Mi primer contacto con su literatura fue a través de la versión en radio de La Tía Julia y el Escribidor donde el personaje de Pedro Camacho me tenía atrapado con su capacidad de crear y desarrollar varias historias simultáneamente y luego como al final enreda todas las historias de tal manera que termina en el colapso de él mismo y de la propia radio.
De toda su producción debo decir que no me gusto la Guerra del fin del Mundo. Aunque debo darme una segunda oportunidad. De repente esto sucedió porque en esos momentos acababa de descubrir a Bryce Echenique y su estilo más coloquial y humorístico.
Y la novela que más me gusto fue la Fiesta del chivo entre otras razones porque me pareció que tenía el potencial suficiente como para hacer de ella una película del nivel de El Padrino pero Luis Llosa no es Ford Copolla y además darle el papel principal a una insulsa Isabella Rosellini(1) solo sirvió para demostrar que el talento casi nunca se hereda.
Han publicado y seguirán publicando muchas frases y pensamientos de él, pero uno de estos capto mi atención, aquel donde señala lo maravillosa que es la vida porque tiene un final.
Aqui quiero comentar.
Dentro de la naturaleza no existe el tiempo y por tanto nada es eterno. Porque creo que el tiempo es una invención de los seres humanos para intentar comprender, organizar y adaptarse a la naturaleza y sobrevivir dentro de ella. Porque el tiempo que dure y el cómo termine tu vida está determinado por el azar.
Creo que la vida es maravillosa porque tienes la oportunidad de tener una vida digna y gozar en ella de una familia y de buenos amigos.
Parafraseando a mi viejo: No hay muerte digna, solo hay una vida digna.
Descansa en paz escritor, tu pluma será extrañada.
(1) Dato cinéfilo: ella es hija de Ingrid Bergman una bellísima actriz de su tiempo con 3 premios Oscar y Roberto Rosellini, un destacado director de cine.
