Fue la primera reunión de trabajo que tuvimos en el Proyecto de Atención Primaria de Salud. El Director del Proyecto había convocado la reunión donde yo era el único “extraño” a la Universidad y al sector salud. Al lado del Director estaba el Dr. Gálvez Brandon, quien en ese momento era Jefe del Departamento de Estadística de la Universidad y ahora sería el jefe de la Unidad de Investigación e Informática del Proyecto, donde yo me estaba sumando como soporte técnico. Era un viejo medico -con apariencia de pocas pulgas dedicado a la estadística y a la docencia con una energía envidiable. Había sufrido recién un accidente de salud y tenía el ojo derecho más pequeño, eso le daba un aspecto hasta amenazante cuando te miraba por encima de sus anteojos y añadía acidez a sus agudos comentarios.
Acabada la reunión, donde se nos explicó
el proyecto, mi nuevo jefe me pidió que lo acompañara a su oficina. “Acompáñeme
César”
En esos años la Universidad solo tenía
una sede en Ingeniería (San Martín de Porras) y en ella solo había tres
edificios: el Pabellón Central, el Pabellón de Aulas y la nueva Biblioteca. La
oficina del Dr. Gálvez quedaba en el sótano del Pabellón de aulas donde
funcionaba el Departamento de Estadística.
Caminaba ligeramente inclinado hacia
adelante. En el camino, mientras le sostenía el vigoroso paso y con estilo frontal,
me interrogo “Se acuerda de sus cursos de Estadística. Si le dije. “Ha llevado cursos
de Inferencia Estadística? ” me pregunto. “Si.” Le dije. “Distribuciones de
Probabilidad. Comparación de medias y varianzas poblacionales, esos temas. Y también
lleve uno de Diseño de Experimentos” ”Ok. Y maneja algún paquete estadístico” “SPSS”
le dije. Parece que se quedó tranquilo luego de este duro y breve
interrogatorio porque adopto un tono más amigable “Ok. Acá usamos otro, pero no
hay problema todos son casi iguales..”
Llegamos a su oficina. Pequeña, llena de papeles y pilas de libros. Allí
busco, selecciono y me entrego una ruma de libros sobre bioestadística y otros
temas “Para que se familiarice con la jerga. Firme con la secretaria un cargo por
el material recibido, y…….” mirando su horario de clases me despide con un “Nos
reunimos el viernes a las 8. Le parece?” mientras me extendía la mano. “Ok” Pero, ya no me escuchaba. “Trabajar con este tío va a ser interesante” pienso mientras
me dirijo al escritorio de la secretaria para hacer y firmar el cargo.
En esa ruma había un Manual de
Epidemiologia publicado por la OPS para capacitar a técnicos sanitarios en manejo
de epidemias. Enseñaba los temas usando casos. En ese Manual presentaba una aldea
de agricultores con 2,000 personas llamada Ficticia donde se presentan una
serie de casos de una fiebre tropical transmitida
por un mosquito y con una tasa de mortalidad del 10%. A partir de ese escenario
el material va guiando al técnico en cómo manejarse frente a una epidemia y lo
va familiarizando con los términos propios como: epidemia, pandemia, endemia,
prevalencia, morbilidad, factor de riesgo, vector, etc. Y le enseñaba como
efectuar el cálculo de los indicadores. su interpretación y
la utilidad de los mismos.
También señalaba la estrategia
operativa. El ABC de ella era casi de sentido común, había que aislar la aldea
del resto del país, hacer triaje de la población para detectar los casos
mediante criterios clínicos (observación del paciente), aislamiento de los sintomáticos,
rastreo de los contactos de los sintomáticos y triaje de los contactos.y repetir el proceso. Paralelamente
limitar o destruir los focos de contagio (en el ejemplo el mosquito y los depósitos
de agua) con ayuda de la población, Si hay vacuna o tratamiento se aplica y si
no la hay darle soporte al paciente para que sobrelleve los síntomas. No hay ciencia.
El procedimiento como se ve es de manual.
Lejos de mi pensar que décadas después en nuestro país, a seis meses después de iniciada una epidemia, con decenas de miles de muertos y
una economía destrozada, está aún continúa y ni siquiera se intentó aplicar una
estrategia que se enseña a un técnico sanitario. Y el manejo que han tenido de
las pruebas tiene connotaciones penales.
Digresión. ¿Cuanto se ha gastado hasta ahora en esta pandemia ?.
Simple costo beneficio.
¿Alguien tiene la respuesta'.
¿Alguien le hace la pregunta a Vizcarra, Martos o Mazzetti? Fin de la digresión.
Si uno se guía por los medios parece
que la epidemia ya se acabó y la atención se centra ahora en las vacunas. Vacunas
¡!
Una vacuna lista para su distribución
se obtiene luego de tres series de pruebas, la última de volumen masivo
(cientos de miles de voluntarios) que llevan meses y hasta años de trabajo (organización,
ejecución y seguimiento) y de tal delicadeza que basta la aparición de 3 o 4
casos de reacciones adversas para detener e inclusive cancelar el experimento.
Hace unos pocos años me entere de
la muerte del Dr.Gálvez Brandon y la verdad me apeno. Era un hombre valioso
para su Universidad, para las generaciones de salubristas a los que entreno y
para los que lo conocimos.
Sera por ello que cuando recién veía
por TV cómo se manejaba técnica y mediáticamente esta epidemia, con criterios políticos y tomando decisiones con
motivaciones poco santas, me acorde de él y me dije “Estoy seguro que si el
viejo maestro Gálvez Brandon viera esto te miraría por encima de sus anteojos y de repente hasta hubiera golpeado la mesa.”
POSTDATA
Cuando hice este último
comentario pensaba que había hablado para mí mismo, pero no fue así, porque
inmediatamente después alguien dijo en voz alta “Ya está hablando solo” y
cuando me reí de esa frase, otra voz dijo “No
solo eso, también se ríe solo”.
