SOMOS MESTIZOS, SEAMOSLO SIEMPRE

No hay en la Historia del Perú un personaje cuyas acciones hayan sido tan “moldeadas” como las de Tupac Amaru II por parte de sectores políticos de izquierda para que estas se ajusten a su discurso y así “validarse” ellos mismos como expresión política del “pueblo” y por tanto continuadores de su “legado”.

La realidad es que este personaje, así como sus motivaciones y acciones no han sido tan simples como la izquierda ha venido presentando y difundiendo por décadas.

Era este un personaje tan complejo que podríamos reunir de el visiones totalmente disimiles entre sí. Es un líder revolucionario que se sublevo ante la opresión colonial diría alguien de izquierda, mientras que un liberal podría decir que fue el primer libertario porque siendo un empresario se opuso a los impuestos coloniales de los Borbones, y un realista nos diría que Tupac Amaru II era un monarquista y lo sustentaría mencionando que pretendía el Marquesado de Oropeza disputándolo con la familia Betancourt y que firmaba sus proclamas como José I Rey del Perú.

La realidad es que todos ellos tendrían una parte de la razón porque todos resultan ser aspectos verdaderos del personaje, y esto porque Tupac Amaru II fue un personaje complejo propio del entorno político y social que era vivir en pleno choque e integración de dos de las culturas –hispana e incaica- mas importantes de esos días.

Había incas que se habían adaptado y aliado rápidamente al imperio hispano logrando conservar sus privilegios y poder, había incas que aun luchaban por hacerlo y también aquellos que no aceptaban el nuevo status de ser un imperio dentro de otro imperio.

La leyenda sostenida hasta ahora por la izquierda es que el levantamiento de Tupac Amaru II pretendía reivindicar al indígena, desmontar el Virreynato y restaurar el imperio incaico.  No señalan o lo hacen tangencialmente que Tupac Amaru II tenia además motivaciones mucho menos idealistas tales como la defensa de sus ingresos (afectados por las reformas borbónicas), su promoción dentro de la nobleza y también la ampliación de su patrimonio (la obtención del Marquesado de Oropeza le conferiría mayor rango nobiliario además de ingresos y privilegios económicos).

Las reformas borbónicas, disparadoras del levantamiento, afectaban no solamente a los caciques como Tupac Amaru II sino a un conjunto importante de hacendados, comerciantes y campesinos de la sociedad virreinal que por ello participaron y / o apoyaron su movilización.

No se menciona lo suficiente que inicialmente Tupac Amaru II pretendía viajar a España a conversar con el Rey para gestionar mejoras a su status y que el grupo de caciques e indios nobles que lo acompañaron en la rebelión pretendían además de detener las reformas borbónicas tener mayor representatividad y peso político dentro del Virreynato del Perú tal como lo declararon en el juicio posterior a su derrota. Para esto barajaban varias posibilidades como que Tupac Amaru II sea Virrey en Lima o crear en Lima una Capitanía General como en Chile.

Entonces el alzamiento de Tupac Amaru II, se enfrentó además de los españoles y criollos a un importante sector de los incas monárquicos que defendía el status quo. Entre ellos resalta Mateo Pumacahua –declarado enemigo de el- quien además de cacique de Chincheros era en ese entonces brigadier del ejercito real del Perú. Cuando Mateo Pumacahua captura a Tupac Amaru II se anota una victoria militar que catapulto también su carrera política. Celebro por ello la derrota de su enemigo mandando hacer un retrato donde se veía un puma, tótem de Pumacahua cazando un amaru (serpiente) tótem del derrotado. Este cuadro se conserva actualmente en Chincheros.

Pero fue durante el Gobierno Militar de Velasco Alvarado cuando Tupac Amaru II surgió como personaje principal del discurso político del gobierno (y de toda la izquierda) siendo presentado como el líder revolucionario que pretendió demoler el sistema colonial y liberar a los incas sometidos. Hasta ahora se puede ver el enorme retrato de este personaje en una de las salas de Palacio de Gobierno a la altura histórica de Bolognesi y Grau.

Esta narrativa político binaria usado por el Gobierno Militar y respaldada por la izquierda es el de la lucha de clases: oprimidos contra opresores, explotados contra explotadores y en este caso incas buenos contra los españoles malos. Esta visión se convirtió en eje del discurso político y la verdad oficial y por ello naturalmente el siguiente paso fue que llegara a las aulas descolares y universitarias como la verdadera historia del país y allí ha permanecido hasta ahora, reforzando el adoctrinamiento de los estudiantes en una visión y una narrativa de izquierda.

¿Porque se acepta entonces la falsa -por unilateral- imagen de Tupac Amaru como un líder revolucionario movido por el deseo de reivindicar a su pueblo frente al abusivo conquistador al que solo el saqueo le interesaba y que imponía su cultura a sangre y fuego?

En primer lugar, porque la narrativa política de la izquierda domina la cultura de nuestro país, años de predicamento en el sector educativo le han dado este resultado. Las voces discrepantes -académicas en su mayoría- eran demasiado débiles y eran rápidamente canceladas.

En segundo lugar, el éxito de la leyenda negra sobre España, que es todo un tema a tratar. Y “last but no least” también ha contribuido nuestra negativa a reconocernos como mestizos, y que sin llegar a ser un pueblo acomplejado como duramente decía María Rostworowski de nosotros, si tenemos algo de esa terrible frase que dice que somos mestizos que odian a su padre y se avergüenzan de su madre.

Reconocernos como mestizos, encontrar y resaltar los miles de puntos en común que nos enlazan, aceptar el derecho y espacio ajeno nos hará mirar la historia del Perú como una tarea propia y aún pendiente. 

Cuanto antes los peruanos nos reconozcamos como mestizos y sinceremos que los productos de esta nuestra cultura como la gastronomía, la música criolla, las festividades religiosas hibridas y masivas, nuestros atractivos arqueológicos y otros que nos unen y nos llenan de orgullo son mestizos estaremos creando de facto el país que todos queremos.

Por ello coincido con la visión de José Antonio del Busto que decía de nosotros "No somos ni vencedores ni vencidos, somos descendientes de los vencedores y de los vencidos",

 

POSTDATA

Recuerdo aquí cuando estando en 3ero de  secundaria (en pleno Gobierno Militar) fui al teatro – era evento de asistencia obligatoria- a ver “Canto coral a Tupac Amaru”  del poema Canto coral a Túpac Amaru, que es la libertad”, obra del poeta Alejandro Romualdo, con su famosas frases “Querrán volarlo y no podrán volarlo. Querrán romperlo y no podrán romperlo. ¡Querrán matarlo y no podrán matarlo!” Hasta ahora veo ese enorme bombo de casi dos metros de diámetro siendo batido sin piedad por el músico como si de la espalda del prisionero se tratara.

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