Cuando en Chile el 2019 la izquierda protagonizo uno de las mayores asonadas bajo la democracia vandalizando en Santiago decenas de estaciones del metro, asaltando y saqueando negocios y destruyendo propiedad pública y privada llego a quemar más de 100 iglesias y destruyo a combazos en las calles imágenes de santos y vírgenes. Estos últimos ataques revelaron claramente el propósito político del hecho: quebrar la influencia del catolicismo sobre la sociedad chilena.
En
Perú solo la irracionalidad senderista se atrevió a tanto. Sus primos hermanos,
los progresistas de hoy no se atreverían a ello. Es inimaginable que una turba
izquierdista en Lima pretendiera hacer tal barbaridad. La reacción e indignación
publica seria inmediata y no dudo que esos vándalos serían no solamente detenidos
sino hasta tal vez ejecutados.
Pero no
duden que en nuestro país la izquierda tiene el mismo propósito: quebrar la
influencia del catolicismo sobre la sociedad peruana. Pero acá saben que deben
ser más cuidadosos. La fe católica de nuestro país es dura de roer para estos malsanos.
Desde las multitudinarias marchas del “Con mis hijos no te metas” hasta el reciente
fiasco de la obra “María Maricón” la progresía no cesa de acumular derrotas por
lo que se maneja con más cuidado. Apenas el asunto María Maricón levanto las
cejas de la feligresía, los progresistas no dudaron en abandonar a su suerte al
naufrago dramaturgo.
Para su
labor de zapa cuenta con aliados dentro de la propia Iglesia empezando por el
propio Papa Francisco, por mencionar solo un hecho, desde hace TRES AÑOS guarda
silencio sobre la aprobación de la ley del aborto en su pais natal. ¿PORQUE no
se pronuncia?
Hay
una sola respuesta posible: porque él es un abierto simpatizante de la
izquierda.
Ahora atacan a Monseñor Cipriani a partir de una información publicada en El País de España (el equivalente de La Republica aquí) que fue contestada mediante una carta del mismo Cipriani, aclarando las falsedades.
La
carta empieza “Ante las acusaciones que hoy, 25 de enero de 2025, ha publicado
el diario El Pais sobre mi persona, quiero aclarar que los hechos que describen
son completamente falsos. No he cometido ningún delito, ni he abusado
sexualmente de nadie, ni en 1983, ni antes, ni después.
Se
recogen unas acusaciones presentadas a la Santa Sede en 2018, referentes a unos
hechos presuntamente acaecidos en 1983……“
Más
adelante señala “Resulta grave que se publique de manera parcial información
que parece proceder de documentación reservada por la Santa Sede que ni
siquiera yo tengo en mi poder”.
Yo le
creo a Cipriani por tres razones: Primero porque creo en el principio de la
presunción de inocencia, segundo porque sé el papel que jugó Cipriani en los
momentos difíciles de la lucha contra Sendero, en Ayacucho (¡!) ganándose el
odio de la izquierda y tercero porque conozco la podredumbre moral a la que
puede llegar la izquierda cuando se trata de liquidar políticamente a un
adversario.
El
actual Cardenal de Lima ya mostro abiertamente la cola, él juega para la
progresía.
Por
ello a mis amigos que mal que bien mantienen intacta su fe solo les digo: la
verdad es que ustedes NO NECESITAN intermediarios para vivir su fe.
O como
decían los viejos: Hablen con el dueño del circo, ignoren a los payasos.
