SOBRE VENEZUELA

Toda la institucionalidad de ese país está comprometida por el chavismo a partir de los privilegios y las corruptelas.

Los programas sociales crean adicción e incondicionales. Siempre y en todas partes.

Es bueno que los cancilleres se reúnan y condenen a Maduro y compinches? Si.
Que los “sancionen” políticamente. Si.
Hay que mantener la formalidad. Son gestos positivos, pero no resuelven el problema.


La violencia va a escalar, todavía los que enfrentan al gobierno no cogen armas de fuego, pero va a suceder. Y si alguien cree que Maduro y sus cómplices -nacionales e internacionales- van a devolver el país sin una lucha tenaz está muy equivocado. 

Ningún dictador, nunca, jamás, en ningún lugar ha entregado el poder por las buenas.

Por eso, todo el que en estas circunstancias plantea dialogo es, políticamente ingenuo, cómplice o simplemente un traidor a la democracia, a la lucha del pueblo venezolano y a sus víctimas. Porque la salida incruenta no se ve. Así están las cosas.

Pero tampoco nos engañemos.

En la oposición no hay SOLO víctimas; hay víctimas y también hay cómplices.

La oposición -y en la ahora ofendida comunidad internacional- durante AÑOS toleraron la farsa de democracia de Chávez pretendiendo combatir con comunicados y conferencias de prensa lo que era una dictadura en desarrollo y AHORA, recién cuando el aparato económico del país está destrozado y la institucionalidad política hecha jirones, reaccionan.
En buena hora.

Debemos ser solidarios con ellos, indudablemente.

Ahora solo les queda pagar (y a nosotros con ellos) el precio de su tolerancia a la corrupción, el descuido de su institucionalidad democrática y sus buenos modales frente a los rufianes que alguna vez eligieron.

Lo peor de todo esto es que ni ellos mismos saben responder la pregunta: Y después de Maduro qué?

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