ACA TOY


Ella estaba acabando la Universidad. El también.
La noticia les cayó como un baldazo de agua fría. No lo esperaban.

Se miraron directamente a los ojos. El vio sus pequeños y hermosos ojos que reflejaban desconcierto y algo de miedo.
La abrazo y sintió –igual que ella-  que estaban solos en el mundo.  

Se preguntaron qué hacemos ahora, Y si bien la respuesta la tenían, se hace lo que hay que hacer, lo que no sabían bien era como.

Pero, caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Pasan unos días.

El me aborda un viernes en la noche, estaba retrasado, rumbo a una reunión importante para mí.

Me dijo:"Tienes un minuto?".
Lo mire extrañado, éramos amigos hacia ya varios años y sin embargo el tono de voz y su expresión era formal y alerta.
"Si" le digo deteniéndome y algo extrañado.
"Nos vamos a casar”. Sin rodeos.
A buen entendedor pocas palabras.
Lo quede mirando en silencio. Estaba procesando lo escuchado.

"¿Están seguros?" ´pregunto.
"Si" me contesto.
Nueva pausa.

"Bien pues. Adelante" y le di la mano.
El dialogo duro treinta segundos.

Cumplieron todas las formalidades del caso. Visita de él y su mama a la casa de ella para pedir el consentimiento de los padres a pesar que ella hacía dos años ya era mayor de edad. Despedida de soltero. Etc.etc.
Eran dos jóvenes enamorados saliendo de su zona de confort y aventurándose a la vida.

Curaca, matraca. Olla, cebolla. Pelo, apelo. Pato, zapato.


El embarazo fue duro. Como “primeriza” sufrió de nauseas, mareos, vómitos, cansancio y cambios de humor.

Sus prácticas pre profesionales fueron interrumpidas. Era imposible, en el Banco iba al baño hasta cinco veces en una hora.

“Que huevada” dijo en voz baja cuando le comunicaron que no podía seguir. Nadie creería que fue educada por monjas canadienses. Y que fue a una universidad creada por jesuitas. “Como se dirá en francés "que huevada"? Sonara a postre.?”  
Pero ella voltea rápido la hoja. Su prioridad era otra.

Su suegra se comporto como lo que era: una nona italiana. La cobijo y apoyo cumpliendo el rol que ancestralmente cumplen las mujeres mayores hacia las más jóvenes dándole el soporte emocional adicional que ellas requieren en esa etapa nueva, dura y maravillosa del primer embarazo.

Cada día sentía como su cuerpo cambiaba y el ser que llevaba en su vientre no solamente crecía sino que la llenaba de amor. Le era imposible explicar sus sentimientos.

Cuando nació y lo tuvo por primera vez con ella fue sencillamente maravilloso. Había quedado atada para siempre a ese ser y el cariño que le inspiraba.

Curaca, matraca. Olla, cebolla. Pelo, apelo. Pato, zapato.

Cuarenta años después, sentada frente a la pantalla esperando hablar con el hijo ahora lejos de ella, recordaba ese día cuando conoció el privilegio emocional de ser madre. No se percato que ese día también cumplía un año más como madre.

Apareció la imagen. “Feliz cumpleaños, hijo bello”. Dijo ella sonriendo con toda la cara.

“Gracias má” contesto él mientras sonreía y pestañeaba como cuando una luz nos deslumbra. Tiene los ojos pequeños y hermosos de su madre y las canas prematuras de sus ancestros.

El sabia que para ella siempre fue y siempre será su bebe. Y le gusta saberlo y sentirlo. Y mientras conversan y ríen, el siente esa recarga emocional que el cariño de la familia provoca en uno.

Hablaron más de una hora.  

Curaca, matraca. Olla, cebolla. Pelo, apelo. Pato, zapato.


