NO ME GUSTA LAS MATE

En cualquier reunión suena cool decir “Yo soy malo para las matemáticas”. Cuando alguien hace esa confesión inmediatamente se genera curiosidad y solidaridad en el grupo. Son mayoría y automáticamente los solidarios casi rodean al desdichado como queriendo abrazar y consolar a quien ha abierto su alma. Empiezan, atropellándose entre ellos, a contar sus propias oscuras historias origen de sus desdichas en la lucha con la regla de tres compuesta o el álgebra y por supuesto sus verdugos inhumanos que algunos llaman profesores.
En solitario silencio, los curiosos piensan. “Los olvidados por las musas de la matemática”
Sin embargo nadie se atreve a decir “Odio la Gramática” o “Nunca entendí la Química”. ¿Porque?
Es común ahora que los chicos digan “Para que voy a estudiar mate? Si voy a estudiar para chef.” en una versión vulgar del valor estrictamente utilitario del saber.
Cuando me han hecho esa pregunta, me solazo al ver varios caminos abrirse ante mí.
Si quiero estar en modo cortante / sarcástico, podría responder: “Creo que esa pregunta se la debes hacer a tu papa, él te ha matriculado, te ha puesto un uniforme y te envía aquí todos los días para que aprendas matemáticas. Pídele que solicite al Colegio que te exonere del curso. Yo solo te enseño.”
Si quiero estar en modo depredador / represor, podría responder: “No me cambies de tema. Te estoy pidiendo que presentes tu tarea.” “Que no deje tarea, dices? Gracias por la observación. En este momento voy a dejar tarea entonces.” “Si, para mañana.” “Chicos saquen sus cuadernos!” “Den las gracias a su compañero.”
Pero como normalmente estoy con mi sombrero de profesor o sea en modo paciente / razonable, le digo: “Te explico con un ejemplo. Para que crees que la gente va al gimnasio? Nadie va a trabajar corriendo en el mismo sitio” (A menos que sea soldado o Ministro de Estado)
Generalmente me contestan lo mismo “Porque se acerca el verano, pe” “Porque es sano”, “Porque es divertido”, “Para ver a las chicas”, “Para que las chicas me vean”, “Para tomarme selfies”, etc. y no falta el cínico o fanfarrón que afirma “Yo no voy al gimnasio, me da pereza, yo me pongo los músculos”, etc.
Ok. Todas estas respuestas pueden ser válidas.
Tenaz, continuo con mi predica “Estamos de acuerdo que el ejercicio te mantiene sano y en forma. No es cierto?”
Todos están de acuerdo.
Y entonces sentencio casi triunfante “Bien. Las Matemáticas son el gimnasio para el cerebro ¡”.
Silencio incrédulo.
No falta un gracioso: “Pero esos músculos no se ven”.
Risas. 

“Si se ve……., cuando hablas” le retruco. 
Más risas y pullas.
Y ahora que tengo su atención y su frivolidad está al borde de la rendición,  suelto el rollo completo: “Debes aprender Mate no por los contenidos en sí mismos. No, no, no. Te aseguro que Ruffini, Pitagoras, Ptolomeo, Hook o Newton  seguirán descansando en paz si no aprendes ciencias o matemáticas. El verdadero objetivo es que aprendas a pensar analíticamente, a hacer asociaciones, y a desarrollar razonamientos lógicos. Si sabes analizar los datos y las situaciones, interpretar argumentos, si aprendes a usar la lógica y las estadísticas, no serás victima de falacias y finalmente seras un ciudadano más difícil de manipular.”
Triunfante me quedo callado, tratando de acentuar con mi silencio el instante dramático. 
Pero se hace un tipo de silencio que ya conozco. “No, no, no, que he hecho. Ahora me van a preguntar que es una falacia!!!!.”
Al borde del terror, no me queda otra, me adelanto y les digo “Ahota vuelvan a su sitio y saquen una hoja en blanco”.
Parece que mi campaña seria mas exitosa si la publico en Instagram usando cinco verbos en un video de 45 segundos.  No hay otra.
FIN.

POSDATA
Valentina era una de los muchos alumnos que en algún momento se convenció que no podía aprender Matemáticas. Me decía sonriendo  “profe yo nunca voy a aprender mate. No las entiendo. Además para que las voy a aprender si voy a estudiar Comunicaciones”. Y calculadora, me miraba esperando una respuesta de indulto que nunca obtenía.
Comunicaciones la carrera de moda en la generación que menos texto ha leído, la que más habla por teclado y que consume gigabytes de imágenes diariamente.
“Cuando tengas que hacer el presupuesto de un proyecto o te paguen básico más comisiones y no sepas porque te pagaron tan poco o no tengas ni una peregrina idea de cómo calcular los intereses de las tarjetas de crédito, te aseguro que no estaré cerca” Pienso.
Pero la vida nos da sorpresas.

