UNA FRASE FAMOSA


UNA FRASE FAMOSA EN LA HISTORIA DE LA FISICA Y LA RESPUESTA QUE NO LO FUE TANTO.

Es popular repetir la frase de Einstein “Dios no juega a los dados”, tanto porque revela que Einstein creía en Dios como por la imagen que transmite. Pero la historia detrás es interesante, ¿a QUIEN se lo dijo y POR QUÉ?

La física es la ciencia que explica la naturaleza, y debe, como toda ciencia, ser capaz no solamente de explicar lo que sucede y porque sucede sino además debe poder predecir lo que sucederá en determinados escenarios de experimentación.

Las Matemáticas le dan a la física las herramientas para que estos expliquen y predigan los resultados de experimentos. Por supuesto los matemáticos construyen cosas que ellos mismos no saben para que podrían servir. Está probado históricamente que hay conceptos matemáticos que han sido utilizados por la ciencia muchísimos años después que fueron creados. Por supuesto su creador ya no existe.

Estos conceptos matemáticos están allí, esperando. Hasta que un día llegan un físico y le pregunta a un matemático “Te acuerdas que me hablaste de ….términos ininteligibles…. “. El matemático le contesta “Si”, “Bueno, ¿Puedes explicarme otra vez cómo funciona?”
Allí el matemático le explica al físico, la herramienta matemática que ha creado, mientras el físico está pensando cómo utilizarla para explicar el fenómeno que está investigando.

Hasta 1900 todo era felicidad en la física. Las cosas eran lo que eran. Todo era calculable y predecible exactamente. Una cosa era una cosa y otra cosa era otra cosa. Si te dan los datos de un problema, aplicas la formula apropiada y listo tienes el resultado (por supuesto no es tan simple) pero todo estaba determinado, se pronosticaba y así sucedía.


En esos años felices de la física los fenómenos eran causados por una partícula (imaginemos una bola muy muy pequeña de ping pong ) o una onda (imagínar una agitación que se propaga por el espacio como cuando arrojamos una piedra en un charco de agua).
Un electrón es una partícula, la luz es una onda. Listo, todos de acuerdo.

Un premio Nobel de Física (Michelson) llego a afirmar en 1907 que “las más importantes leyes de la Física ya han sido descubiertas y están firmemente establecidas. Las posibilidades que sean reemplazadas por nuevas leyes o fenómenos es muy remota”.  Mal momento para afirmar eso.

Porque de repente este modelo de la realidad no permitía explicar fenómenos o experimentos aparentemente sencillos que mostraban respuestas contradictorias.
Los físicos no podían explicar porque en determinados experimentos una partícula se comportaba como una onda y una onda como una partícula.
Estaban perplejos.

Hasta que alguien propuso una explicación: es las dos cosas A LA VEZ¡!
Se salió de la caja.
Los electrones son partículas y son ondas A LA VEZ.
La luz es una onda y una partícula A LA VEZ.
En ambos casos se comportan de una manera u otra dependiendo del experimento.
Se derrumbaba el principio de que una cosa era una cosa y otra cosa era otra cosa.
Ahora una cosa podía ser otra a la vez¡!!
Las consecuencias de esta propuesta en la física era la de un terremoto.

Pero había más.
En este contexto, de repente alguien propuso una explicación matemática probabilístico para un fenómeno.
Es decir, imagina que te piden medir la ubicación (posición) de un objeto y la respuesta que recibes es “Hay un xx% de probabilidades que el objeto este ALLÍ, un yy% de probabilidades que este ALLÁ y un zz% de probabilidades que este AQUÍ” Y NO PUEDES saber más.
Y lo peor, los experimentos corroboraban esta teoría ¡
Todo implicaba que el modelo determinístico se derrumbaba. Estaba naciendo la teoría cuántica.

AQUÍ FUE. Enterado de las nuevas ideas Albert (Einstein) dijo ¿WHAT? Y se mostró contrario a ellas.
Einstein rechazaba con firmeza el principio de incertidumbre de Heisenberg y aquí fue que soltó su famosa frase.
En realidad, inicialmente no la dijo, la escribió en una carta dirigida a su amigo el físico y Premio Nobel Max Born exactamente así: “La mecánica cuántica es realmente imponente. Pero una voz interior me dice que aún no es la buena. ….. Yo, en cualquier caso, estoy convencido de que Él no tira dados".

Naturalmente “El” era Dios, de la manera que Einstein conceptuaba a Dios.
Elaboro argumentos para refutar la nueva teoría contra otros gigantes de la física por casi 30 años en un debate que no se ha repetido y en el cual no tuvo éxito.

La física cuántica se fue desarrollando y dando muestras cada vez más espectaculares de certeza, sin embargo, el siempre repetía provocadoramente la frase “Dios no juega a los dados con el mundo” haciéndola popular.
La que es menos conocida, en esta historia es la respuesta que Niels Bohr –otro físico- le dio alguna vez: “Albert, deja de decirle a Dios lo que debe hacer con sus dados”







Paginas mas visitadas.