NUEVA OPORTUNIDAD

Cuidado. Los radicales enquistados en el Magisterio y algunos otros sindicatos más están midiendo el pulso del gobierno. 

De la respuesta de este dependerá el ambiente político del país los próximos meses sino años.

En medio de este claro calentamiento de la calle., hoy día el gobierno tiene la gran oportunidad de relanzar su gestión. Dependerá mucho de los cambios que haga en el gabinete y la forma y fondo del mensaje de 28 de julio.

En mi opinión hay por lo menos tres Ministras que políticamente están agotadas, una que enfrenta una huelga radical con inocente paciencia haciendo llamados líricos a la Defensoría del Pueblo mientas miles de niños están a punto de perder el año escolar sino lo perdieron ya. 

Otra que cuando le señalan que hay una tremenda huelga en su sector y que las farmacias de los hospitales están vacías, abriendo mucho los ojos, te presenta un nuevo aplicativo para celular. 

Y la otra que tratando de explicar lo inexplicable, con más ruido que contenido, demuestra que como Ministra de Justicia explicando temas económicos sin duda es buena notaria.

Y tres Ministros anónimos que no están sumando.


Y last but not least Fernando Zavala debiera concentrarse en el MEF.
Veremos si los cambios no se limitan a simples enroques.

CUESTIONES PERSONALES
Uno de los errores más frecuentes de alguien nuevo en política es tomar las cuestiones políticas personalmente cuando nunca lo son. Y el periodismo cae frecuentemente en esto explicando las diferencias políticas como diferencias personales, tal vez porque es más fácil de explicar y vender explicaciones psicológicas.

La diferencia entre los hermanos Fujimori es una diferencia política sobre el rol de los partidos políticos en la democracia. Para uno FP es un partido y como tal es una organización construida para gobernar y aplicar su programa político, para el otro FP es básicamente una herramienta para cumplir su agenda personal de un único punto: liberar a su padre de la cárcel. De allí la diferencia entre el respeto las reglas institucionales de uno y otro. 

Acusar a un hijo de “no querer” o querer menos la libertad de su padre que otro es además de malévolo, hipócrita ya que los que afirman esto son los que más se oponen al indulto.

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