NO ME GUSTA LAS MATE

En cualquier reunión suena cool decir “Yo soy malo para las matemáticas”. Cuando alguien hace esa confesión inmediatamente se genera curiosidad y solidaridad en el grupo. Son mayoría y automáticamente los solidarios casi rodean al desdichado como queriendo abrazar y consolar a quien ha abierto su alma. Empiezan, atropellándose entre ellos, a contar sus propias oscuras historias origen de sus desdichas en la lucha con la regla de tres compuesta o el álgebra y por supuesto sus verdugos inhumanos que algunos llaman profesores.
En solitario silencio, los curiosos piensan. “Los olvidados por las musas de la matemática”
Sin embargo nadie se atreve a decir “Odio la Gramática” o “Nunca entendí la Química”. ¿Porque?
Es común ahora que los chicos digan “Para que voy a estudiar mate? Si voy a estudiar para chef.” en una versión vulgar del valor estrictamente utilitario del saber.
Cuando me han hecho esa pregunta, me solazo al ver varios caminos abrirse ante mí.
Si quiero estar en modo cortante / sarcástico, podría responder: “Creo que esa pregunta se la debes hacer a tu papa, él te ha matriculado, te ha puesto un uniforme y te envía aquí todos los días para que aprendas matemáticas. Pídele que solicite al Colegio que te exonere del curso. Yo solo te enseño.”
Si quiero estar en modo depredador / represor, podría responder: “No me cambies de tema. Te estoy pidiendo que presentes tu tarea.” “Que no deje tarea, dices? Gracias por la observación. En este momento voy a dejar tarea entonces.” “Si, para mañana.” “Chicos saquen sus cuadernos!” “Den las gracias a su compañero.”
Pero como normalmente estoy con mi sombrero de profesor o sea en modo paciente / razonable, le digo: “Te explico con un ejemplo. Para que crees que la gente va al gimnasio? Nadie va a trabajar corriendo en el mismo sitio” (A menos que sea soldado o Ministro de Estado)
Generalmente me contestan lo mismo “Porque se acerca el verano, pe” “Porque es sano”, “Porque es divertido”, “Para ver a las chicas”, “Para que las chicas me vean”, “Para tomarme selfies”, etc. y no falta el cínico o fanfarrón que afirma “Yo no voy al gimnasio, me da pereza, yo me pongo los músculos”, etc.
Ok. Todas estas respuestas pueden ser válidas.
Tenaz, continuo con mi predica “Estamos de acuerdo que el ejercicio te mantiene sano y en forma. No es cierto?”
Todos están de acuerdo.
Y entonces sentencio casi triunfante “Bien. Las Matemáticas son el gimnasio para el cerebro ¡”.
Silencio incrédulo.
No falta un gracioso: “Pero esos músculos no se ven”.
Risas. 

“Si se ve……., cuando hablas” le retruco. 
Más risas y pullas.
Y ahora que tengo su atención y su frivolidad está al borde de la rendición,  suelto el rollo completo: “Debes aprender Mate no por los contenidos en sí mismos. No, no, no. Te aseguro que Ruffini, Pitagoras, Ptolomeo, Hook o Newton  seguirán descansando en paz si no aprendes ciencias o matemáticas. El verdadero objetivo es que aprendas a pensar analíticamente, a hacer asociaciones, y a desarrollar razonamientos lógicos. Si sabes analizar los datos y las situaciones, interpretar argumentos, si aprendes a usar la lógica y las estadísticas, no serás victima de falacias y finalmente seras un ciudadano más difícil de manipular.”
Triunfante me quedo callado, tratando de acentuar con mi silencio el instante dramático. 
Pero se hace un tipo de silencio que ya conozco. “No, no, no, que he hecho. Ahora me van a preguntar que es una falacia!!!!.”
Al borde del terror, no me queda otra, me adelanto y les digo “Ahota vuelvan a su sitio y saquen una hoja en blanco”.
Parece que mi campaña seria mas exitosa si la publico en Instagram usando cinco verbos en un video de 45 segundos.  No hay otra.
FIN.

POSDATA
Valentina era una de los muchos alumnos que en algún momento se convenció que no podía aprender Matemáticas. Me decía sonriendo  “profe yo nunca voy a aprender mate. No las entiendo. Además para que las voy a aprender si voy a estudiar Comunicaciones”. Y calculadora, me miraba esperando una respuesta de indulto que nunca obtenía.
Comunicaciones la carrera de moda en la generación que menos texto ha leído, la que más habla por teclado y que consume gigabytes de imágenes diariamente.
“Cuando tengas que hacer el presupuesto de un proyecto o te paguen básico más comisiones y no sepas porque te pagaron tan poco o no tengas ni una peregrina idea de cómo calcular los intereses de las tarjetas de crédito, te aseguro que no estaré cerca” Pienso.
Pero la vida nos da sorpresas.

No saben cómo le brillaron los ojos cuando saco un 18 en una práctica calificada. 

“Queeee?. Profe nunca me he sacado 18 en mate!!. Nunca.”  dijo al recibir su prueba.

"Te creo" Dije en voz baja, mientras continuaba devolviendo pruebas. No me escucho.

Vino casi corriendo papel en mano y me abrazo tan fuerte que casi me hace caer. Solo pude decirle: “Felicitaciones Valentina, pero ya estás en quinto. Has descubierto las mate muy tarde”.
Me miro y sonriendo aun me dijo: “Profe, usted es bien pincha globos.” Mi cara estaba seria pero ella no supo cuánto me alegre por dentro no haberle concedido ningún indulto.

REFLEXIONES


Tres consejos hasta de un viejo conejo 
Como enseñar matemáticas sin morir en el intento.

La enseñanza de matemáticas es un reto, por lo que publico estas líneas para recordar las cuatro Ps.

1. PRESTAR ATENCIÓN.
Las matemáticas son un conjunto doblemente estructurado y jerárquico de conocimientos. Primero porque cada tema está inserto -como un rompecabezas- en una ubicación especifica del conjunto de temas y segundo porque cada tema tiene un procedimiento basado en leyes que debe aprenderse.

