Acabada la etapa escolar donde el trio
formado era participante
fijo en las
celebraciones escolares, Lucho y Samuel dos hermanos unidos también por la música
habían encontrado en Néstor no solamente un amigo sino a la primera voz que
necesitaban.
Su pasión y afición era tal que ensayaban todos los
días -para presentaciones
que no buscaban- hasta el día que llego a visitar a su
hermana Iris el tío Jaime, profesor por vocación y bohemio por
decisión quien los escucho ensayar y les pidió –a modo de prueba- que cantaran
la canción del grupo Punto Seis: Chiquilina. Le basto escuchar la interpretación de la primera
y hermosa estrofa que dice:
“Yo soy tu romántico
viajero. Que te ama, que te ama...
Soy tu soñador señor
errante. Soy tu eterno acompañante”
De inmediato se autodenomino mentor
del grupo y ofreció encargarse de hacerlos participar en cuanto concurso de
canto hubiere.
De esto ya había pasado medio año, habían
participado en Trampolín a la Fama donde habían ganado visibilidad y confianza,
y
ahora lo hacían de manera rutinaria en la misa juvenil dominical de la Parroquia
de San Pablo.
Un día el tío Jaime llego a la casa y al verlos les
pregunto “¿Cómo
van los preparativos para el Festival?”
“¿Que Festival?” Los tres tenían la
sorpresa en el rostro.
“¿No saben? El de la Canción
Cristiana. Es el primero que los curas organizan.”
Y añadió “La inscripción se vence el
viernes”
“Hoy es martes. No
creo que alcancemos” Dijo dudoso uno de ellos.
El Tío Jaime
ignorándolos saco de su bolsillo una hoja doblada en cuatro y luego de decirles
que el evento se llamaba I Festival Juvenil de la Canción Cristiana leyó los
requisitos: pertenecer a un grupo parroquial, presentar una canción inédita y
ser avalados por escrito por la Parroquia.
Y mirándolos
fijamente concluyo “Esta fácil. Vamos a participar y ustedes
van a ganar.
¿O creen que el escenario y el público será más difícil que el de Trampolín a
la Fama.? ”
Fue una inyección de
adrenalina, rieron de buena gana y coincidieron en que podían hacer un buen
papel y tal vez ganar.
En ese momento
ellos no tenían nombre, ni canción y la última vez que fueron a la Parroquia no
vieron al Párroco quien solía viajar al interior del pais.
“Lucho tienes que
componer una canción, para mañana”
“¿Quién puede
buscar a Ramón –el Párroco- y conseguir su firma?
Néstor dijo: “Mi mamá. Ella si es necesario
lo sacude, pero le saca la firma.” dijo él y todos asentían entre risas. “Y es
capaz de conseguir que le preste su carro para que nos lleve y nos traiga” dijo alguien. Mas risas.
“Toma, este es el modelo de carta de
presentación.”
“Ok. Yo me encargo. Le digo ahora”
Luego de un breve
intercambio de ideas decidieron adoptar el nombre de “Aquaviva” y quedaron en
reunirse al día siguiente al mediodía para ver los avances. El compositor del
grupo se encerró en su cuarto a componer. Y Néstor se marchó a su casa a hablar
con su
mamá.
Al día siguiente
miércoles al mediodía Lucho les presento una canción titulada “Canción para un
hombre.” y empezaron a ensayarla.
Mientras tanto Doña
Ana encargada de conseguir la firma de Ramón Gamache, Párroco de la Parroquia
San Pablo y nuestra Virgen del Carmen, les informo que el cura estaba fuera de
Lima y que recién volvería el viernes en la mañana. No había manera de
comunicarse con él (la era AC antes de los celulares).
Esto solo aumento
la presión sobre ellos. Sin carta de presentación no había inscripción. Pero no
podían avanzar más por ese lado así que se concentraron en la parte artística.
Al día siguiente jueves, en la tarde la interpretación
estaba lista,
era
el momento de conseguir un equipo de sonido y un lugar donde
grabar el cassete. Consiguieron que un compañero de
promoción les prestara la sala de su casa con el equipo de sonido para grabar
la canción.
En la mañana del
viernes, día del cierre de la inscripción grabaron la canción, pero una involuntaria y
torpe manipulación
del único cassete grabado hizo que la cinta se rompiera. Decidieron pegarla con
cinta adhesiva. Al escuchar la canción se sentía el “gap” pero decidieron
presentarla tal cual, además no tenían tiempo para grabar otra.
Fueron momentos de incertidumbre y
cuando faltaba un poco más de una hora para el cierre de la
inscripción llego el documento con la firma del Párroco.
Doña Ana lo había
abordado en la puerta de la Parroquia ni bien bajo de su auto y antes que
bajara sus maletines lo llevo al Despacho Parroquial, donde le explico la
situación y finalmente le puso el documento delante junto con un lapicero “Por
favor firme aquí. En dos horas se cierra la inscripción”. El cura la miro, firmo sin leer y
les deseo suerte en el Festival.
