3 MEMORIAS UN PREAMBULO DE MI HISTORIA

Me voy a adelantar un poco en la historia para poder incluir el contexto en el cual le conté por primera vez a una persona mi ingreso a la corriente política que seguía.

Llevaba yo ya varios meses como militante del Partido (Partido Socialista de los Trabajadores) y un día llegando al local central encontré un grupo de aproximadamente quince personas que a la vista eran extranjeros.

Hablaban entre si y miraban todo, pregunte quienes eran y me dijeron que eran militantes que la dirección internacional enviaba para que pudiéramos aprovechar la situación política de apertura democrática que se abriría en el pais luego de la salida de los militares del gobierno.

Esta colaboración entre los partidos de izquierda era y es muy común cuando en un pais se presenta una situación “favorable”, la migración de los paises vecinos es casi inmediata. Paso también con Chile. Muchos militantes de izquierda cruzaron la frontera luego del triunfo de Allende y también salieron disparados el día del golpe de Pinochet.

Los visitantes eran mayoritariamente argentinos más algunos  colombianos. Esto apoyo de paso resolvía el problema de seguridad de los militantes argentinos, todos ellos amenazados por la dictadura militar de Rafael Videla.

Internacionalismo proletario era la denominación ideologica de esta colaboración.

Desde el punto de vista de la organización partidaria habían llegado desde militantes de base hasta dirigentes regionales (lo que aquí serian dirigentes departamentales) y había dos dirigentes nacionales uno de ellos mujer.

Además de su tipo y acento, lo que me quedo claro después de conversar un rato con ellos era que todos -incluidos los que eran solo militantes de base- tenían un nivel educativo y político alto comparativamente con el nivel de los militantes que tenía el PST en ese entonces. Luego de un rato tuvimos una reunión donde se distribuyó a los refuerzos en los diferentes equipos que había.

Entre ellos se encontraba Andrea, una militante de base, estudiante del bachillerato, de estatura mediana, de cabello corto castaño claro, ojos color miel y nariz grande y respingada. En las siguientes semanas sucedía al cruzarnos de vez en cuando en el local nos sonreíamos y cruzábamos miradas. Había atracción. Yo estaba en el equipo Sindical mientras ella se había sumado a la Juventud por lo que solo coincidiamos esporadicamente.

Unas semanas después de su llegada me encontré casualmente con Roque, Lucia y ella en la función sabatina del Cine Club del Ministerio de Trabajo. Yo había ido con otros dos compañeros y luego de saludarnos todos quedamos en vernos a la salida.

Efectivamente así fue, pero mis dos compañeros se despidieron apenas salimos de la sala, por lo que al final quedamos cuatro y me invitaron a la casa de ellas a tomar un café. Vivian en Jesús María, cerca del Ministerio así que fuimos caminando. El Campo de Marte de noche en el verano es muy hermoso para pasear.  Roque y Lucia caminaban delante nuestro y nosotros detrás de ellos conversando. Allí empecé a conocerla. Me gusto su fuerza personal, su risa silenciosa y su frontalidad para decir las cosas, estilo que podía atemorizar a algunos. Era militante de base en Argentina y aquí también lo era.

Me contó que había sido captada para la Juventud Socialista durante unas marchas exigiendo educación sexual. Y se convirtió en una gran activista en el sector estudiantil, hasta que un día regresando de una marcha con una amiga y el novio de esta, fueron interceptados y secuestrados por el ejército.

Fue interrogada con métodos poco humanitarios para no entrar en detalles escabrosos.

” ¿Que te preguntaban?”. Le pregunte.

“¿Cómo se llamaban los dirigentes?, ¿Dónde nos reuníamos?, ¿Cómo nos comunicábamos?, cosas así y de improviso me preguntan ¿Dónde están las armas?, Imagínate, yo que nunca había visto un arma en mi vida.”

“Pero estos riesgos en una situación como la argentina se prevén y uno se prepara, aunque una cosa es imaginar y otra estar en una situación que compromete la vida” 

“¿Cómo sabias si corrías peligro de muerte?”

“No sabias, siempre corrías peligro de muerte.”

Luego de un corto silencio añadió una frase inolvidable “Si te permitían ver sus caras. Porque si no se ocultaban o no te ponían vendas de los ojos era casi seguro que tu fin ya estaba decidido, ya que no les importaba que los vieras. Entonces lo que nos asustaba no era tanto la tortura sino el verles las caras”. Me conmovió.

Esa vez, luego de dos días fueron abandonadas, ella y su amiga en las afueras de Buenos Aires. El novio de su amiga nunca apareció, pero parece que el si estaba metido en algo peligroso.

Su amiga abandono la militancia y junto con su familia salió del pais.

Andrea por su parte persistió a pesar de las cicatrices en el cuerpo y en el alma. Había seguido terapia y tenía una gran fuerza de voluntad para no decaer.

Me quedo mirando en silencio.

Era mi turno, asi que le conté mi historia. Desde el principio.


Paginas mas visitadas.