.

En una oportunidad hubo otra reunión de trabajo entre los dos en el mismo hotel. Esta vez la cara y los ojos de su jefe delataban una noche tormentosa. Un pequeño desorden y el olor a tabaco le indicaban que la juerga no había concluido. Le firmo los cheques casi sin prestar atención a la información que le daba. Pero sorpresivamente se escucharon ruidos provenientes del dormitorio, Soracco solo dijo "Una amiga me está visitando" esto en tono serio y sin mirarlo. El no contestó nada, ya que nada tenia que decir. El que da explicaciones sin que se las pidan .....

La formalidad inicial de las reuniones de trabajo se fue perdiendo y se dio cuenta que Soracco le estaba prácticamente entregando el manejo de la empresa cuando le dio el número telefónico del hotel donde ahora estaba viviendo para cuando necesitara comunicarse con el, ya que el no podia asistir a la oficina.

Tres años duro esta situación. El mercado de la empresa se había ampliado a todo el país, visitaban las cudades del interior en equipos de 3 a 5 con el como jefe de equipo. Llego a conocer asi todo el Perú. 

Había buenos resultados pero la velocidad a la que Soracco dilapidaba el dinero era mayor que la generada por el equipo de ventas que ya sumaban 10 vendedores.

Llegaron malos tiempos y la empresa colapsó.

Años después un Soracco ya venido a menos lo busco para pedirle "un favor". Vivía en un edificio de departamentos en San Isidro y le dijo que tenía en su departamento una colección de cuadros originales que quería vender.  Eran de reconocidos pintores peruanos y chilenos. Lo cito en su bonito departamento donde le mostro los cuadros, había una treintena de ellos y le explico que no podía venderlos porque no tenía ningún documento que avale la autoría y permita su venta.

Por eso -en recuerdo de una buena amistad dijo- le pedía que fungiera como notario y diera fe de la originalidad de los cuadros, para lo cual había preparado varios modelos de Certificados de Originalidad y sellos en donde él aparecía como notario y solo le pedía que firmara los certificados. Le ofrecía a cambio el 10% del valor total de la venta.

Se quedó sorprendido de la oferta, pero no dudó en rechazarla firme y educadamente. Inmediatamente y sin inmutarse por la negativa, Soracco le preguntó si conocía algún abogado amigo que lo pudiera apoyar con su "proyecto". 

Si la primera oferta lo sorprendio, la segunda lo ofendio. Nuevamente le contesto que no podía ayudarlo y no conocía a alguien que pudiera hacer ese "trabajo", dijo esto mientras se ponia de pie. Se despidieron casi mecánicamente. Soracco estaba como abstraído. No volvió a saber de él.

Años después lo vio de casualidad, mal trajeado deambulaba por el centro de Lima. No era ni la sombra del Agustín que el recordaba. Fue la última vez que lo vio. 

Cuando me conto esta parte recuerdo que dijo "Mas pudo su vicio por las mujeres", y lo dijo sin animo de juzgar o denigrar sino con el tono con el que se cuenta una vieja pena, esas penas que ya no duelen y que tampoco se olvidan.

LE DECIAMOS COCO

Lo conoci cuando el tenia 8 años. De cabello y ojos negros era pequeño y delgado, parado muy derechito el, bien abrigado con un sacon azul cruzado que le llegaba a las rodillas parecia un pequeño soldado.  Sus chapas señalaban su origen y tenia una mirada directa y tranquila.  

Siempre he sostenido que un niño no es un adulto pequeño, pero el parecia contradecir mi convicción. Era extrañamente serio y tenia junto a una mirada limpia, esos buenos modales que brotan del alma mas que de una buena educación.

Al poco tiempo de conocerlo nació mi hijo mayor y cuando coincidimos en una visita familiar, se acerco con natural curiosidad a verlo. “¿Tía puedo cargarlo?” pregunto directamente. La verdad yo me asuste. Me llegaba a la cintura. Su tía se sentó, le dijo si y le entrego a su primo. Lo cargo con habilidad e hizo un par de comentarios amables. Un minuto despues, que me parecieron diez, lo devolvio a su tía y añadió “Pesa” generando sonrisas. Respire aliviado.

Cuatro años después la escena se repitió con mi segundo hijo.

El tiempo paso, los chicos crecieron. 

A pesar de la diferencia de  edad, los tres tenian temas y gustos comunes y cada vez que se juntaban se encerraban aislandose de los mayores para conversar y escuchar música.

