Debemos prever que lleguen numerosos bolivianos huyendo de la crisis en su pais, y tal migración estiman algunos en un millón de personas. Así sea la cuarta parte de esa estimación, dicha cantidad de bolivianos desestabilizaría toda nuestra región sur.
Luego de un período artificial de crecimiento económico que la izquierda y algunos despistados dieron en llamar el “milagro boliviano” este finalmente colapso. El modelo aplicado era la aplicación de recetas populistas que los peruanos conocemos bien: nacionalización del “recursos estratégicos”, en este caso el gas y el petróleo, control de precios, severas restricciones a las importaciones, y para “proteger la industria nacional y al pueblo” subvención a los combustibles (durante más de 20 años un promedio de 2 mil millones de dólares por año) y todo esto sin invertir en exploración.
Cuando se
desplomaron las ventas del gas de 6,000 millones de dólares a 1,900 millones y con
ello la posibilidad de seguir subsidiando el consumo, el modelo comenzó a hacer
agua, apareció la inflación y con ello la agudización de los enfrentamientos. Bloqueos
de caminos y de las fronteras por parte de transportistas y comerciantes, se
sucedieron provocados por la escasez de dólares y de combustible.
Desde abril
se vienen realizando huelgas, marchas, enfrentamiento con la policía, de
maestros, de médicos y trabajadores de la salud en contra de la “jubilación
obligatoria” que se pretende imponer.
La
polarización política se dio básicamente entre dos sectores de la izquierda
boliviana: por un lado, Evo Morales junto a los cocaleros (proveedores del
narcotráfico sin eufemismos) y con el apoyo de la izquierda, los grupos
indigenistas, el Ministerio Publico y el gremio de camioneros y por otro lado el
presidente Arce respaldado por las FFAA aunque estas no estén monolíticamente detrás
suyo.
Si bien Arce fue ministro de economía de Evo y era conocido como el autor del “milagro boliviano” luego de llegar al poder casi de la mano de su mentor ha desarrollado su propio juego y las apetencias por el poder los ha llevado a este enfrentamiento.
El Congreso
está dividido, pero con un presidente que responde a Evo. El Poder Judicial no
toma partido, aunque algunos cínicamente digan que esta con quien pone la
plata.
Entre marchas,
bloqueos de carreteras, un intento fallido de auto golpe y la acusación de incentivar
una guerra civil al mostrarse los indigenistas como fuerzas paramilitares
desfilando con armas largas transcurría la disputa.
Una serie de descalificaciones
mutuas son parte del enfrentamiento, la más ruidosa de las cuales fue la
acusación aparentemente verdadera a Evo Morales de trata de personas y
corrupción de menores. La Fiscal que emitió la orden de captura fue cesada en
el acto por el Fiscal de la Nación, a pesar de tratarse de un delito
considerado de lesa humanidad. Es la tercera vez que Don Evo es involucrado con
menores de edad y cuando el rio suena….
Para mediados
de este mes están avisados más paros y movilizaciones. Evo Morales pretende
presentarse como candidato para las próximas elecciones generales del 2025 mientras
que el presidente Arce -que busca la relección- señala que no está legalmente
habilitado. La Corte Suprema también señala que Evo no se puede presentar. Evo insiste
en que si puede presentarse. Ninguno de los dos sectores da señal de querer
ceder o conciliar y se teme que la violencia escale.
En este panorama es oscuro el papel que juega Irán, con quien Bolivia tiene firmado acuerdos de colaboración que parece ir más allá de lo declarado de control fronterizo y lucha contra el narcotráfico(sic) para derivar hacia temas más sensibles como la adquisición de drones, cohetes, sistemas de inteligencia y ciberseguridad. La estrechez de los lazos ha llegado hasta la instalación de un canal de TV iraní que difunde contenido islámico, la construcción de mezquitas y apertura de institutos para el estudio del islam y que ha preocupado todos los vecinos al ser evidente que el interés de Irán no es meramente ideológico, sino que incluye la riqueza de Bolivia en litio y uranio, ambos requeridos por cualquier país que quiera desarrollar un arsenal nuclear.
Como pais no
tenemos nada que ganar en ese conflicto y haríamos bien en acentuar el control
fronterizo y tomar distancia de un vecino que no solo transmite redes de
actividades ilícitas, sino que tiene amistades altamente indeseables.

