Ingenuo yo, creía que solo al candidato Barrenechea alguien le preparaba resúmenes de noticias a las finas hierbas.
El Sr
Vizcarra responde con involuntario sarcasmo “No he escuchado los audios por salud mental” y añade algunos comentarios
retadores mientras la sombra de la que fue alguna vez la Dra Mazzetti le sonreía,
muy solicita ella detrás de una oscura mascarilla.
Es hasta obvio
que el Sr. Vizcarra a la luz de este comentario no tiene la menor idea de lo que
significa salud mental.
¿No concluye
que la catástrofe económica que vivimos ha deteriorado también la salud mental
de millones de peruanos?
¿No se da
cuenta que las decenas de miles de familias que han perdido uno o más de sus miembros
están afectados, sobre todo porque sienten que el gobierno no hizo nada para
ayudarlos?
¿Creerá
acaso que los miles de peruanos obligados a ser ambulantes y que diariamente
son perseguidos, apaleados por y decomisados por la policía y el serenazgo
tienen estabilidad emocional?
La salud
mental en nuestro país es un tema muy
serio, es decir no es un tema para ser tratada con el Sr Vizcarra.
Para el Señor
Vizcarra la salud mental significa no escuchar lo que le desagrada. Así sean
delitos cometidos en su oficina o en Palacio
de Gobierno.
No quiere escuchar ni recordar ya que se presentó como el adalid de la lucha contra la corrupción al inaugurar su legal Presidencia .
No quiere
escuchar que en Palacio se han borrado cientos de miles de correos electrónicos.
No quiere
escuchar que en Palacio se apagaron oportunamente las cámaras de video.
No quiere
escuchar que en Palacio se modificaron involuntariamente los registros de visita.
Y sobre todo
no quiere escuchar que le pregunten quien podría haber dado estas órdenes y
porque.
El Sr
Vizcarra sabe que nadie (o muy pocos) en los medios le diría que el único asunto
realmente importante de esos audios es su
voz dando indicaciones ´para “coordinar” declaraciones -léase crearse coartadas- y prometerles con falso espíritu de cuerpo así “salir todos
juntos” del entuerto.
Y lo más
importante sabe que muy pocos periodistas
y tal vez ningún reportero se atrevería a preguntarle porque dio esas instrucciones. Sus amigos de la subvencionada prensa castigarían en el acto semejante muestra de
libertinaje.
Y no lo harán
sobre todo ahora después del apanado que
sus amigos del MP le dieron al “corrupto” Edgard Alarcón o a la “traidora”
Karen Roca por fastidiarle la siesta.
Como vemos
el Sr Vizcarra está rodeado por gente que cuida su salud mental.
POSTDATA.
En su
momento me reí (para no llorar) con el incidente de Chinchero.
Cuando tres Mosqueteros (Vizcarra entre ellos) visitaron
al Contralor para “pedirle” en escena propia de Coppola que cambie su opinión sobre
Chinchero .
Es justo
decir que pocos funcionarios púbicos de nivel soportarían la visita personal
del Primer Ministro, el Ministro de Economía y el Vicepresidente y Ministro de Transportes sin ceder a la presión.
Los tres finos caballeros daban por descontado que el Contralor cedería a sus patrióticos requerimientos y jamás esperaron salir con la cara pintada por alguien más ladino que ellos, que los grabo y los expuso en TV Nacional. Dos de ellos por lo menos parecen haber quedado escaldados con la experiencia.

