Todos los 28 de Julio desde hace varios años por iniciativa de Lola & Chachi nos reunimos a celebrar la Fiesta Patria. En principio, éramos un reducido grupo que llevábamos algo para “picar” y tomar en el comedor de su cocina mientras escuchábamos el mensaje presidencial y aprovechábamos para ponernos al día y pasarla bien. Como postre -y para mí también señal de fin de reunión- la anfitriona circulaba unos recién preparados y espectaculares picarones que ya son tradición.
Inicialmente prendíamos el televisor y escuchábamos (o
pretendíamos hacerlo) el discurso presidencial. Luego durante un par de años
prendíamos el televisor, pero le bajábamos el volumen. Hasta que un año (¿con
PPK?) alguien simplemente apagó el televisor. ¿Cómo te diviertes y celebras
mientras escuchas a alguien leer en tono monótono 100 páginas de temas que desconoces?
Con esa sabia decisión nuestra celebración gano patriotismo y calidad de
comunicación.
La asistencia era y es flexible pero no irrestricta, algunas
veces iban los hijos o hijas con o sin sus parejas, otras veces los papás o tíos
de algunos de los del grupo u amigos de las asistentes. Solo se requería llevar
buenas vibras y algo para la mesa común, una carne, un postre, un vino, unas cervezas,
una ensalada. Todos eran bienvenidos. Algunos a veces, no asistían por estar de
viaje o por razones personales o de agenda. Algunos sintonizaron y se hicieron
frecuentes, otros no. No se llama lista. Así es la vida.
Con el tiempo y en esta dinámica el grupo fue creciendo, primero
nos mudamos al comedor de la casa luego también invadimos la sala.
Estos años han dejado muchas anécdotas. Recordare aquí una
porque me atañe.
Durante algunos años me autonombre encargado de preparar el
pisco sour, hasta que surgió la disputa que para ser breve termino cuando una
amiga Carmen y yo fuimos sorprendidos forcejeando por la taza de la licuadora ya
con el pie en alto en el jardín de la casa. La anfitriona evitando que pase a
mayores decidió sabiamente darle la tarea a Juancho el más joven del grupo, quien
serio e imperturbable ha estado a la altura del reto. Su primera y sabia
decisión fue reducir y estandarizar el tamaño del vaso de pisco sour a 6 onzas,
cortando años de excesos. También ha encontrado la velocidad justa de producción
para mantener la animación sin generar crisis de abstinencia.
Este año como siempre fuimos recibidos con mucho cariño, nos
apretujaron cada uno más que el anterior y nos presentaron a gente nueva.
Colocar la idea temática de música de Costa, Sierra y Selva animado
por una chica y un cuy funciono bien. Un grupo de asistentes se lanzó a cantar
y cantaron bien, aunque a algunos se les escuchaba mal, pero todos lo hicieron con
gran pasión.
Las más conocidas canciones de Eva Ayllón, Lucha Reyes, Los
Morochucos, el Zambo Cavero no faltaron.
Haydee, siguiendo a Lala y Silvia no perdio tiempo, se saco la casaca y se lanzo al ruedo.
Los huaynos dijeron presente y Juaneco con “Se ha muerto mi
abuelo” barrió en participación. El cuy era la estrella del baile y el jardín parecía
clase de aeróbicos de gimnasio. Parecía que la cosa se salía de control cuando
veo al cuy en cuatro patas llevando encima a una chica, pero mostro profesionalismo
y respeto.
Sin embargo, este no lo libró de recibir un buen susto de nuestra
Grinch cuando quiso imprevistamente sacarla a bailar, pero se recuperó rápidamente,
mostrando aplomo.
El más joven asistente a la celebración -de meses de nacido-
se robó el show al dejarse cargar por la multitud de tías abuelas sin perder la
seriedad y lanzando un bostezo de vez en cuando.
Mario el GOAT de la parrilla, incansable domador del fuego
hizo circular sus sabrosas carnes (no las suyas) entre los asistentes.
Manuel estaba recopilando tips hogareños para afrontar el
reto de adaptación.
Los anfitriones en vigilancia permanente se aseguraban que
todo saliera bien.
Me divertí viendo la alegría de todos y especialmente la de
Haydee y Lala y solo lancé unas cuantas puyas.
Muchas fotos y videos. Y aquí debo protestar porque en la acostumbrada
foto del retablo solo sale mi ojo. Porque no me parece justo tener que decir
“¿Ves ese ojo en la foto? Ese soy yo”, yo sé que va a ser difícil resolverlo por
razones que saltan a la vista, pero lo dejo en manos de los creativos.
El grupo se está renovando y el evento ganando continuidad hay
una mezcla de jóvenes adultos, adultos no tan jóvenes más unos cuantos de mi
promoción por allí que no desentonan. Y si bien este año ha sido difícil para
algunos miembros del núcleo duro del grupo sin embargo tuvimos una celebración
muy alegre. Todos tiramos nuestras penas -grandes o pequeñas- a la espalda y
decidimos ser felices. Y LO FUIMOS.

