TENEMOS PRESIDENTE?

El Presidente del país es (o debe ser) un líder, alguien que motive, que señale con claridad y decisión el rumbo del país, alguien que raye la cancha ante cada gran acontecimiento y nos recuerde la visión que debemos perseguir y los principios que como nación nos rigen.

Tenemos a Odebrecht reventándonos en la cara y amenazando con jubilar (sino mandando a la cárcel) a casi toda nuestra clase política y arrastrando en esta ola a empresarios, periodistas, abogados y un largo etcétera. (Francamente no interesa el detalle del destino personal en el análisis de esta situación.)

Por eso necesitamos un Presidente que ejerza su liderazgo. AHORA.

El Presidente de la República NO PUEDE decir ante el caso Odebrecht “pasemos la página”. Ni TAMPOCO puede salir a defender con una pizarra, plumón en mano y mostrando dos sumas un proyecto como el de Chinchero que, por lo menos, es polémico. No DEBE permitir que nadie lo amenace con supuestos manejos oscuros. No VALE ya hacerse el gracioso, que cada vez lo es menos. Ni TAMPOCO mandar callar a los que discrepan de él. A su edad ya debe saber que los incondicionales son los peores aliados.

No es el Virrey ni un Zar. Ni un frívolo tecnócrata al borde del retiro. Es el Presidente de un país cuya democracia lo ha elegido para que gobierne para el bien común

De no corregir, el descrédito del gobierno solo crecerá y esto puede comprometer la democracia. Y nosotros necesitamos que PPK tenga éxito.

Cuantos puntos del PBI nos está costando ya no tener una actitud clara y firme de liderazgo frente al tema Odebrecht?

Por segundo mes consecutivo se rebajan las expectativas de crecimiento (y cada punto del PBI son 2,000 millones de dólares). Y esto recién empieza.

Menos crecimiento es menos negocios, menos empleo, menos consumo.

Que hubiera pasado si, como se reclamó hace casi un mes, Zavala salía al frente y declaraba “Vamos a revisar completamente TODOS los procesos donde Odebrecht participo sola o en consorcio con el objetivo de rescindir los contratos firmados y además vamos a demandarlos por 1,000 millones de dólares por daños y perjuicios al país”

La situación actual seria otra. Se transformaba esta amenaza en una oportunidad.

Para eso necesitamos Ministros que se compren el pleito, no sirven ministro correctos, pero dubitativos. La función publica es así.

De repente esperamos demasiado, pero a los seis meses de gobierno estar con 35% de aceptación presidencial es señal de peligro.

La calle está tranquila todavía. Pero no hay que esperar que la furia explote. La gente honrada de este país que somos mayoría queremos ver RESULTADOS. O por lo menos un gesto decidido y firme contra la corrupción.

QUEREMOS VER A TODOS LOS CORRUPTOS EN LA CARCEL. A TODOS. Caiga quien caiga. Porque cada día que pasa parece que importa mucho quien puede caer.

Mientras tanto, la falta de liderazgo le seguirá pasando factura al gobierno de PPK. Ya no sirve el perfil aséptico del tecnócrata. Hay que hacer política, les guste o no les guste. Y sino saben, aprendan y si están muy viejos para aprender, háganse a un lado. 

Este país ya no aguanta mucho más.

Es necesario hacer correcciones, cambiar a aquellos que no dan fuego político y replantear totalmente las comunicaciones. Aún faltan cuatro años y medio!!
Es ahora o nunca.

Y nosotros los ciudadanos debemos aprender que este bochornoso episodio es el aceite de ricino que nos dice que la tolerancia con la corrupción tarde o temprano la pagamos todos.

Y que si nosotros los “buenos”, los que no tenemos rabo de paja, no participamos en política aunque sea opinando, los “malos”, los deshonestos, los aventureros y oportunistas seguirán decidiendo sobre nuestro futuro y el de nuestro país.

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