Sea por su idiosincrasia o su inexperiencia nunca llegaron a ganarse la confianza de los jóvenes, por lo menos del grupo en el que yo andaba.
Se reconoce que Giselle hizo un esforzado trabajo y logro formar un grupo juvenil de unos 8 jóvenes que tomo el nombre de "Liberación" y que adopto la teología de la liberación con su "opción por los pobres."
Abrió una orientación -sin preverlo de repente- que llevo a que más adelante, más de la mitad de sus integrantes tomaran posiciones políticas de izquierda y por fuera de la iglesia.
La falta de confianza entre los jóvenes y los sacerdotes la creyeron resolver con la inclusión en los grupos juveniles de un seminarista llamado Rafael.
La primera vez que apareció en una reunion juvenil fue acompañado por el propio Ramón, quien lo presentó como "su representante" para participar y ayudar en el desarrollo de las reuniones y actividades juveniles.
Si era su representante se convertía automáticamente en el jefe o coordinador como les gustaba nombrarse. Mala decisión en un país que vivía bajo una dictadura militar hacia varios años y que empezaba a reclamar democracia y libertad.
Rafael era alto, delgado, guapo....... y charapa. Desde que apareció en la Parroquia causó sensación entre las chicas. No estuve esa noche, pero me contaron que hubo varios soponcios entre ellas. Los chicos lo miraron con una no disimulada desconfianza. "Este le va a contar todo a Ramón" coincidíamos.
Rafael era alto, delgado, guapo....... y charapa. Desde que apareció en la Parroquia causó sensación entre las chicas. No estuve esa noche, pero me contaron que hubo varios soponcios entre ellas. Los chicos lo miraron con una no disimulada desconfianza. "Este le va a contar todo a Ramón" coincidíamos.
De ahí en mas todo cambio. Ahora las chicas llegaban temprano a las reuniones, usaban un lenguaje más moderado, algunas empezaron a peinarse, se sentaban ahora con las piernas juntas y hasta pedían la palabra para intervenir. Ya no fumaban en las fiestas y hasta los pasos de baile se moderaron. El baile denominado bump -el perreo de la época- perdió desaforadas cultoras. Se rumoreaba que una de ellas le estaba tejiendo una chompa.
Las comisiones de trabajo se repletaban de voluntarias y todas lo buscaban para "coordinar" con él.
Los chicos estábamos preocupados ante estos cambios, "estas" ya NO ERAN las mismas amigas que conocíamos!
El seminarista, muy diplomático intentaba llevarse bien con todos, mediaba en las discusiones dándole un poco de la razón a las partes ademas jugaba fulbito con nosotros y voley con las chicas.
Los chicos estábamos preocupados ante estos cambios, "estas" ya NO ERAN las mismas amigas que conocíamos!
El seminarista, muy diplomático intentaba llevarse bien con todos, mediaba en las discusiones dándole un poco de la razón a las partes ademas jugaba fulbito con nosotros y voley con las chicas.
No se quejaba de algunas patadas innecesarias, no se molestaba del lenguaje excesivamente coprolálico de algunos y hasta se reía de nuestros chistes de curas!!. Era demasiado sospechoso.
Al principio hizo el intento de hablarnos de la Teología de la Liberación, de Camilo Torres, de Gustavo Gutiérrez y de la obligación de los cristianos de ponerse del lado de los pobres.
Rápido se enteró que algunos ya habíamos gozado de la elocuencia y calidez de Salvador Piñeiro en sus "Jornadas Juveniles" en la Parroquia de Barranco, habíamos leído la literatura del Concilio Vaticano II y que no nos convencía del todo.
Al principio hizo el intento de hablarnos de la Teología de la Liberación, de Camilo Torres, de Gustavo Gutiérrez y de la obligación de los cristianos de ponerse del lado de los pobres.
Rápido se enteró que algunos ya habíamos gozado de la elocuencia y calidez de Salvador Piñeiro en sus "Jornadas Juveniles" en la Parroquia de Barranco, habíamos leído la literatura del Concilio Vaticano II y que no nos convencía del todo.
Por otro lado, los jóvenes del grupo Liberación le exigíamos a Giselle mayor acción que la de hacer el comentario de la lectura bíblica en la misa juvenil de los domingos a las 7.
La gota que rebaso el vaso para nosotros fue la negativa de Ramón a cobijar a un grupo de obreros y obreras de la empresa Donofrio que empezarían una huelga de hambre como parte de una huelga que ya tenía dos semanas. Esta negativa en medio de una etapa política caliente con toda o casi toda la población harta del gobierno militar y la crisis económica que se acentuaba era por lo menos una traicion a la llamada "opción por los pobres".
"Si hablamos por meses de la "opción por los pobres" y cuando hay la oportunidad de hacer algo por ellos, nos negamos. ¿Qué hemos estado haciendo?" le decia yo a Giselle.
