LA SABIDURIA DE LOS VIEJOS


La sabiduría de los viejos

Todos hemos visto el ejemplar comportamiento de los hinchas peruanos en Rusia.

Apoyando y alentando sin desmayo a nuestra selección. Se ganó a pulso la admiración de todos los futboleros y de la prensa mundial por su fe inquebrantable en el equipo en las buenas y en las malas. 

Ellos hicieron mas por la imagen del país que 20 campañas de PromPeru.

De su comportamiento solo se han conocido elogios, hasta limpiaron las tribunas que ensuciaron.!!

Pero, durante los tres partidos, no solamente me llenaba de orgullo la actuación de la barra, sino que, agrio yo, recordé una conversación con mi vieja y un pensamiento molesto no me dejaba de rondar.

Me acordaba de mi vieja cuando sentenciaba de alguien “Es candil de la calle y oscuridad de su casa”.
La primera vez que le escuche decir eso le pregunte que significaba candil. Por supuesto le pregunte cuando estábamos solos, porque antes los menores NO intervenían en las conversaciones de adultos.

Me miro, no me respondió, hizo una pausa y me dijo “Trae el diccionario”. 
Lo traje y me dijo “Ahora, busca”. Busqué la palabra y la leí mientras ella me miraba en silencio. 
Cuando terminé de leer y la volví a mirar, me dijo. “Entendiste? ¿Está claro?”
“Si.” Respondí”.
“Bueno. Allí están todas las palabras que necesitas, solo tienes que buscarlas. Y están ordenadas ¡!.”
Lección aprendida.

Y el pensamiento interior que me ronda estos días es saber si al volver estos peruanos limpiaran sin vergüenza alguna el pedazo de playa que usan en verano, o la butaca del cine al salir, o si recogerán la caca de su perro o si dejaran de arrojar el desmonte de las construcciones a la ribera del río o en alguna playa alejada. ¿Lo harán?.

Me duele decir que lo dudo. 

Si. Porque afuera somos otros.

Y el resto no se libra, porque si los que no estuvimos en Rusia respetáramos dentro del Perú las leyes y las normas básicas de convivencia civilizada como lo hacemos cuando estamos fuera, si nos tratáramos unos a otros como tratamos al extranjero, etc.

En fin, si no fuéramos candil de la calle y oscuridad de nuestra casa, este país podría ser, y seria definitivamente, otro.

Si, otro, el que todos queremos.

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