Por ello el perderse parte de una explicación (demostración de un principio, solución de un problema o la secuencia de un procedimiento operativo) conlleva a que el alumno no haga suyo el contenido.

Si los alumnos no prestan atención durante tu explicación no hay forma que aprendan. Y no solamente deben prestar atención, sino que deben concentrarse para seguir la explicación.

Conclusión debes lograr como requisito que te presten atención, mientras no lo logres NO hay transferencia de conocimientos posible.

2. PREGUNTAR
Los alumnos en general no preguntan. Repito no preguntan. Si esperas que ellos pregunten te sugiero tomar asiento. Puede ser que alguien por allí lo haga, pero será la excepción jamás la regla, por lo que te recomiendo: pregunta tú.

Los ojos de un alumno que no te ha entendido nada, más allá de los buenos días con el que los saludaste al entrar, son fácilmente reconocibles.

Una de las cosas más comunes será que cuando les preguntes: “¿Esta claro?” Te respondan “Si”. Pero no te alegres porque si a continuación les preguntas “¿Repito?”  te vuelvan a contestar “Si”.

Por lo que no te quedara más remedio que borrar la pizarra y escoger otra manera de explicar el tema. 
Por supuesto LUEGO de capturar su atención.

3. PRACTICAR

Una práctica perniciosa y que ha ganado audiencia es el de no dejar “muchas” tareas. Estudiar es un trabajo, si los haces cantando mejor, pero si no igual tienes que hacerlo.

Nuestros alumnos, sin caer en estereotipos, ni son finlandeses ni por supuesto chinos pero las matemáticas como todo en la vida se aprende haciendo. 

Debe quedar claro que no hay atajos, no hay (aun) un aplicativo para aprender álgebra o trigonometría haciendo un click, por lo que deben practicar sistemáticamente en casa. 

Y en mi caso, cuando se quejan diciendo “Cuando usted lo hace parece fácil”. Generalmente les contesto “Ahora puede ser fácil para mí, pero en algún momento fue difícil y solo me quedo practicar para aprender” o si estoy con el ego inflado ese día, les digo “Cuando Messi ejecuta un tiro libre o Falcao hace bailar samba a tres rivales, a mí también me parece fácil, pero se que ellos practican horas de horas, día tras día”

4. NO PRESIONES
Todos los alumnos tienen una velocidad propia. Si está en marcha sal de su camino, déjalo trabajar y estate atento para cuando se detenga.

Resumiendo: Los alumnos deben
  •          Prestar atención o mejor aún concentrarse.
  •          Preguntar, Preguntar, preguntar
  •          Practicar, Practicar, practicar.

                       Los profesores deben:

  • Recordar que lo más importante y tal vez lo único que importa es cuanto aprende el alumno.
  • Capturar su atención.
  • Preguntar y estar dispuesto a repetir.
  •    Dejar tareas. No muchas.



 POSTDATA UNO
Es bueno que los profesores de Mate recuerden: solo el 20% de nuestros alumnos se inclinaran por la ingeniería. Y del 80% restante solo la mitad tendrá que aprender Calculo en sus carreras por lo que debemos aplicar el principio de Pareto el 80% de lo que necesitan aprender está en el 20% de lo que le enseñas.

POSTDATA DOS
Concentrarnos en que ellos aprendan no en que nosotros enseñemos.
Demostrado esta que los chicos aprenden lo que quieren aprender. Tu trabajo es que quieran,

EL ABUELO


En tono seco mi madre dijo: “Y no me vayan a joder la raza”.

Nosotros sonreímos discretamente al escuchar esa frase mientras ella se alejaba junto a mi Papá. No solo porque ella , como siempre, era frontal y transparente (políticamente incorrecta le llaman ahora), sino que contrastaba con la tranquila seriedad con que mi Papá había tocado el tema de los romances en la casa, y porque siempre fue un rasgo familiar el que nadie se metía en la vida privada del otro y nunca opinábamos sobre esto a menos que nos pregunten.

Los 4 hermanos estábamos en los 20s y -por única vez creo- mi Papá habló de este tema con nosotros. Nos dijo que confiaba en nuestra madurez y responsabilidad para comportarnos correctamente en los inevitables enamoramientos. Además de las recomendaciones de respeto y consideración por uno mismo y por el otro, hubo una frase que se nos quedó grabada “El que se casa, se va de la casa”

Paso el tiempo y pocos años después mi madre enfermó y partió. Mi padre, luego de guardar el luto de rigor, afronto el cambio que había tenido su vida y retomo su vida social – congelada durante el periodo de enfermedad de mi madre- reuniéndose con sus compañeros de trabajo y sus viejos amigos de siempre. Tenía 61 años.

