Llego la época de las vacas flacas para la izquierda. Esta creo durante los últimos 50 años su ecosistema formado por una enorme red de ONGs, organismos internacionales (ONU, OMS, Cruz Roja, UE, etc.) todos ellos financiados por los Estados solventes, cuyos contribuyentes muchas veces ignoraban el destino de sus impuestos.
La necesidad de la existencia de estas ONGs y organismos
internacionales eran o son el perfecto manual de buenas intenciones ante la
cual nadie podría oponerse: ¿quién podría oponerse a “eliminar la pobreza en el
mundo”, “ayudar a los refugiados que huyen de las guerras” o “educar y
alimentar a niño en paises pobres”, “salvar la vida de una pobre mujer
marginada víctima de violación facilitándole el aborto”? Pero era una gran
farsa. Solo una pequeña fracción del dinero llegaba a los supuestos
beneficiarios. Burocracia y proveedores amigos se llevaban la parte del león.
Para vivir del presupuesto público creaban ONGs con nombres
beatos y hasta placidos y se enlazan con la burocracia nacional y también la internacional.
Por supuesto allí sus sueldos estan expresados en moneda dura y de no menos de
4 cifras, como ellos aseguran merecer.
El triunfo de Trump y la politica de abierta transparencia
les ha bajado los pantalones. El reparto sin control de MILES DE MILLONES de dólares
para toda clase de actividades en todas partes del mundo quedo al descubierto y
en la fila con la mano extendida estaban todos los partidarios de la agenda
WOKE.
Su locura ideológica los hace expertos creadores de siglas imbatibles: DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión), Discriminación positiva: Blanco discrimina Negro es Racismo o Discriminación Negativa, pero si Negro discrimina Blanco es Discriminación Positiva, etc.
Se ha publicado, como MILES DE MILLONES de dólares se
filtraban todos los años del presupuesto norteamericano en asuntos inexplicables
como 1.5 MILLONES de dólares para fomentar la agenda LGTBI en los centros
laborales en Serbia, 5 MILLONES de dólares para preservativos en la franja de
Gaza o 6,100 MILLONES de dólares para Afganistán uno de los principales
animadores de las guerras en el Medio Oriente.
La poderosa USAID con un presupuesto anual de 40 mil
millones de dólares anuales (el Presupuesto Nacional del Perú es de un poco más
de 70 mil millones) está en el centro del escándalo y ahora se han revelado las
decenas de MILLONES de dólares entregadas a medios de comunicación como el New
York Times o la BBC. Por supuesto que habría en USAID uno que otro proyecto loable,
aunque igual sin balance de resultados.
El Perú no ha sido ajeno a esta situación. Acá también ha
habido silenciosos beneficiarios: El Comercio, La Republica, Ojo Público, La
Encerrona, ONPE, Manuela Ramos, etc. encabezan la lista de los que han recibido
fondos de USAID. Antier fue Montesinos, ayer Odebrecht, hoy USAID. Nadie los
controla, libertad de prensa le llaman. Y ya salieron a hacer “control de daños”
resaltando las bondades de sus proyectos, maldiciendo a Trump, a Musk o
guardando culposo silencio.
Si el periodismo (sobre todo los streamer políticos que recién
estan apareciendo) quiere recuperar su maltrecho prestigio pídanle cuentas.
DATOS. Nada de relatos. DATOS. Visiten los lugares de ejecución de los
proyectos, entrevisten a los supuestos beneficiarios, de lo contrario solo se convertirán
en cajas de resonancia de “progresistas” culposos que desesperados ven como su
mundo y su modo de vida se hunde y quieren liberarse del daño causado.