Lo vi crecer y desarrollarse durante su etapa escolar y universitaria, cultivo amigos, gano independencia y responsabilidad. Salia los fines de semanas como los chicos de su edad pero era mesurado en la diversión.

En privado le gustaba llenar de atenciones a su madre y provocar cariñosas discusiones con su padre.

Empezó a trabajar y seguía siendo el mismo. Fácil de querer y de respetar. Por donde pasó solo acumulo amigos. Empezó a demostrar dotes de líder. Y junto con su crecimiento personal, crecio su visión del mundo. 

Comenzó a viajar dentro y fuera del país, solo o acompañado y fue adquiriendo el aplomo de aquellos que tienen el control de sus vidas.

Un domingo de almuerzo familiar nos informo que renunciaria al banco, ya había acumulado la experiencia laboral y se iba afuera a hacer una Maestría. Tenia suficientes ahorros para ello. Reservado como siempre lo unico que supimos fue la fecha de su partida, la ciudad y la Maestria que iba a seguir.

Y así un día partió. 

Esporadicamente nos enterabamos que en sus vacaciones aprovechaba para conocer el resto de Europa.

Terminada la Maestria volvio, pero algo en el habia cambiado. Mas serio y parco con aspecto preocupado informo que habia decidido arraigar en España. Con dolor pero como siempre sus padres le dijeron "Si ese es el camino que quieres tomar. Adelante" 

Pocos sabian que el plan de el era asentarse, hacer arraigo y luego de la jubilacion de sus viejos llevarselos a vivir cerca de el. 

El proyecto no se llevo a cabo, su partida intempestiva y dolorosa rompio el alma de sus viejos y conmovio a los que lo sentiamos cercano.

Se nos fue una persona integra, de aquellas que actuan siempre de acuerdo a sus principios asi nadie los mire y si bien la vida enseña que nadie es imprescindible, la existencia de personas como el son necesarias para reafirmar la esperanza que no todo esta perdido. 

Feliz de haber compartido con el parte del camino. Adios querido Coco.

LA TATA

Mi tia Corina era la hija numero 11 de los 13 hijos de mi abuelo. Sus hermanos mayores y luego los sobrinos mayores le decían la Tata porque de pequeña casi no hablaba,(lo que compenso con creces de adulta) y para pedir las cosas, las señalaba y solo decía "tata".

Al ser tantos hermanos ellos naturalmente se agrupaban por edad. Ella lo hacia con Andrés (el macho), que era el ultimo y con Ana (la loca) que era la penúltima. El apodo macho lo mantuvo mi tío Andres hasta la muerte. En Chala, el puerto de Arequipa de donde todos provenian había una zona de la playa que se llamaba la Puntilla allí se bañaban los mas pequeños, no era raro encontrar allí madres conversando mientras sus bebes gateaban en la playa y revolcones de por medio aprendian a cerrar la boca para no tragar agua salada.

Se ufanaba de que ella y todos sus hermanos aprendieron a nadar a los 4 años, nada extraño para una familia cuyo patio trasero era la playa.

Tanto Corina como Andres aceptaban el sobrenombre con tranquilidad. En cambio con Ana el apodo de la loca era usado con mesura por los hermanos mayores porque la agraviada era hábil y hasta despiadada en la esgrima verbal y podia dejar malparado a cualquiera. 

En Lima ya, la Tata nos vio nacer a mi y a mis hermanos. Y si bien nos queria mucho a los cuatro, no puedo negar que yo era su preferido. Y no tenia empacho en demostrarlo. En Navidad nos hacia buenos regalos y el mío sobresalía  aunque siempre eran cosas para compartir. Hasta ahora recuerdo una Navidad cuando me regalo un libro con un curso completo de conversación. El libro pesaba como 5 kilos. Tenia yo 13 años y no valore hasta años después el valor del regalo.

Cuando cumplí 15 años me regalo el curso completo de francés en la Alianza Francesa. Tenia que ir tres veces por semana al local que tienen aun en Wilson. En esa epoca el material de lectura fuera de la Alianza era /es escaso. Y la única vez que me sirvió fue cuando tuve que traducir artículos de un diario llamado "Informations Ouvrieres" trabajo tomado por razones de supervivencia.

Luego del fin de mi etapa escolar le perdí el rastro.

Ella por su parte trabajaba y estudiaba y luego de graduarse de Contadora empezó a trabajar como tal en una fabrica de Chocolates.