Unos años después y ya jubilado, nos dijo que estaba saliendo con una señora y quería que la conociéramos. A todos nos pareció bien que rehiciera su vida, y daba una señal positiva de su vitalidad. Cuando la conocimos, a tres de nosotros no nos convenció mucho la pareja, -uno no puede sustraerse a valorar a la persona que aparece para sumarse a la familia- pero guardamos prudente silencio frente a él, dándole el beneficio de la duda. Una de mis hermanas si fue contundente: “No me gusta nada.” Al resto nos pareció que, como siempre, estaba siendo extrema en sus afectos y en sus rechazos.

Meses después el viejo nos comunicó que se casaría con ella. No recuerdo bien que lo hayamos felicitado, pero si nos tranquilizó saber que tendría compañía en la parte final de su vida.

Cuando nos dio esta noticia, recuerdo que entre bromas como el preguntarle si ella estaba embarazada, o si ella se casaría de blanco (acarreaba ella dos hijos de un anterior compromiso), o recordarle que no queríamos ya más hermanos aparte de los que traía la novia, alguien en tono festivo le recordó la máxima que dictó años antes; “El que se casa, se va de la casa”.  Hubo una explosión de risas. Se rió de buena gana también y en tono de falso ofendido dijo “No sabía que eso también me incluía” y nos sorprendió al añadir que sí, que se mudaría de la casa donde, en ese entonces, vivía conmigo.

Se casó y efectivamente se mudó. Al principio todo fue bien. Los visitábamos todos los domingos recreando los viejos almuerzos familiares, ahora seguidos de una siesta masiva.

En un momento dado esta costumbre se fue espaciando en el tiempo y en algún momento simplemente desapareció.

Poco tiempo después el tiempo le dió la razón a mi hermana y la relación entre mi padre y mi madrastra se quebró. Durante los siguientes años siguieron viviendo juntos pero separados, con breves episodios de conflicto.

Pero el viejo se adaptó al cambio, se auto impuso una rutina de ejercicios que incluía diarias caminatas de 2 a 3 horas, así como trabajos de jardinería y lectura. En verano incluyo en su rutina ir de lunes a sábado a Cantolao donde hizo amistad con personas de su edad, jubilados también. Este grupo de siete amigos –que, entre risas se autodenominaban Los viejos lobos de Cantolao- se frecuentaron durante unos cuatro años, bromeaban, jugaban cartas y cachito, tomaban sol y se bañaban en la playa.

Incluso mi viejo pidió que le compren una boya naranja semejante a las que se veían en “Baywatch”. Su deseo fue complacido, pero ya se imaginan la cantidad de bromas que le hicimos al respecto. Seguía nadando de muelle a muelle, pero admitía que le costaba más.

Al tercer verano juntos, los viejos lobos sufrieron un golpe cuando uno de ellos falleció y el verano siguiente fue el último cuando dos de ellos se sumaron a los ausentes: uno por haber fallecido y el otro por una imposibilidad física.

Sin embargo, durante ese periodo él no se cerró, y nuevamente como en la historia de “Quien se comió mi queso” se puso las zapatillas y salió a afrontar el cambio, había comenzado a frecuentar el Club del Adulto Mayor (CAM) de San Miguel y también el de La Perla donde hizo buenas migas participando en los cursos de Marinera y Tango así como en los paseos mensuales que allí se organizaban.

“Cuando comencé a ir al CAM yo creía que sabía bailar. Así que cuando abrieron un curso para enseñar marinera y tango, fuí solo por curiosidad. Había mucha gente que se matriculaba para recién aprender. Cuando empezaron las clases, me di cuenta que yo no bailaba correctamente, como se debe, ninguno de los dos. Así que me matricule para aprender.”

Tuviste que desaprender para volver a aprender pensé cuando escuché sus palabras.

Así que cuando llego el último verano para los viejos lobos, mi viejo no solamente ya tenía una activa participación en ambos CAM, sino que una relación más que amistosa había surgido con una señora asistente al CAM.

El seguir compartiendo el domicilio con alguien con quien estaba formalmente casado, pero con la cual ya no tenía nada en común era no solamente insostenible, sino que ya era hasta tóxica para él y su nueva relación.

Con nuestro apoyo y sobre todo el de mi hermana, se mudó. Nuevamente se adaptó al cambio: nuevo domicilio, nuevos vecinos y nueva rutina. Dos años después, de acuerdo a ley interponíamos una demanda de divorcio por causal de separación de hecho. Y nos preparamos para lo que esperábamos sería un largo proceso judicial.

Sin embargo, no fue así, pocos meses después se realizaron todas las diligencias propias de estos procesos y después recibimos la noticia qué su solicitud de divorcio le había sido concedida, lo que lo puso muy contento.

Por supuesto, ya le hemos advertido que es la última vez que firma un documento sin consultar con sus hijos y se mete en problemas. De otra manera él -a sus 92- se las tendría que arreglar solo.

Y si bien ya nos ha dado instrucciones claras para el episodio final, que esperemos demore, no se lo toma muy solemnemente. Por ahora hemos descubierto que no solamente es buen jugador de Rummikub sino que debemos estar alertas cuando jugamos con él porque no tiene empacho en hacernos trampa. A pesar de su cara de póker con la que intenta despistarnos, el temblor de su labio inferior siempre lo delata.