Lo que conto después
es que él llegaba justamente para
preguntar a los encargados de la Pastoral Juvenil porque la Parroquia no
estaba participando en el Festival.
La inscripción se
hizo faltando 40 minutos para el cierre, con un documento firmado sin leer, una
canción hecha con 2 días de anticipación y grabada en un cassete con la cinta
parchada.
Excepto el Tío
Jaime todos eran
escépticos
respecto a las posibilidades de la participación sobre todo cuando se enteraron
que se habían presentado poco más de 350 canciones de todo el pais y el Jurado
debía seleccionar a 24 de ellas para la semifinal. Los resultados se
comunicarían en un mes. Les parecio una eternidad pero solo quedaba esperar.
Transcurrió poco
más de un mes cuando los llamaron de la Parroquia diciéndoles que el cura Ramón
quería hablar con ellos ese mismo día a las 7 de la noche. A esa hora llegaron
un poco intrigados al Despacho Parroquial. Pasaron a una pequeña sala de reunión
y poco después llego el propio Ramón con un sobre abierto en mano. Luego de
saludarlos con expresión seria les dijo que le había llegado una carta de la
Comisión organizadora del Festival firmada por su Presidente el Párroco de la
iglesia de la Medalla Milagrosa y por el Director Musical del Festival Santiago
Silva.
Les impresiono
saber que el reconocido músico y Director de orquesta era parte de los
organizadores. “Les voy a leer la carta” dijo el cura. Y comenzó a leer.
Mientras el cura leía y la expectativa crecía, ellos por dentro
pensaban “Porque la haces tan larga. Solo dinos ¿clasificamos o no?” hasta que
el cura sin contener una ligera sonrisa llego a decir “han sido considerados”
aquí la emoción se desbordo y los gritos y abrazos se desataron. Recién cuando
la calma volvió y se sentaron pudo el continuar leyendo “entre los 24
clasificados para participar en la etapa semifinal del Festival”. “Listo, estamos adentro”
dijo Lucho “La
semifinal se realizara en ….. trece días” dijo el cura mirando el calendario
que había en la pared.
En otro documento
se daban las instrucciones con los pasos a seguir, en breve todas las
reglas del Festival. Al final de la lectura el cura les ofreció un ambiente de la
Parroquia para sus ensayos, pero ellos le dijeron que no, la verdad es que se
sentían más cómodos ensayando en su casa. Néstor dijo “Yo también me
siento más cómodo en su casa”. Se rieron todos. La verdad sea dicha, él pasaba más tiempo
en la casa de ellos que en la propia.
Tanto la Semifinal
como la Final se realizarían en el auditorio del Colegio Champagnat de
Miraflores.
Ensayaron todos los
días restantes entre 5 y 6 horas diarias hasta lograr un afiatamiento perfecto de voces y
cuerdas.
En la fecha
prevista quince minutos antes de las 7 de la noche, los tres usando saco pero no
corbata,
ingresaron al Colegio Champagnat. Había un control en la puerta que luego de verificar
sus identidades les asigno una anfitriona que los llevaría al ambiente donde
debían esperar ser llamados. Ella les pregunto cómo se llamaba el grupo,
“Aquaviva” respondió Samuel esgrimiendo una sonrisa seductora que juraba el, le
daba buenos resultados. La anfitriona ignorando esa repentina cordialidad empezó a caminar a
la vez que les
señalaba
algunos
de los ambientes del Colegio.
Al llegar al salón
habilitado para acogerlos se encontraron con los demás participantes. Ellos
parecían ser profesionales, desde la vestimenta hasta la actitud al lado de los
chicos y chicas de las demás parroquias participantes.
En la pared había
dos listas indicando el orden de participación. La anfitriona les dijo que
ellos serían llamados en el lugar 16 de los 24. Samuel estrenando su sarcasmo
dijo “Felizmente, llegamos temprano” dirigiéndose a la anfitriona, pero ella ya
giraba
regresando
hacia la puerta del colegio. Lucho y Néstor sonrieron.
Ser el 16 de los 24
los molesto un tanto ya que no tenían la oportunidad de ver el nivel de los
contrincantes. El trio Jaime, estratega el, dijo: “Voy a hacer mi
tarea: escuchar a los demás participantes”. Una hora y media después volvió,
los reunió y les dijo en voz baja y a su estilo “Tranquilos. No pasa nada, el
Festival es nuestro”. Conto que de los 13 que había escuchado
hasta ese momento ninguno podía vencerlos y en eso fue categórico. Finalizo
diciéndoles “Ustedes tranquilos, pero no se confíen, solo canten como saben
hacerlo y los tendremos en el bolsillo”
Pocos minutos
después fueron llamados al escenario donde los conocidos Mirtha Patiño y Jorge
“Coco” Belevan estaban conduciendo el evento. Después de presentarlos y algunos
comentarios para animarlos, les dieron el pase. Todo salió perfecto, se notó la
experiencia en el manejo de escenario. Los asistentes aplaudieron igual
que el jurado.