Esta empresa de propiedad de una familia italiana era muy singular, los propietarios de segunda generación trabajaban allí pero estaban mas preocupados en sus intrigas familiares y en organizar cuchipandas logísticas para generarse ingresos adicionales que en el desarrollo de la propia empresa.

El Gerente General era ajeno a la familia propietaria pero trabajo con el patriarca fundador desde el inicio del negocio y cuando este falleció asumió casi naturalmente el cargo. Conocía la empresa de arriba abajo y no dudaba en poner en su sitio a sus "sobrinos" cuando estos se excedían en sus "iniciativas".

Si bien la Tata en el organigrama figuraba en el cuarto nivel jerárquico  en los hechos era el brazo derecho del Gerente General. A tal punto que cuando este salía de vacaciones le cedía el cargo a alguno de los propietarios pero le entregaba el mando a ella, a tal punto que la indicación explicita era que ellos no firmaran nada sin el aval de ella. 

Una vez una decisión difícil fue tomada sin consultarle lo que origino un impase con un importante proveedor. Cuando el viejo regreso y se entero del error, error que habia originado sobrecostos a la empresa, los gritos del viejo regañando a su "sobrino" se escucharon en toda la fabrica.

Los gritos de "No te dije que le consultaras todo", "SI TODO" y otros terminos de  grueso calibre en italiano y en castellano dejaron claro quien era quien en la firma.

Jubilada ya, dedico toda su energía en desarrollar su iglesia, en acrecentar su fe, en viajar y en hacer un mausoleo a los abuelos.

Hablaba con ella esporadicamente y como casi todos los mayores repetia incansablemente un rollo cuyos temas eran : que ya habia viajado 2 veces a Israel, que no le gusto el pais pero si el Muro de los lamentos. Que si le gusto Madrid, que si le gusto Paris. Que estuvo una semana en Turquía, que conocio Estambul y tambien Capadoccia que era una ciudad con formaciones rocosas producto de erupciones volcanicas de formas tubulares e irregulares, donde se podia comprar joyas muy baratas ("Ay Cesitar a mi edad para que quiero joyas, quiero dolares o mejor euros"), que conocio una playa cuyo nombre habia olvidado pero donde el color del cielo era igual al del mar y donde hacian la comida mas salada que habia comido en su vida.

Cada vez que hablabamos por telefono -siempre luego de las 10 de la noche- y luego de asegurarme ella que estaba bien de salud y que solo tenia algunos pequeños achaques, soltaba este rollo.

La tercera vez le dije que ya me habia contado eso y queria saber mas bien que planes tenia en su iglesia. Se quedo en silencio y luego rapidamente se despidio de mi. Me sorprendi: la Tata le habia cortado el telefono a su Cesitar. Pasada la sorpresa inicial, extrañamente solo atine a soltar una carcajada. 

La siguiente vez que hablamos, que fue luego de intentarlo muchas veces, empezo con la letania, no habia remedio, apenas pude suavemente la corte, me excuse y me despedi. 

No volvimos a hablar. De  repente no teniamos ya nada que decirnos. Creo que la familia es un grupo de personas que no solamente comparten antepasados comunes sino tambien comparten recuerdos comunes y una vision de futuro similar.

El tiempo, viejo e implacable se habia encargado de apagar los recuerdos, esos lazos familiares con ella, y esto mientras nosotros formabamos familias propias y nuevos lazos familiares "de facto", los amigos.

Hace pocos dias acaba de fallecer la tia Corina y con ella desaparecen los Marquez Denegri. Descansa en paz querida Tata, genio y figura hasta la sepultura.

PD En la primera foto, la Tata es la primera de la izquierda (1977). En la segunda foto, la Tata esta en la cabecera de la mesa con chompa crema. Ultima foto que tengo de ella (2019).

EL TRIO Y EL TIO

Acabada la etapa escolar donde el trio formado era participante fijo en las celebraciones escolares, Lucho y Samuel dos hermanos unidos también por la música habían encontrado en Néstor no solamente un amigo sino a la primera voz que necesitaban.

Su pasión y afición era tal que ensayaban todos los días -para presentaciones que no buscaban- hasta el día que llego a visitar a su hermana Iris el tío Jaime, profesor por vocación y bohemio por decisión quien los escucho ensayar y les pidió –a modo de prueba- que cantaran la canción del grupo Punto Seis: Chiquilina. Le basto escuchar la interpretación de la primera y hermosa estrofa que dice:

“Yo soy tu romántico viajero. Que te ama, que te ama...