ANÁLISIS DE LA COYUNTURA



De la incertidumbre al caos.
Roberto Abusada
El Comercio. 03/10/2019
Y se consumó el despropósito.
Desde que Martín Vizcarra anunciara el pasado 28 de julio su deseo de adelantar las elecciones generales, se necesitaron tan solo unas pocas semanas para llevar a la república desde la incertidumbre al caos. Hemos pasado de la confrontación, la acrimonia y el desgobierno al vacío que presagia aún mayor parálisis y postergación en medio de la algarabía pasajera del insensato ‘que se vayan todos’.
No se trata solamente del fracaso de Kuczynski, de Vizcarra o del Congreso. Todos han perdido; el país ha perdido. Hemos asistido al patético espectáculo creado por el defectuoso sistema político que le dio mayoría congresal a un partido y la presidencia a otro. El fujimorismo no pudo digerir la derrota ni deshacerse de su ADN autoritario. Del otro lado, PPK y sus ministros no pudieron entender que la mayoría congresal era electoralmente legítima y que para poder gobernar tenían la responsabilidad de cerrar las heridas abiertas en la virulenta campaña por el triunfo en la segunda vuelta; tender puentes, e insistir abierta y públicamente en entablar el diálogo constructivo. Al fin y al cabo, los planes de gobierno de ambos bandos eran similares.
La crisis actual desnuda al Perú como un país de débiles instituciones, donde el Estado disfuncional, ignorante y ausente ha fallado monumentalmente en proteger y nutrir el contrato social. El presidente, sus ministros, los congresistas, los gobernadores y alcaldes son responsables de esta crisis; como también lo son muchos integrantes de la élite empresarial peruana obsesionados con el corto plazo, su ‘adulación a quien gane’ y su torpe falta de visión de futuro. Especial mención merece también la izquierda arcaica (distinta de la izquierda moderna) que, valgan verdades, sí ha tenido una visión coherente en su afán de fabricar atraso y pobreza, al persistir en la subversión del régimen económico actual. Ese régimen que en 25 años triplicó el tamaño de la economía, acabó con la inflación, y disminuyó la población en estado de pobreza del 55,2% al 20,5% acortando al mismo tiempo la desigualdad.
No bastaron la salud de los fundamentos económicos del país, la laboriosidad del común de la gente, ni sus riquezas inherentes para impedir que toda la clase política, la élite empresarial y el carnaval mediático enrumbara a la nación nuevamente hacia la senda del estancamiento y el conflicto social. Digo nuevamente, porque errores similares al que sufrimos han impedido, una y otra vez, alcanzar el desarrollo y bienestar colectivo en dramático contraste con naciones de otras latitudes. Hace cuatro décadas, varios países hoy desarrollados tenían un nivel de vida similar al peruano. Sin embargo, el estancamiento peruano hizo que le tomara 36 años para solamente recuperar, en el año 2003, el ingreso por habitante que poseía en 1967 (ver BCRP, Memoria 2018, anexo 1). ¡Más de tres y media décadas perdidas!
¿Qué nos espera en los meses y años siguientes? Difícil saberlo, pero lo más probable es que si Vizcarra prevalece, tendremos un Congreso peor que el que está aparentemente disuelto y se habrá creado el escenario propicio para que la izquierda conservadora llegue a la consecución de su más ansiado objetivo: el fin de la vigencia de los principios consagrados en el capítulo económico de la Constitución. Pero aun si la tormenta amainase, el daño propiciado desde el 2016 ya está hecho. Deberemos transitar durante los próximos años con la incertidumbre ya instalada, la impericia del Ejecutivo, la mendacidad de muchos miembros del Congreso, la destrucción del carácter unitario de la nación, la fragmentación creada por la regionalización y sus díscolos gobernadores. Ellos continuarán desmembrando el país, exentos irresponsablemente del control legal del que han abdicado quienes dirigen los entes rectores del poder central.
Los ciudadanos tendremos que acostumbrarnos al regreso de la ‘normalidad’ que existió con anterioridad a aquel momento en que el Perú decidió modernizar su régimen económico. Nos tendremos que acostumbrar a que el país se gobierne, sobre una emasculada Comisión Permanente, mediante decretos de urgencia inspirados en cualquier populista o iluminado al interior del círculo íntimo del poder.

UNA DISGRESION


Esta digresión es porque en política se aprende - y ya tengo la costumbre- a mirar TAMBIÉN en una dirección diferente de la que me indican, a no creer todo lo que me dicen, a dudar de lo que leo y VERIFICAR todo ANTES de opinar.

Sabemos que Odebrecht en complicidad con constructoras nacionales nos han robado durante no menos de 15 años cientos sino miles de MILLONES de dólares. Y muchos han hecho un modus vivendi vivir de ese “chorreo”.