No saben cómo le brillaron los ojos cuando saco un 18 en una práctica calificada. 

“Queeee?. Profe nunca me he sacado 18 en mate!!. Nunca.”  dijo al recibir su prueba.

"Te creo" Dije en voz baja, mientras continuaba devolviendo pruebas. No me escucho.

Vino casi corriendo papel en mano y me abrazo tan fuerte que casi me hace caer. Solo pude decirle: “Felicitaciones Valentina, pero ya estás en quinto. Has descubierto las mate muy tarde”.
Me miro y sonriendo aun me dijo: “Profe, usted es bien pincha globos.” Mi cara estaba seria pero ella no supo cuánto me alegre por dentro no haberle concedido ningún indulto.

REFLEXIONES


Tres consejos hasta de un viejo conejo 
Como enseñar matemáticas sin morir en el intento.

La enseñanza de matemáticas es un reto, por lo que publico estas líneas para recordar las cuatro Ps.

1. PRESTAR ATENCIÓN.
Las matemáticas son un conjunto doblemente estructurado y jerárquico de conocimientos. Primero porque cada tema está inserto -como un rompecabezas- en una ubicación especifica del conjunto de temas y segundo porque cada tema tiene un procedimiento basado en leyes que debe aprenderse.

Por ello el perderse parte de una explicación (demostración de un principio, solución de un problema o la secuencia de un procedimiento operativo) conlleva a que el alumno no haga suyo el contenido.

Si los alumnos no prestan atención durante tu explicación no hay forma que aprendan. Y no solamente deben prestar atención, sino que deben concentrarse para seguir la explicación.

Conclusión debes lograr como requisito que te presten atención, mientras no lo logres NO hay transferencia de conocimientos posible.

2. PREGUNTAR
Los alumnos en general no preguntan. Repito no preguntan. Si esperas que ellos pregunten te sugiero tomar asiento. Puede ser que alguien por allí lo haga, pero será la excepción jamás la regla, por lo que te recomiendo: pregunta tú.

Los ojos de un alumno que no te ha entendido nada, más allá de los buenos días con el que los saludaste al entrar, son fácilmente reconocibles.

Una de las cosas más comunes será que cuando les preguntes: “¿Esta claro?” Te respondan “Si”. Pero no te alegres porque si a continuación les preguntas “¿Repito?”  te vuelvan a contestar “Si”.

Por lo que no te quedara más remedio que borrar la pizarra y escoger otra manera de explicar el tema. 
Por supuesto LUEGO de capturar su atención.

3. PRACTICAR

Una práctica perniciosa y que ha ganado audiencia es el de no dejar “muchas” tareas. Estudiar es un trabajo, si los haces cantando mejor, pero si no igual tienes que hacerlo.

Nuestros alumnos, sin caer en estereotipos, ni son finlandeses ni por supuesto chinos pero las matemáticas como todo en la vida se aprende haciendo. 

Debe quedar claro que no hay atajos, no hay (aun) un aplicativo para aprender álgebra o trigonometría haciendo un click, por lo que deben practicar sistemáticamente en casa. 

Y en mi caso, cuando se quejan diciendo “Cuando usted lo hace parece fácil”. Generalmente les contesto “Ahora puede ser fácil para mí, pero en algún momento fue difícil y solo me quedo practicar para aprender” o si estoy con el ego inflado ese día, les digo “Cuando Messi ejecuta un tiro libre o Falcao hace bailar samba a tres rivales, a mí también me parece fácil, pero se que ellos practican horas de horas, día tras día”

4. NO PRESIONES
Todos los alumnos tienen una velocidad propia. Si está en marcha sal de su camino, déjalo trabajar y estate atento para cuando se detenga.

Resumiendo: Los alumnos deben
  •          Prestar atención o mejor aún concentrarse.
  •          Preguntar, Preguntar, preguntar
  •          Practicar, Practicar, practicar.

                       Los profesores deben:

  • Recordar que lo más importante y tal vez lo único que importa es cuanto aprende el alumno.
  • Capturar su atención.
  • Preguntar y estar dispuesto a repetir.
  •    Dejar tareas. No muchas.



 POSTDATA UNO
Es bueno que los profesores de Mate recuerden: solo el 20% de nuestros alumnos se inclinaran por la ingeniería. Y del 80% restante solo la mitad tendrá que aprender Calculo en sus carreras por lo que debemos aplicar el principio de Pareto el 80% de lo que necesitan aprender está en el 20% de lo que le enseñas.

POSTDATA DOS
Concentrarnos en que ellos aprendan no en que nosotros enseñemos.
Demostrado esta que los chicos aprenden lo que quieren aprender. Tu trabajo es que quieran,

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