Ahora tenían que
esperar a que intervinieran los restantes semifinalistas. Al finalizar y
mientras esperaban que dieran los nombres de los 12 finalistas, tanto ellos
como el tío Jaime coincidieron en que podían pasar a la Final y ganar y que el
rival más duro era el representante de la Iglesia Virgen de Fátima: Pedro León, que era
un magnifico
cantante.
Los conductores
recibieron el resultado del jurado y leyeron la nómina de los 12 clasificados.
Como era de esperarse clasificaron para la Final. Regresaron contentos y con
ganas de llevarse el primer lugar. En la semana ensayaron algunas mejoras a la
presentación.
Una semana después
se realizó la Final. El llegar a las 6:30 les permitió ver que Andrés
Silva, otro miembro del Clan Silva y músico también era miembro del jurado.
Anunciaron que un participante se había retirado. Eran 11 participantes
ahora.
Esta vez el
auditorio estaba lleno y había gente sentada en el pasadizo y hasta fuera del
auditorio. Con una presentación formal de terno y corbata y sus dos guitarras ellos estaban
listos.
Se dirigieron al
mismo salón a esperar ser llamados y al llegar se encontraron con que serían
los primeros en presentarse. En 10 minutos los llamarían.!
El tío Jame no permitió que eso los
alarmara, los llamo a un
lado y les dijo: “Ser primeros es mejor, el primero deja huella.
Ustedes hacen la súper presentación con los arreglos que le han
hecho a la canción y el Jurado no se va a olvidar jamás de ustedes. Así que
muchachos acá no hay calentamiento previo, ustedes entran de frente a golear,
de frente a comerse el auditorio. Tiene que quedar claro para todos que ustedes
son los ganadores. El jurado solo debe dar fe de un hecho: ustedes son los mejores.”
Salieron dispuestos
a dar lo mejor. Habían ensayado tanto que solo podía hacer una muy buena
presentación y así fue. Al terminar hubo un pequeño silencio –el silencio que
sucede cuando el público quiere más- y luego se desataron los aplausos. Habían
enamorado a los asistentes. El tío Jaime que estuvo atento a los movimientos
del jurado desde la platea, les hizo una seña de pulgar arriba.
El jurado formado
por 11 personas asignaba a cada participante un puntaje entre 1 y 5.
Al finalizar,
se leyeron los resultados : el trio Aquaviva obtuvo el primer lugar con 48
puntos superando los 46 del segundo lugar que obtuvo Pedro León.
Se abrazaron entre
ellos y con el tío Jaime y con noble gesto también con Pedro León y los
demás participantes del Festival con quienes habían hecho amistad se acercaron
a felicitarlos. En medio de la euforia Samuel dijo “Lo único que falta para que
este día sea perfecto es que aparezca la anfitriona a felicitarme.”
El día no fue
perfecto porque al salir se cruzaron con que ella estaba riendo cariñosamente
tomada de la mano de un chico que parecía medir tres metros. Todos rieron de
buena gana, incluido Samuel.
Inmediatamente
concluido el Festival, que habia sido transmitido en vivo por canal 5, Doña Ana llego y entro a la iglesia de modo decidido e interrumpio la misa diciendo "Un momento, un momento"– una señora
que la acompañaba se quedó a medio camino- se acercó al cura quien sorprendido
igual que los feligreses la miraba en silencio. Cuando llego a su lado con
mirada que mezclaba orgullo, alegría y desafío le dijo “El trio Aquaviva acaba
de ganar el Festival. Creo que usted debe anunciarlo y felicitarlos”. El cura
no podía ignorar el hecho y dio la noticia sonriendo generando una pequeña explosión de jubilo y hasta pidió un aplauso
para ellos. La gente aplaudió de buena gana. Antes de continuar con la misa, el cura agradeció
la interrupción e invito a participar en un pequeño homenaje que se haría en
cuanto ellos llegaran a la Parroquia.
Al terminar la misa
ya
los jóvenes terminaban
de armar
un tabladillo y cerraban el trafico una cuadra a la redonda
de la Iglesia.
Mucha gente se
congrego, y previa presentación y felicitación del Párroco cantaron no
solamente la canción ganadora, sino las canciones románticas del momento. El
espectáculo duro hasta más allá de las 11 de la noche. El padre Ramón, además,
comunico que la Parroquia solventaría la grabación del disco de 45 rpm con la
canción ganadora. Para ello Lucho compuso una segunda canción “Canción para
una mujer”
dedicado al día de la Madre.
Ese día finalmente los
tres se convencieron -y la verdad muchos de nosotros también- de lo que el tío Jaime de
distintas maneras siempre les dijo: “Ustedes son buenos, solo tienen que perder
el miedo a ganar”.