Ella me contestaba sin mucha convicción hablando de la posibilidad que los echen del país, (hacia pocos dias el gobierno militar habia deportado a varios dirigntes politicos a la Argentina), que si se cobijaba a este grupo despues habría muchos mas. "Mejor" le contestaba "asi quedara claro que significa para nosotros la opción por los mas pobres".
Además "¿Crees que tendré cara para comentar la lectura despues de esto?" le decía.
No nos poníamos de acuerdo. Pero la bronca tenía otros matices.
Si a eso le sumábamos que en el pasado reciente un sacerdote con fuerte acento canadiense nos hablo de Teología de la Liberación el viernes y el sábado se fue de fin de semana con una "amiga" a la casa de playa que tenían en Ancón.
¿Era para "liberarse" un poco?. Porque para confesarse, Ancón estaba un poco lejos, no?.
Tampoco nos gustaba mucho como el cura Gerardo (Gerard para algunas beatas) miraba las caderas de la espectacular morena que era la secretaria en el Despacho parroquial durante las mañanas. Era una belleza y se merecia sin dudas el ponerse de pie y aplaudir, pero hay miradas y miradas.
Además no nos gustaba la manera como el cura Ramón saludaba o despedia apretando los bíceps a algunos de nosotros.
Mientras tanto el tiempo, las hormonas y el temperamento charapo de Rafael comenzaron a hacer su trabajo.
Un poco más de dos meses después de su llegada supimos que él, había tenido un "choque" con una de las chicas y al tercer mes ya tenía una relación amorosa, silenciosa (y casi licenciosa), que todos los demás aceptamos y encubrimos en un pacto de silencio.
El grupo Liberación ya casi no se reunía o lo hacía con una asistencia muy reducida. La situación no podía durar mucho más así. Esa "normalidad" acabaría pronto.
El drama se inició el sábado de la Semana Santa de ese año, tuvimos varias actividades propias del Sábado de Gloria. Luego de ello unos 7 chicos y Rafael nos quedamos conversando y tocando la guitarra hasta tarde en uno de los ambientes de la parroquia.
De repente uno de nosotros saca dos botellas de sidra de su maletín de deportes y las pone al centro de la mesa. Después de esas botellas hicimos una "chanchita" y compramos algunas botellas más. Al rato nos estábamos mirando. Era tarde, estábamos con sed y sin dinero: el peor escenario imaginable.
En eso Rafael dice: "Puedo poner una botella". Nos miramos sorprendidos, pero solo un instante ya que inmediatamente aceptamos la oferta. Si quería ganarse nuestra confianza había tomado el camino correcto.
Fue y regreso con dos botellas. Dicho sea de paso ese vino era muy superior al que solíamos tomar.
A partir de allí, esporádicamente el "colaboraba" con 1 botella de vino a nuestras reuniones. Naturalmente esto no podía durar. Algunos meses después, salto la liebre cuando hicieron un arqueo de la bodega y detectaron que faltaban más de una docena de botellas de vino.
Se armó la pampa entre los curas. Durante el almuerzo de ellos hubo una fuerte discusión, mitad en castellano mitad en francés, sobre este tema. Según nos contó el mismo Rafael, el principal sospechoso era un cura que tenía la costumbre de no andar ecuánime la mayor parte del día y sobre el que había quejas de que en algunas de sus misas, la homilía resultaba -diciéndolo educadamente- difícil de entender. Es claro que si al precario dominio del español le echas media botella de vino resulta una homilía enredada.
El día anterior al destape, el referido cura se había ido temprano a la casa de playa que estos predicadores de la "opción por los pobres" tenían en Ancon y a su retorno fue prácticamente crucificado por sus compañeros. Aquí, no hubo cristiana presunción de inocencia.
Pero al final la verdad se impuso, Rafael quien al principio había guardado un temeroso silencio, terminó confesándolo todo y aunque intentó lavarnos la cara quedo clara nuestra complicidad.
Como era previsible dejo la Parroquia y supimos meses después que también abandonó el Seminario. Disuelta la confianza con los sacerdotes, perdimos el acceso a los ambientes que usábamos.
Sin eximir responsabilidades, esta experiencia sirvió para que la relación se sincerara: los curas no confiaban en la mayoría de nosotros (por supuesto nunca faltan ni felipillos, ni chupacirios) y nosotros tampoco en ellos.
Un par de incondicionales de los curas comentaban ahora la misa de las 7. El grupo Liberación murió así de inanición.
Un par de incondicionales de los curas comentaban ahora la misa de las 7. El grupo Liberación murió así de inanición.
Al poco tiempo, varios sacerdotes canadienses colgaron los hábitos y algunos simplemente dejaron de aparecer. Un año despues Ramón fue nombrado Párroco.
Paso el tiempo. Muchos años. De repente recibimos la sorpresiva noticia de su muerte. Fue despedido con una gran manifestación de dolor de sus feligreses de la Parroquia San Isidro de Ica donde habia hecho varias obras: un velatorio, una losa deportiva entre otras.
Al margen de sus humanas debilidades y errores, descansa en paz Ramón Gamache Berube y gracias por todo.

