Decía Robert Louis Stevenson que “la política es la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación”
Mirando
los resultados que han logrado nuestros políticos –donde hay todo nivel de preparación
académica- esto parece ser indiscutible. Pero hay una característica imprescindible
para tener éxito en política y esta es el liderazgo.
Un líder en general y
uno político en particular no se forma de la noche a la mañana. Años de estudio,
discusión interna y externa, diseño y aplicación de políticas públicas exitosas
o fracasadas forman cuadros políticos y líderes políticos. Y todo esto en el
marco de un partido político. Fuera de un partido político solo se forman
caudillos, de los cuales está llena nuestra historia. Y formar líderes políticos
cuesta. Cuesta a todos.
Uno
de los últimos líderes políticos que hemos tenido ha sido Alan García Pérez. Su
liderazgo dentro y fuera de su partido fue y es indiscutible. El fracaso de su
primer gobierno fue el fracaso de el –por supuesto- pero sobre todo de un
programa político y económico por el cual votamos (muchos olvidan
convenientemente esto) y que el defendió y aplico con los resultados conocidos.
El costo del fracaso de su gobierno fue inmenso para nuestra sociedad.
El
evidentemente aprendió la lección, los resultados de su segundo gobierno
indican que si. Los números puros y duros -esos entes insensibles al dolor y a
la opinión política- así lo señalan.
Nosotros “pagamos” para que el y nosotros mismos aprendiéramos que hay caminos que terminan siempre en el abismo. El ejemplo mas claro de este aprendizaje es que ahora a nadie se le ocurre proponer que el BCR dependa del MEF y por tanto se pueda usar "la maquinita" para imprimir billetes. Ni Mendoza chavista confesa se atreve a proponerlo. Rios y Cerron si por supuesto, cambiando ese candado en la Constitución.
Aunque algunos prefieran ignorarlo –inclusive sectores
importantes de su propio partido- fue uno de los gobiernos más exitosos que
hemos tenido. Los que lo niegan son los que prefieren la narrativa a la estadística,
la épica a la economía, el mitin y las marchas a las carreteras y postas médicas
y los memes al debate serio.
Por
eso cuando se le acoso judicial y mediáticamente ante la pasividad vergonzosa de
la clase política y la sonrisa vil de muchos cainitas llevándolo al suicidio, pocos vieron
que perdimos como país toda la inversión en un líder político que había aprendido
que se debía hacer y sobre todo que no se debía hacer al gobernar.
Como lo mas común es la replica (“era un corrupto”), me permito recordar que la democracia significa separación de poderes. Solo el Poder Judicial puede calificar a un ciudadano como delincuente. Asi no nos guste. No el Congreso. No los medios. No las leyendas urbanas. (Por ejemplo es una verdadera vergüenza que un medio nos diga en nuestra cara pelada que el “informe” de la DEA sobre Keiko Fujimori era falso y NADIE pegue el grito al cielo. ¿Tan envilecidos estamos? ¿Y los que usaban de manera irreflexiva esta acusación?). La división de poderes es sustantiva a la Civilización Occidental desde hace mas de 250 años, y ya deberíamos aprenderlo.
En
un país democrático este calificativo puede acarrear prisión y/o una multa
disuasiva, ademas de la condena social. Aquí no y nos debería avergonzar. Los que ven la política un
concurso de descalificaciones –que generalmente son cortos en argumentos- solo
demuestran que nunca entendieron la política y que tal vez nunca la entenderán.
Haciendo
aquí una digresión es significativo que las discusiones políticas en los países
desarrollados se basen en DATOS, muchos datos mientras que en los países de “ingresos
medios” se basen en conceptos y narrativas. Cuentos en pocas palabras.
Nuestros
resultados electorales han mostrado la furia de una población que día a día –durante más de un año- veía como la muerte le arrebataba a sus seres queridos sin poder hacer nada y desprotegidos
por aquellos que son rentados para hacerlo y que además de ver coactada su
libertad para trabajar contemplan la impunidad de los corruptos mientras los medios y la
justicia nos muestran sus nuevos números de magia.
Si vemos los resultados globalmente veremos arriba toda la oposición al gobierno de Vizcarra y de Sagasti y abajo todos los identificados como oficialistas con el Partido Morado al fondo.
Espero ver mas reflexión en el segundo tramo de estas elecciones. El ciudadano de a pie no lee planes de gobierno -algunos son intragables- ni evalúa equipos técnicos pero si escucha y reflexiona mas.
En
tiempos de incertidumbre como los actuales necesitamos un líder que pueda
servir de guía por sus cualidades para señalar el camino.
Un líder que tenga
credibilidad, acaso la cualidad más difícil de encontrar en nuestro escenario político
actual por acción básicamente de los medios de comunicación que en feroz
campaña –que ya empieza a revelarse- demolió caracteres, ensucio honras, indujo
suicidios, sembró ignorancia y manipulo resultados.
Un líder que sea firme, sin confundir
firmeza con violencia verbal o física sino entendida como la combinación exacta
entre fuerza y virtud, el puño de hierro en el guante de seda. Un líder que no
dude, que muestre resolución frente a los ciudadanos, transmitiendo la seguridad
y la fe que se requiere en momentos difíciles.
No conozco mayor ejemplo de este
espíritu que el discurso de Churchill del 4 de junio de 1940 sobre todo en el
fragmento “Llegaremos hasta el final, ….. lucharemos en los mares y océanos, lucharemos
con creciente confianza y creciente fuerza en el aire, defenderemos nuestra
isla, cualquiera que sea el costo, lucharemos en las playas, lucharemos en las
pistas de aterrizaje, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en
las colinas, ¡nunca nos rendiremos!”
Tan impactante fue lo que dijo ´-y después hizo-
como el modo en que lo dijo, con una tranquila firmeza, que no dejo dudas de su
determinación.
Un
líder que nos muestre que busca el bien común y que en esa búsqueda gane la
autoridad frente a nosotros, sin caer en el autoritarismo
Un
líder honesto que sea capaz de decir y hacer lo que tiene que decir y hacer en
el ejercicio de su función pública. Necesitamos creer, pero es mas necesitamos
alguien en quien creer. Los peruanos necesitamos un líder honesto que nos diga
la verdad por más dura que esta sea.
Necesitamos
un líder que crea en lo que hace, que crea con tanta fuerza que podemos salir
de este hoyo que logre que su convicción sea la nuestra y permita encaminar al país
en la senda de la reconstrucción moral y física.
Necesitamos un
líder que tenga empatía con la gente, pero no la impostada y falsa empatía producto
de un media training para salvar el paso de una presentación publica y que solo
busca engañar al querer convencer de que se tiene de lo que se carece.
Es
difícil ser optimista en estos momentos. ¿Encontraremos ese liderazgo AHORA?. No
creo. Solo nos queda hacer de tripas corazón. Y con lo que hay, hagamos lo que
necesitemos hacer para salir del pantano.
La
fiesta democrática ya acabo, hubo demasiados candidatos para escoger
y de todos los sabores, dispersando el voto. Ahora nos queda el trabajo difícil. la parte dura de la
fiesta. No hay espacio para los tibios. Acá no habrá empates.
Voy a votar por Keiko Fujimori. Por supuesto que respeto a los que voten diferente incluidos los que me dicen "voy a evaluar". Me cuesta entender los blancos. Para mi caso NO sé si ella dará la talla pero lo que si se –y créanme muy bien- es que Pedro Castillo y sus amigos SON el abismo y si se trata de derrotar a los comunistas, a eso hace tiempo no le hago ningún remilgo.