Así como la educación, los buenos modales y el cariño se ponen a prueba en momentos difíciles, las convicciones democráticas – o la concepción de democracia - que los ciudadanos en general y las organizaciones políticas y los políticos en particular tenemos se ponen a prueba en momentos electorales.
Para nuestra izquierda la democracia es un tema táctico no de principios. Siempre ha sido así. Desde los 80’s cuando la aun ahora activa generación de dirigentes de izquierda participaron por primera vez en un entorno democrático lo hizo de manera vergonzante.
Manifestando siempre que participaba (allí están para probarlo todos los documentos políticos o periódicos de la época, y más importante aún sus acciones) de manera táctica. Su consigna “la lucha es el camino, y no las elecciones” y la ridícula agitación de fusiles de palo en sus mítines, resumía bien su posición frente a las elecciones y al sistema democrático.
No nos debe extrañar por ello que en esta campaña electoral la vieja izquierda con nuevas caras organice verdaderas cruzadas violentas contra los que ellos consideran sus “enemigos” políticos.
Pero la violencia contra los fujimoristas en general y contra KF en particular se está saliendo de control. A las pifias individuales, siguieron los huevos y las botellas y ahora tenemos la organización sistemática de contramanifestaciones violentas contra ella y sus partidarios.
Los dirigentes de izquierda ensayan y seguirán declamando hipócritas disculpas manifestando que son manifestación del “despertar de la indignación ciudadana” nombre especialmente creado para la ocasión y que antes conocíamos como “justicia popular”. Las feministas incoherentes guardan silencio, o presionadas ensayaran poco convencidas condenas frente a la agresión a una mujer.
De aquí, lo que sigue no es difícil de adivinar: continuaran los ataques a las manifestaciones, empezara los ataques a locales, paneles y militantes fujimoristas. No nos debe extrañar que mañana o pasado haya uno o varios muertos el cual o los cuales –sea cual fuere el bando al cual pertenezcan- será usado políticamente.
Lo que debe llamarnos la atención es la reacción de los candidatos que tienen un rol activo ( + de 2 % ?) en este proceso electoral. NINGUNO ha manifestado una condena firme en voz alta frente a la violencia contra KF y sus partidarios. Sus reacciones han ido desde las condenables palabras del ex Presidente (como así?) Toledo hacia esa candidata, pasando por tibias condenas hasta el simple desentendimiento del asunto. Al único que le he escuchado una abierta y enérgica condena a la violencia es a Antero Flores Araoz, pero que con el escaso eco electoral que tiene, es una vela en el viento (lo siento no voy a votar por Usted candidato.)
Ningún favor le hacen estas actitudes al sistema democrático.
Tenemos la oportunidad para -usando las redes sociales- exigirles a nuestros candidatos; cualquiera que sea por el que vayamos a votar; que condene enérgicamente la violencia contra otro candidato. Nadie quiere ser cómplice de lo que acontezca.
Esta situación también nos muestra lo que realmente entienden los actuales líderes políticos por democracia y el rol que nosotros jugamos en sus planes.
Y finalmente –y lo más importante creo yo- nos mostrara que entendemos nosotros mismos por democracia.
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