Una empresa con tanto poder, (recuerden que pone y saca presidentes) juega grande, a menos que alguien crea que dos fiscales los asustan.

Por ello quiero saber si los primos Graña ahora colaboradores eficaces ya declararon
  1.  ¿TODOS los proyectos y obras en donde hubo corrupción?
  2. ¿TODAS las empresas que participaron en las corruptelas?
  3. ¿TODAS las supervisoras que participaron en las corruptelas?
  4. ¿TODOS los nombres de los funcionarios públicos y políticos que fueron coimeados?
  5. ¿TODOS los MONTOS PAGADOS a los funcionarios públicos y políticos que fueron coimeados?
  6. ¿La modalidad de pago (efectivo, deposito en cuenta nacional, cuenta extranjera, etc) a los funcionarios públicos y políticos que fueron coimeados?
  7. ¿El MONTO TOTAL de la sobrevaloración de las obras?
  8. ¿DONDE está todo el dinero robado?

¿NO? ¿Aun NO?

Bueno, podremos saber mientras tanto:
  1. ¿Qué Estudios de Abogados asesoraron a GyM durante el periodo de la corruptela?
  2. ¿Qué Estudios de Abogados asesoran a GyM en la colaboración eficaz?
  3. ¿Hay un acuerdo de colaboración eficaz? ¿Es público o secreto?
  4. ¿Cuantos es el monto de la reparación civil estimada o acordada?
  5. ¿Qué procurador está viendo el caso? ¿Tiene asesoría financiera para negociar el monto?
  6. ¿Hay bienes incautados?
  7. ¿Hay oficinas intervenidas?
  8. ¿Hay cuentas bancarias congeladas?
  9. ¿Hay algún medio de prensa investigando estos temas? ¿Algún canal de TV? ¿Alguna ONG? ¿Algún periodista?
  10. ¿La Defensoría del Pueblo tiene algo que decir? ¿Contraloría?

¿NO? ¿Tampoco?

Bueno, esperemos. Mientras sigamos mirando la novela “La increíble y triste historia del cándido Martín y el Congreso desalmado”

POSTDATA.
¿Soy el único que ha empezado a preocuparse por la integridad de su familia cada mañana al salir de casa?

UN REGALO SINGULAR

Mis hermanas primero se hicieron amigas de Lucho Gallardo al participar en los grupos juveniles de la parroquia y más adelante conocieron al resto de su familia. 

Los Gallardo eran una familia singular y admirable. La mama viuda y guerrera luchando para sacar adelante a sus cuatro hijos. Tres hombres Lucho, Rubén y Roberto, el mayor y Elvira la menor de todos.

Roberto al poco tiempo se ubicó en la fila de pretendientes de mi hermana y si bien ella ya había marcado la línea al decirle que lo quería como un hermano, -afirmación que guillotinaba cualquier pretensión- el caballerosamente seguía bregando por conquistarla. 

Hubo varios de mis amigos en esa fila de pretendientes, pero hubo uno que fue el más singular de todos. Lo llamare Martín.

Martín apareció en escena en el cumpleaños de uno de los Gallardo. Era mayor que nosotros, estaba –calculo- cerca de los 40 mientras nosotros frisábamos los 20. Vestía formalmente contrastando con nosotros que éramos una pandilla de polo, jean y zapatillas. Y la diferencia no era solamente externa: era muy tranquilo, de buenos modales y discreto mientras nosotros éramos informales y ruidosos.

Me sorprendió cuando comenzó a frecuentar a mis hermanas y a invitar -un día sí y otro también- a ellas y a todos los amigos que estaban cerca a cenar, a comer helados o al cine, canchita incluida, asumiendo el, los gastos. No se sabía mucho de él, pero parecía que trabajaba en un banco. Aparecía como a las 6 de la tarde y se despedía como a las 10 con el argumento que debía ir a trabajar al día siguiente.

A los pocos días algunos nos percatamos de que algo no andaba bien en él, además de no encajar por la diferencia de edad, a veces hablaba de temas que no tenían nada que ver con el curso general de la conversación. ¡Y en una de esas menciono la intención de casarse con mi hermana!!  Por supuesto que todos se alarmaron y mi hermana la primera. Como solo fue una frase y no volvió a tocar el tema, no le dimos importancia y rápidamente este asunto se olvidó.

Poco tiempo después fue el cumpleaños de mi hermana y el llego a la reunión con un regalo. Era un paquete rectangular que parecía una torta, mi hermana sorprendida y un poco incomoda lo recibió, lo agradeció y lo guardo. No lo abrió -eso era tener buenos modales- y la reunión continuo. Por supuesto la curiosidad nos invadió. ¿Qué seria?

