OBSERVACION

Quejarse, maldecir e insultar a los Congresistas por los que NO vote me suena tan lógico como quejarse del juego, la cara o el lenguaje de los jugadores del equipo contrario.
Bueno, las barras bravas en el Estadio insultan siempre al jugador contrario.

Es la manera como algunos entienden la democracia: un ejercicio de descalificación -hasta física- del adversario.
Por eso este Congreso nos representa tan bien.

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