Soy tu soñador señor errante. Soy tu eterno acompañante”

De inmediato se autodenomino mentor del grupo y ofreció encargarse de hacerlos participar en cuanto concurso de canto hubiere.

De esto ya había pasado medio año, habían participado en Trampolín a la Fama donde habían ganado visibilidad y confianza, y ahora lo hacían de manera rutinaria en la misa juvenil dominical de la Parroquia de San Pablo.

Un día el tío Jaime llego a la casa y al verlos les pregunto “¿Cómo van los preparativos para el Festival?”

“¿Que Festival?” Los tres tenían la sorpresa en el rostro.

“¿No saben? El de la Canción Cristiana. Es el primero que los curas organizan.”

Y añadió “La inscripción se vence el viernes”

“Hoy es martes. No creo que alcancemos” Dijo dudoso uno de ellos.

El Tío Jaime ignorándolos saco de su bolsillo una hoja doblada en cuatro y luego de decirles que el evento se llamaba I Festival Juvenil de la Canción Cristiana leyó los requisitos: pertenecer a un grupo parroquial, presentar una canción inédita y ser avalados por escrito por la Parroquia.

Y mirándolos fijamente concluyo “Esta fácil. Vamos a participar y ustedes van a ganar. ¿O creen que el escenario y el público será más difícil que el de Trampolín a la Fama.?

Fue una inyección de adrenalina, rieron de buena gana y coincidieron en que podían hacer un buen papel y tal vez ganar.

En ese momento ellos no tenían nombre, ni canción y la última vez que fueron a la Parroquia no vieron al Párroco quien solía viajar al interior del pais.

“Lucho tienes que componer una canción, para mañana”

“¿Quién puede buscar a Ramón –el Párroco- y conseguir su firma?

Néstor dijo: “Mi mamá. Ella si es necesario lo sacude, pero le saca la firma.” dijo él y todos asentían entre risas. “Y es capaz de conseguir que le preste su carro para que nos lleve y nos traiga” dijo alguien. Mas risas.

Toma, este es el modelo de carta de presentación.”

“Ok. Yo me encargo. Le digo ahora”

Luego de un breve intercambio de ideas decidieron adoptar el nombre de “Aquaviva” y quedaron en reunirse al día siguiente al mediodía para ver los avances. El compositor del grupo se encerró en su cuarto a componer. Y Néstor se marchó a su casa a hablar con su mamá.

Al día siguiente miércoles al mediodía Lucho les presento una canción titulada “Canción para un hombre.” y empezaron a ensayarla.

Mientras tanto Doña Ana encargada de conseguir la firma de Ramón Gamache, Párroco de la Parroquia San Pablo y nuestra Virgen del Carmen, les informo que el cura estaba fuera de Lima y que recién volvería el viernes en la mañana. No había manera de comunicarse con él (la era AC antes de los celulares).

Esto solo aumento la presión sobre ellos. Sin carta de presentación no había inscripción. Pero no podían avanzar más por ese lado así que se concentraron en la parte artística.

Al día siguiente jueves, en la tarde la interpretación estaba lista, era el momento de conseguir un equipo de sonido y un lugar donde grabar el cassete. Consiguieron que un compañero de promoción les prestara la sala de su casa con el equipo de sonido para grabar la canción.

En la mañana del viernes, día del cierre de la inscripción grabaron la canción, pero una involuntaria y torpe manipulación del único cassete grabado hizo que la cinta se rompiera. Decidieron pegarla con cinta adhesiva. Al escuchar la canción se sentía el “gap” pero decidieron presentarla tal cual, además no tenían tiempo para grabar otra.

Fueron momentos de incertidumbre y cuando faltaba un poco más de una hora para el cierre de la inscripción llego el documento con la firma del Párroco.

Doña Ana lo había abordado en la puerta de la Parroquia ni bien bajo de su auto y antes que bajara sus maletines lo llevo al Despacho Parroquial, donde le explico la situación y finalmente le puso el documento delante junto con un lapicero “Por favor firme aquí. En dos horas se cierra la inscripción”. El cura la miro, firmo sin leer y les deseo suerte en el Festival.

Lo que conto después es que él llegaba justamente para preguntar a los encargados de la Pastoral Juvenil porque la Parroquia no estaba participando en el Festival.

La inscripción se hizo faltando 40 minutos para el cierre, con un documento firmado sin leer, una canción hecha con 2 días de anticipación y grabada en un cassete con la cinta parchada.