Pero no fue la única sorpresa de la noche. Cuando ya quedaban unos pocos amigos en casa, Martín pregunto en voz alta: "Mañana porque no vamos al Parisi?". El Parisi era una heladería muy conocida que quedaba en la Plaza Bolognesi. Ante su pregunta todos guardaron silencio, éramos estudiantes y no podíamos darnos ese “lujo”, pero él lo resolvió añadiendo "No se preocupen yo invito. Mañana vengo a las 4 y nos vamos". Nos miramos, algunos sonrieron, la reunión continuó un rato más y poco después todos se despidieron.




Apenas se acabó la reunión en casa,  mi hermana saco el regalo y lo abrió delante de nosotros.

Era una biblia!! 



Y no cualquiera. Era una biblia de lujo, antigua, enorme, de tapa dura con adornos dorados. Todos nos quedamos sorprendidos por ese regalo que nos pareció insólito. 

No se de ninguna chica que reciba una Biblia de un pretendiente.


Irreverentes bromeamos. “Por el tamaño de la caja yo creía que era un anillo de compromiso”, "Fíjate de repente tiene una dedicatoria del Papa, Juan XXIII debe ser su amigo"

Extrañada mi hermana la guardo.

Al día siguiente a las 4 eran 6 los que esperaban ir a comer helados. Llego las cuatro y media. Las cinco. Cinco y media. Martín no apareció y al día siguiente tampoco. Nadie sabía dónde ubicarlo. Al no poder hacer nada, todos siguieron con sus vidas.

Pasaron unos días y de repente llegan a mi casa dos mujeres, preguntando por mi hermana. Se presentaron como hermanas de Martín y contaron las razones de su repentina ausencia.

Martín era su hermano mayor y sufría de alteraciones mentales desde adolescente. Y si bien no era peligroso, requería medicación y supervisión constante. En ese momento –nos contaron- estaba internado y no se le podía visitar. Se disculpaban por los inconvenientes que pudiera haber causado. Por supuesto mi hermana y mi Mamá a su lado, les dijeron que no había causado ninguno, que siempre fue muy educado y que lamentaban la situación.

Dicho esto hubo un silencio expectante. Aparentemente no había más que decir. Las mujeres se miraron y la menor que era la más decidida dijo: "Nos hemos percatado que Martín ha tomado una Biblia de la casa. Es una Biblia que lleva muchos años con la familia y realmente es muy valiosa simbólicamente para nosotros. No sabemos que ha hecho con ella. Ya antes la regalo a una chica y creemos que de repente ha vuelto a hacer lo mismo. "

Mi hermana reacciono "Si. Yo la tengo. Espere un momento." Inmediatamente fue y saco la Biblia en la misma caja que la había recibido. El alivio de las dos mujeres fue evidente. Nos agradecieron por el gesto y se retiraron prometiendo comunicarse con nosotros cuando se pudiera visitar a Martín.

Demás está decir que nunca lo hicieron. 

“Qué alivio. No sabía cómo devolvérsela sin ofenderlo” dijo mi hermana cuando ellas se fueron.

Por supuesto que le tomamos el pelo algunos días con bromas como "había que estar loco para enamorarse de ti" o "cuando rechaces a tus pretendientes hazlo con más dulzura, sino mira como terminan".

Cuando recordamos esa etapa de nuestra vida con mis hermanas, (“Te acuerdas de ……..”) generalmente nos reímos, pero también sentimos un poco de tristeza cuando recordamos el destino que tuvo Martín.

CHICA DE PLAYA

En las telenovelas mejicanas o venezolanas donde los actores suelen estar vestidos como para su boda, es común que haya en los libretos una acción pasada que las generaciones actuales desconocían y que tienen impacto en sus vidas. Cosas como: Tu padre no es tu padre. Tu madre en realidad es tu hermana. Tu novio es tu hermano y otras perlas parecidas, son comunes en sus historias.

Me acabo de enterar de una pequeña historia acaecida hace muchos años, que no es tan dramático como lo mencionado pero merece contarse.

………….. 

Mi hermano me la contó.

Lo quede mirando sorprendido, y él me sostuvo la mirada.
-“Quien te contó eso” pregunte
-“Augusto Brocca” respondió.

Mi  primo Augusto - quien reside en Tejas hace mucho- le había contado el hecho, algo que durante 50 años nadie en mi familia conocía. 

No me sorprendió que mi hermano haya hablado con un primo con quien yo no hablo -involuntariamente- hace más de cuatro décadas, sino la propia historia.

Escéptico como siempre, le pregunte: "Sera verdad?".
“Si. Una de las últimas veces que hable con Ida, me lo confirmo”, añadió.

Para mí esto fue suficiente validación. Ida era mi prima más querida. Guapa y de risa fácil, fue mi profesora en Primaria y casi una hermana mayor cuando vivía cerca de mi casa. Mi Mama y ellas más que tía y sobrina eran amigas.

“Porque recién me lo cuentas.” Le pregunto
“No sé.” Esta respuesta no me sorprendió, es mi hermano.

………….

Durante las vacaciones escolares (Enero a Marzo), mi familia siempre iba a la playa, excepto los domingos. 


