Hace poco pasamos unos días en Arequipa. Era una visita postergada muchas veces. Regresaba después de mucho tiempo a la ciudad que me acogió por casi dos años cuando la militancia política era una opción para mí. Recuerdos buenos, mejores y algunos malos se levantaron del fondo de mi memoria al caminar sus empinadas calles.
Recorrer esos lugares me permitio rememorar y contar algunos momentos de mi anterior estancia a mi compañera de vida. Ella se sorprendio de algunas cosas y una vez mas me demostro que sabe escuchar.
El clima estaba perfecto, sol intenso en las mañanas y un frio tolerable en las noches. En nuestro caso no nos afecto la altura pero igual tomamos las conocidas precauciones del caso: mate de coca, pastillas para el soroche, nada de esforzarse las primeras horas luego de llegar y tomar una siesta de 1 hora y media apenas llegamos nos funciono de maravilla.
Hay que llevar protector labial y un sombrero si vas a caminar durante el dia. Las calles son inclinadas lo que aumenta la necesidad de contar con un par de comodas zapatillas o zapatos para caminar En nuestro caso que hemos caminado poco mas de 4 horas diarias fue un acierto contar con ellos.
Al igual que sucede con las personas que ves después de
mucho tiempo, la ciudad era la misma y otra al mismo tiempo. Arequipa ha crecido,
modernizado y madurado. El centro sigue siendo hermoso, pero además esta limpio y
ordenado. Los negocios han proliferado, las avenidas que rodeaban el centro han sido ensanchadas y pasos a desnivel han aparecido.
El tráfico se ha vuelto pesado en determinadas horas y
lugares, haciéndome extrañar el tiempo en que la única manera de atropellar a
un peatón era bajarse del carro y agarrarlo a patadas. Y los arequipeños seguían
siendo los de siempre, pero la influencia del espíritu comercial de
nuestros fenicios –los puneños- se sentía en la ciudad.
El mercado San Camilo ha ganado mucho orden y fue punto
de parada obligatoria diaria para tomar un generoso jugo de frutas preparado
delante nuestro.
La panadería Las Américas superando el COVID 19 sigue aun
liderando la producción de buenos y variados tipos de pan (el pan de anís es
insuperable). Las salteñas me dieron la revancha y disciplinadamente mi conyuge me permitio gozar de una por dia.
Visite la casa donde antes vivía y seguía igual, su
arquitectura y diseño antiguo con buen criterio ha sido respetado por la compañía
propietaria.
La tipica picantería con puerta pequeña, piso de tierra un nivel más bajo que la calle, con la cocina en una esquina alimentada con leña de eucalipto –el aroma es inconfundible- y las mesas toscas de madera para 6 u 8 comensales invitando al dialogo es un recuerdo entrañable para mí.
La costumbre de colocar un trapo rojo en la puerta
Solo alcanzamos a visitar tres picanterías de la lista que teníamos
(La Capitana, la Benita de los Portales y la Elsita en Cayma) y se nos quedó
fuera la Nueva Palomino y la Dorita.
En todas ellas un plato o porción alcanza para dos personas. Recomiendo
llegar temprano (que es las 12:00) a almorzar de lo contrario tendrán que hacer
cola. En la Capitana llegamos 10 minutos después de esa hora y tuvimos que hacer
cola en la puerta por 20 minutos antes de ocupar una mesa. La chicha y el anisado
con la calidad de siempre. Recomiendo tomar no más de dos “Prende y apaga” sino
quieren que se les apague las luces.
El tercer dia lo dedicamos a conocer el Cañon del
Colca. Hay una gran variedad de paquetes turisticos. Dado que solo contabamos con un dia para ello, tomamos el paquete:"full day", que significa, te recogen del hotel a las 3 de la mañana, llegas a Chivay tres horas despues para tomar desayuno, haces el recorrido y estas de vuelta en la ciudad a las 6 de la tarde.La estrategia de viaje era llegar primero al Mirador Cruz del Condor ya que estas aves salen a volar en las mañanas. Decir volar no es exacto ya que ellas planean es decir usan las corrientes de aire para avanzar, por ello se les ve avanzando como en espiral. Se ven pequeñas pero con las alas desplegadas (envergadura) miden mas de tres metros. Aprendi que solo los machos tienen cresta. Nos sorprendio ver un hombre muy bien disfrazado de condor listo a desplegar sus alas encima de los visitantes, por supuesto por un modico precio. Me quise hacer el gracioso diciendo en el bus que el condor original no me cobra y ademas vuela, pero me ignoraron.
Luego llegamos al Abra de Patapampa o Mirador de volcanes que es el punto mas alto de la carretera hacia el Colca y que permite ver los volcanes de la zona: Misti, Ubinas, Chachani y otros.
Cuando llegamos aqui nos recibio una suave granizada (por fin algo nuevo!) y vientos frios le dieron algo de aventura al viaje.
En todos los puntos del recorrido las lugareñas nos esperaban con sus trajes tipicos y su mascota: una alpaca o una llama y podias tomarte una (o varias) foto con ellas y la mascota o solo con la mascota.
Ya en el vuelo de retorno estuve hablando con un arequipeño en tono muy cordial de varios temas: el clima, futbol, el mundial , Messi, el turismo, etc. pero al tocar el tema de las picanterias de repente me dice en tono casi ofendido que no debi ir a la Benita de los Portales “ya que la abrieron solo para turistas desinformados” y que la verdadera (y subrayó la palabra verdadera ) Benita era la de Characato ya que era el lugar típico y donde nació la fama de su cocina. Dicho esto guardo silencio.
WTF. Me dije: que paso aqui. Por haberme dicho que había ido a un restaurante “falso” sin anestesia casi se me sale una carcajada, pero conociendo a los arequipeños y educado como a veces soy, solo atine a decirle “Ok. Buen dato. Tomo nota.” No volvimos a cruzar palabra.
Solo intercambie una mirada extrañada con mi esposa quien escucho todo el dialogo mientras miraba por la ventanilla. Así que amigos ya saben dónde no ir.
Arequipa no sería la misma sin los arequipeños.
Finalmente mi conyuge esta contenta de haber salido de la rutina y ya esta planeando el siguiente destino. Veremos que se le ocurre.


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