Excepto el Tío Jaime todos eran escépticos respecto a las posibilidades de la participación sobre todo cuando se enteraron que se habían presentado poco más de 350 canciones de todo el pais y el Jurado debía seleccionar a 24 de ellas para la semifinal. Los resultados se comunicarían en un mes. Les parecio una eternidad pero solo quedaba esperar.

Transcurrió poco más de un mes cuando los llamaron de la Parroquia diciéndoles que el cura Ramón quería hablar con ellos ese mismo día a las 7 de la noche. A esa hora llegaron un poco intrigados al Despacho Parroquial. Pasaron a una pequeña sala de reunión y poco después llego el propio Ramón con un sobre abierto en mano. Luego de saludarlos con expresión seria les dijo que le había llegado una carta de la Comisión organizadora del Festival firmada por su Presidente el Párroco de la iglesia de la Medalla Milagrosa y por el Director Musical del Festival Santiago Silva.

Les impresiono saber que el reconocido músico y Director de orquesta era parte de los organizadores. “Les voy a leer la carta” dijo el cura. Y comenzó a leer.

Mientras el cura leía y la expectativa crecía, ellos por dentro pensaban “Porque la haces tan larga. Solo dinos ¿clasificamos o no?” hasta que el cura sin contener una ligera sonrisa llego a decir “han sido considerados” aquí la emoción se desbordo y los gritos y abrazos se desataron. Recién cuando la calma volvió y se sentaron pudo el continuar leyendo “entre los 24 clasificados para participar en la etapa semifinal del Festival”. “Listo, estamos adentro” dijo Lucho “La semifinal se realizara en ….. trece días” dijo el cura mirando el calendario que había en la pared.

En otro documento se daban las instrucciones con los pasos a seguir, en breve todas las reglas del Festival. Al final de la lectura el cura les ofreció un ambiente de la Parroquia para sus ensayos, pero ellos le dijeron que no, la verdad es que se sentían más cómodos ensayando en su casa. Néstor dijo “Yo también me siento más cómodo en su casa”. Se rieron todos. La verdad sea dicha, él pasaba más tiempo en la casa de ellos que en la propia.

Tanto la Semifinal como la Final se realizarían en el auditorio del Colegio Champagnat de Miraflores.

Ensayaron todos los días restantes entre 5 y 6 horas diarias hasta lograr un afiatamiento perfecto de voces y cuerdas.

En la fecha prevista quince minutos antes de las 7 de la noche, los tres usando saco pero no corbata, ingresaron al Colegio Champagnat. Había un control en la puerta que luego de verificar sus identidades les asigno una anfitriona que los llevaría al ambiente donde debían esperar ser llamados. Ella les pregunto cómo se llamaba el grupo, “Aquaviva” respondió Samuel esgrimiendo una sonrisa seductora que juraba el, le daba buenos resultados. La anfitriona ignorando esa repentina cordialidad empezó a caminar a la vez que les señalaba algunos de los ambientes del Colegio.

Al llegar al salón habilitado para acogerlos se encontraron con los demás participantes. Ellos parecían ser profesionales, desde la vestimenta hasta la actitud al lado de los chicos y chicas de las demás parroquias participantes.

En la pared había dos listas indicando el orden de participación. La anfitriona les dijo que ellos serían llamados en el lugar 16 de los 24. Samuel estrenando su sarcasmo dijo “Felizmente, llegamos temprano” dirigiéndose a la anfitriona, pero ella ya giraba regresando hacia la puerta del colegio. Lucho y Néstor sonrieron.

Ser el 16 de los 24 los molesto un tanto ya que no tenían la oportunidad de ver el nivel de los contrincantes. El trio Jaime, estratega el, dijo: “Voy a hacer mi tarea: escuchar a los demás participantes”. Una hora y media después volvió, los reunió y les dijo en voz baja y a su estilo “Tranquilos. No pasa nada, el Festival es nuestro”. Conto que de los 13 que había escuchado hasta ese momento ninguno podía vencerlos y en eso fue categórico. Finalizo diciéndoles “Ustedes tranquilos, pero no se confíen, solo canten como saben hacerlo y los tendremos en el bolsillo”

Pocos minutos después fueron llamados al escenario donde los conocidos Mirtha Patiño y Jorge “Coco” Belevan estaban conduciendo el evento. Después de presentarlos y algunos comentarios para animarlos, les dieron el pase. Todo salió perfecto, se notó la experiencia en el manejo de escenario. Los asistentes aplaudieron igual que el jurado.