De lunes a viernes estábamos en Cantolao entre la 1 y la 5 o 6  de la tarde y los sábados –para evitar la multitud- íbamos desde las 10 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Regresábamos cuando la gente empezaba a llegar a la playa!

A mi Papá siempre le gusto el mar. Siempre nos habló de Huanchaco y Las Delicias como sus playas favoritas.

Por otro lado, mi Mamá nació y creció al borde del mar literalmente. La salida de la parte de atrás de su casa en Chala daba directamente a la arena.

Mi tía Olivia, una de mis tías mayores, años después cuando mi Mamá ya no estaba con nosotros, me dijo: "Ella era la que mejor nadaba de todos los hermanos. Es que paraba todo el día en la playa, jugando y peleándose con los chicos" esto confirmaba lo que alguna vez me dijo mi tío Jorge, el mayor de mis tíos.

Cuando íbamos a la playa, mi Mamá se sentaba y nos miraba jugar. Nunca me percate que en realidad nos cuidaba. Más adelante ingresaba una sola vez al mar. Se zambullía dos veces seguidas, se internaba unos quince metros y luego giraba y nadaba paralelamente a la costa en dirección al muelle distante unos 50 metros.

Mi Mamá tenía un bello estilo para nadar. Nadaba dando dos patadas seguidas y una brazada a la vez, plash-plash brazada, plash-plash brazada. 
Llegaba al muelle se zambullía, reaparecía habiendo girado y nuevamente plash-plash brazada, plash-plash brazada. Llegaba al otro muelle y nuevamente se zambullía reaparecía habiendo girado y nuevamente regresaba. Llegaba a la altura de donde estábamos y salía caminando lentamente por las piedras que las olas movían. No se le notaba jadeando o agotada.

Yo solo podía hacer un largo haciendo pausas, nadar en el mar es mucho más duro que en piscina.

Mi Papá, por su parte, siempre ingresaba dos veces al mar: en la primera vez se internaba unos cien metros y luego salía.  La segunda vez se internaba unos diez metros y hacia tres o cuatro largos "de muelle a muelle" y luego salía. Siempre igual.

Para nosotros, los hijos, bañarse durante tres horas en el agua FRÍA de Cantolao además 
de arrugarnos los dedos y relajarnos, nos desataba un feroz apetito; por lo que antes de retornar tomábamos una merienda. De esas meriendas post playa, recuerdo el sabroso olor a malta que tiene el Pan Pyc y que hasta hoy me gusta. 

En el camino siempre nos quedábamos dormidos. Mi Papá me comento -años después- que ellos sabían que antes de pasar por Chucuito todos estaríamos dormidos, empezando por mi hermano.

Volvamos a mi primo Augusto y su relato. Él contó que una vez, cuando estaba de visita en Lima y habíamos ido a la playa, salió a caminar junto a mi Mamá y mi prima Ida por la vereda que bordea Cantolao.

En un momento dado escucharon un griterío. Una chica como de 16 años se estaba ahogando a unos 20 metros de la orilla. Los gritos de "sáquenla, sáquenla" provenían de una chica y dos chicos, amigos de ella, que parados en la orilla miraban el drama impotentes y desesperados. Todos miraban, pero nadie se movía.

 Augusto dijo "Yo me quede congelado por un instante. Cuando reaccione, y empecé a correr mi tía ya estaba llegando al agua. Corrió rapidísimo para hacerlo en una playa de piedras". 
Mi Mamá había reaccionado de inmediato y se lanzó a sacar a la chica. Ya en el agua mi Mamá la rodeo nadando, sin acercarse y una vez a sus espaldas, la tomaba por las axilas y la lanzaba hacia adelante, repitió la maniobra hasta que logró sacarla, casi entregándola a varias personas que la esperaban a la orilla.

¿Qué había pasado? La chica no sabía nadar y como Cantolao es una playa mansa, confiada se zambullo pero al momento de pararse no encontró piso y empezó a ahogarse.

Cuando mi Mamá salió del agua, estaba agitada. La gente la felicitaba, pero ella no contestaba. Ya a solas con sus sobrinos les dijo "Que gracias, ni gracias coj***os. La próxima vez que dejen de gritar y entren a sacarla." Esta reacción era típica de ella. No se guardaba nada.

Y poco después ya regresando les dijo: "Nunca ayudes a salir poniéndote al frente porque en su desesperación te puede abrazar y se ahogan los dos" y después de una pausa ordenó  "Y ni se les ocurra estar hablando de esto. Menos con James".


“Esa es Ana” dijo mi hermano. 
Le digo: “Te imaginas lo que hubiera pasado si uno de ellos nos hubiera contado el hecho”.
Los dos nos miramos y sonreímos. 

Le insisto: “Te imaginas lo que tu Madre les hubiera dicho?" 
Allí si nos miramos y explotamos en carcajadas. 
Ambos sabíamos lo que ella les hubiera dicho..


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