UN RECUERDO DEL PAPAPA

Me despierto temprano ciertas mañanas y aprovecho el silencio de esa hora para divagar o sea pensar en nada. Me acompaña el suave respirar de mi esposa y puedo pensar con comodidad si es que no he amanecido con una pierna sobre la ingle o sobre mi ombligo que es una técnica efectiva para evitar dice ella que me caiga por mi lado de la cama y también creo yo evitar que me acerque a interrumpir su sueño.

Ese hábito extraño tuvo su origen el día que mi viejo, estando nosotros recién casados, me hizo una broma contándole a ella -muy serio por supuesto- que yo me acostaba por un lado de la cama y luego me caía por el otro. 



Yo me reí tanto esa vez que ella creyó que era cierto, mientras el solo sonreía. Mi viejo, por supuesto, jamás en años la desmintió y cuando el tema aparecía solo me miraba, achinaba sus ojos y se reía bajito. Eso me provocaba risa con lo cual solo conseguía reforzar la creencia en ella. Hoy más de treinta años después, no tengo ninguna posibilidad que ella abandone esa idea. Y la verdad no quiero que la abandone. Es un recuerdo de mi viejo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si deseas pon tu nombre al inicio del comentario.

Paginas mas visitadas.