Ahora tenían que esperar a que intervinieran los restantes semifinalistas. Al finalizar y mientras esperaban que dieran los nombres de los 12 finalistas, tanto ellos como el tío Jaime coincidieron en que podían pasar a la Final y ganar y que el rival más duro era el representante de la Iglesia Virgen de Fátima: Pedro León, que era un magnifico cantante.

Los conductores recibieron el resultado del jurado y leyeron la nómina de los 12 clasificados. Como era de esperarse clasificaron para la Final. Regresaron contentos y con ganas de llevarse el primer lugar. En la semana ensayaron algunas mejoras a la presentación.

Una semana después se realizó la Final. El llegar a las 6:30 les permitió ver que Andrés Silva, otro miembro del Clan Silva y músico también era miembro del jurado. Anunciaron que un participante se había retirado. Eran 11 participantes ahora. 

Esta vez el auditorio estaba lleno y había gente sentada en el pasadizo y hasta fuera del auditorio. Con una presentación formal de terno y corbata y sus dos guitarras ellos estaban listos. 

Se dirigieron al mismo salón a esperar ser llamados y al llegar se encontraron con que serían los primeros en presentarse. En 10 minutos los llamarían.! 

El tío Jame no permitió que eso los alarmara, los llamo a un lado y les dijo: “Ser primeros es mejor, el primero deja huella. Ustedes hacen la súper presentación con los arreglos que le han hecho a la canción y el Jurado no se va a olvidar jamás de ustedes. Así que muchachos acá no hay calentamiento previo, ustedes entran de frente a golear, de frente a comerse el auditorio. Tiene que quedar claro para todos que ustedes son los ganadores. El jurado solo debe dar fe de un hecho: ustedes son los mejores.”

Salieron dispuestos a dar lo mejor. Habían ensayado tanto que solo podía hacer una muy buena presentación y así fue. Al terminar hubo un pequeño silencio –el silencio que sucede cuando el público quiere más- y luego se desataron los aplausos. Habían enamorado a los asistentes. El tío Jaime que estuvo atento a los movimientos del jurado desde la platea, les hizo una seña de pulgar arriba.

El jurado formado por 11 personas asignaba a cada participante un puntaje entre 1 y 5. Al finalizar, se leyeron los resultados : el trio Aquaviva obtuvo el primer lugar con 48 puntos superando los 46 del segundo lugar que obtuvo Pedro León.

Se abrazaron entre ellos y con el tío Jaime y con noble gesto también con Pedro León y los demás participantes del Festival con quienes habían hecho amistad se acercaron a felicitarlos. En medio de la euforia Samuel dijo “Lo único que falta para que este día sea perfecto es que aparezca la anfitriona a felicitarme.” 

El día no fue perfecto porque al salir se cruzaron con que ella estaba riendo cariñosamente tomada de la mano de un chico que parecía medir tres metros. Todos rieron de buena gana, incluido Samuel.

Inmediatamente concluido el Festival, que habia sido transmitido en vivo por canal 5, Doña Ana llego y entro a la iglesia de modo decidido e interrumpio la misa diciendo "Un momento, un momento"– una señora que la acompañaba se quedó a medio camino- se acercó al cura quien sorprendido igual que los feligreses la miraba en silencio. Cuando llego a su lado con mirada que mezclaba orgullo, alegría y desafío le dijo “El trio Aquaviva acaba de ganar el Festival. Creo que usted debe anunciarlo y felicitarlos”. El cura no podía ignorar el hecho y dio la noticia sonriendo generando una pequeña explosión de  jubilo y hasta pidió un aplauso para ellos. La gente aplaudió de buena gana. Antes de continuar con la misa, el cura agradeció la interrupción e invito a participar en un pequeño homenaje que se haría en cuanto ellos llegaran a la Parroquia.

Al terminar la misa ya los jóvenes terminaban de armar un tabladillo y cerraban el trafico una cuadra a la redonda de la Iglesia.

Mucha gente se congrego, y previa presentación y felicitación del Párroco cantaron no solamente la canción ganadora, sino las canciones románticas del momento. El espectáculo duro hasta más allá de las 11 de la noche. El padre Ramón, además, comunico que la Parroquia solventaría la grabación del disco de 45 rpm con la canción ganadora. Para ello Lucho compuso una segunda canción “Canción para una mujer” dedicado al día de la Madre.

Ese día finalmente los tres se convencieron -y la verdad muchos de nosotros también- de lo que el tío Jaime de distintas maneras siempre les dijo: “Ustedes son buenos, solo tienen que perder el miedo a ganar”.


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