[ANÉCDOTA] Mi tío Rigoberto era el
hermano menor de mi papá.
Por esas cosas de la vida
(de la vida del abuelo en verdad) ellos se conocieron cuando eran adultos
Cualquiera que los viera no
podría dudar que eran hermanos y si bien físicamente se parecían mucho, sus
personalidades eran totalmente distintas.
El tío era gracioso
dicharachero siempre sonriente y no había forma de mantenerlo quieto. Mi papa
se reía mucho con él, mucho más que con cualquier otro amigo o hermano.
Siempre tenía una frase
amable o una broma sencilla hacia sus sobrinos, mientras recibía el saludo.
El tío manejaba un
Pontiac celeste enorme donde casi desaparecía.
La vida le dio un ancla en
su esposa, muy tranquila y bondadosa ella, equilibraba el bullicio andante que
era él.
Recuerdo un dialogo en el
carro de mi viejo mientras regresábamos un domingo de visitarlo
Una hermana: El tío como
siempre gracioso.
Otra hermana: Ya me fastidia
que sea tan feliz. Le voy a dar una patada en la canilla a ver si deja de sonreír
Un hermano: jajaja seguro
que te pide que le patees la otra para que estén iguales.
En el carro rompimos a reír.
¡Todos creíamos que era lo que hubiera hecho!!!
Si la vida fuera justa todos
los niños deberían tener un tío Rigoberto.
Adiós tío.
Un fuerte abrazo primos.