MI BLOG

[Historia]
Casi escupo el café cuando mi esposa me pregunto: “Ya está listo tu blog?”

Siempre me hace preguntas sorpresivas cuando estoy tomado un líquido, afeitándome, bajando las escaleras o haciendo una suma, provocando un pequeño remolino en mi cabeza.  Es una habilidad que le reconozco.

Apenas puedo hablar y sintiendo aun el café en las narices le respondo con voz aguda y sin mirarla “Casi”.
“Que es casi?” Insistió. “Lo puedo ver ya?”
Siento cierto sarcasmo en su voz y me empiezo a fastidiar.
“Todavía”, respondo
“Para cuándo?” Insiste nuevamente.
La miro retador y me encuentro con una mirada que me dice “Que pasa pulpín, se lo que me vas a decir ahora”
Me armo de valor, le sostengo la mirada y con falsa tranquilidad digo “Creo que para el 31, puedes verlo, estoy terminando de …”  
“El 31? Ok. 31. ” me contesta interrumpiéndome y saliendo de la habitación.

Me molesto, pero inmediatamente ese sentimiento es reemplazado por el pánico, la verdad es que hasta ese momento no he hecho NADA sobre el bendito blog. Y le había dado una fecha!!

Debo confesar que hacer uno, fue la respuesta apurada para sacarme de encima a algunos amigos, Carlos y Manuel sobre todo, que viendo lo que publicaba en Facebook cada vez que nos reuníamos insistían en ello.

A mí no me parecía buena idea hasta que una persona recién conocida me pregunto si tenía un blog. Me sorprendí y le dijo no, al ver su rostro decepcionado añadí para complacerla “Pero pronto abriré uno”. Su alivio fue el mío. Me avisas me dijo. Allí me convencí que de repente no era tan mala la idea.

Bueno, es fácil saber lo que siguió a ese dialogo matutino. Frenética búsqueda de tiempo en los días de fin de año cuando justamente hay escasez de tiempo. 

Y luego inmersión total en la tarea de diseñar y cargar el blog.

La verdad que hacer un blog no es complicado, excepto que me atreví a navegar por el código y no pude evitar la tentación de editarlo.

Como hace décadas, si décadas, que no me metía en  programación estaba un poco oxidado y tuve un par de tropiezos, pero veo que sigue siendo básicamente lo mismo: debo decirle todo lo que debe hacer y cómo.

Para resumir, el 30 de diciembre a las dos de la mañana concluí una versión aceptable, un “beta”.

El 31 en el desayuno, como quien menciona algo trivial, le dije “Ya está listo el blog”
“Asi?”, sonriendo añade ”Lo vemos después del desayuno?” Con disimulada indiferencia respondo "Si"

Me sentí contento. Lo vio y le gustó, por supuesto hizo un par de críticas. Pero le gusto.


De todos modos, para el 6 de enero debo habilitarlo para todos los que quieran leer los artículos, comentar libremente y por supuesto discrepar, que realmente es cuando uno más aprende.

La lección es que todos sabemos que de en vez en cuando, aunque no lo queramos admitir, una patada en el trasero (disfrazada de inocente pregunta en este caso) te hace avanzar más que una dulce y razonada petición.



Postdata. En este momento lo están mirando unas personas muy cercanas y críticas. Por supuesto asumo completamente aquello que no les pueda gustar tanto en la forma como en el contenido.

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