LA PROMESA (Segunda parte)

Estaba deambulando por el Hospital de la Policía. No sabía exactamente que iba a hacer, pero tenía que encontrar una solución.

Observaba al personal médico y de salud que iban y venían. Cuando en eso se fijó en un médico que mostraba una energía diferente. Salía de su consultorio acompañando a su paciente siempre con una actitud de respeto y jovialidad Bromeaba con las enfermeras, hablaba con los familiares de los pacientes, Espero que estuviera solo. Espero y espero.

En un momento dado el medico lo miro así que se acercó a él y le dijo si podia hacerle una consulta.  Por supuesto pase le dijo conduciéndolo hacia su consultorio.

De cerca le pareció mucho más joven.  

¿Cómo te llamas?

Ah eres mi tocayo. A ver cuéntame en que te puedo ayudar.

Le conto todo. Las cinco veces que había ido a la ZE y no omitió contar las duras y malas experiencias que había tenido. El sueño intranquilo que lo acompañaba. El medico lo escuchaba en silencio. Y finalmente la abierta presión de sus niñas y la silenciosa de su familia para no partir.  Termino e hizo una pausa para añadir "Si es necesario afrontar unos gastos ……….".

El medico lo miro. Había visto ya bastante de estos casos.

Yo te voy a ayudar. No te voy a cobrar.  Solo si logro que te quedes me invitas una caja de chelas. Pero tienes que hacer todo lo que yo te diga. Ok.

Ok

¿Cuándo partes?

El lunes a las 7 de la mañana.

No hay mucho tiempo. Espérame acá.

Salió del consultorio y regreso a los pocos minutos.

Sácate la ropa y guárdala acá, le dijo extendiéndole una bolsa.

Y ponte esta bata. Le dio una bata de paciente de las que tienen abertura trasera y se sujetan con un lazo en el cuello.

Échate en la camilla.

Durante los siguientes minutos se dedicó a llamar por teléfono.

Por la posición de la camilla y el biombo que los separaba oía la conversación, pero no la entendía.

Media hora después le dijo: "Ya está todo resuelto"

Esperemos.

Al rato llegaron tres personas más a quienes presento como el anestesista, la enfermera y finalmente el medico que operaria.

Se alejaron de él y conferenciaron entre los 4. El solo escuchaba murmullos. Acabaron la reunión y mientras tres de ellos se acercaron a la camilla para hablar con él, el medico se retiró del consultorio   

Allí se enteró que lo operarían de la vesícula.

¿Cuándo seria?

Ahora.

¿Ahora?

Si. ¿Porque tienes algo que hacer?

Risas.

Llevaron la camilla a una zona de espera. Pusieron una carpeta con todos los datos en el pie de la camilla.

Si te preguntan algo les dices que te duele mucho. Descansa y duerme si puedes, no sabemos cuánto esperaremos.

Se quedó dormido.

Se despertó bruscamente. Había un tremendo alboroto.

¿Cuánto tiempo había pasado? No tenía a quien preguntarle.

Su “tocayo” y sus amigos habían desaparecido

Sentía que todos corrían de un lado para otro.

Se enteró al conversar con un paciente. Estaban por llegar dos helicópteros con heridos graves de la ZE y habría cobertura periodística.

Dos minutos después que él se enteraba del origen del alboroto, un general irrumpió dando órdenes, seguido de un sequito de tres oficiales y un médico que parecía el Director del Hospital.

"Camillas para todos, son seis "

"Solo tenemos cuatro"

El general se detuvo. Todos se detuvieron. Mirando directamente a uno de sus oficiales le dijo “Quédate aquí. Primero que te entreguen las 4 camillas. Y consigue las que faltan. Que desocupen dos camillas entre los de menos gravedad. Esto tiene prioridad, Trata que las camillas no sean muy viejas. Terminas y me buscas."

Continuo su marcha seguido ahora de dos oficiales y el Director del Hospital. "¿Que quirófanos están listos? vamos a ver" y se alejó.

El oficial se dirigió al centro de enfermería a cumplir la orden.

A los minutos vino un médico hacia él.

Cogió la carpeta, la leyó e hizo una mueca de extrañeza. Mirándolo le dijo:

“Señor levántese. Usted puede esperar. Busque donde sentarse.”

Se levantó y mientras se llevaban su camilla comprobó que no había ninguna silla disponible

Se quedó parado allí con la carpeta en la mano mientras con la otra cerraba la bata que se le abría por detrás.

En eso apareció "su tocayo", tan silenciosamente como se había esfumado al llegar el general

No te preocupes. Ahora no podemos hacer nada. Estos heridos tienen prioridad. Los quirófanos estarán llenos esta noche.

Regresa mañana temprano.

Pero a las 7 debo estar en la comisaria.

A las 7 vas a estar acá operándote.

Se vistió y se fue a su casa. Veía con pesimismo el camino escogido.

No había podido dormir bien. Se levantó a las 5:00 de la mañana. Su mente estaba fijada en resolver el dilema de ir al Hospital o presentarse en la Central. Le habían preparado un rico y abundante desayuno a modo de despedida. Estaba tan estresado que casi ni se dio cuenta que había desayunado.

Me voy al Hospital le dijo al despedirse. Deja la maleta preparada. No sabemos cómo va a resultar esto.

Llego a las 6:30 al Hospital.

A las 7:00 estaba tendido en una camilla.

Luego de una larga espera, lapso en el cual se quedó dormido dos veces, entro a sala de operaciones para ser operado de la vesícula.

No recuerda mucho de la operación excepto que dos veces empezó a despertarse y escucho que le decían “No te duermas, no te duermas" pero no pudo evitar quedarse nuevamente dormido.

Cuando despertó sentía un dolor en el abdomen. Como si alguien se hubiera sentado en su tórax.

Tocayo me escuchas.?

Si.

Ves el lapicero. Si

Síguelo le dice mientras mueve el lapicero de izquierda a derecha.

Bien.

Le pregunta si siente mientras le pasa un palillo por la planta del pie izquierdo.

Si dice mientras retrae la pierna.

Sientes algo, le pregunta a la vez que le pasa un algodón por la planta del pie derecho.

Si.

A ver levanta el brazo derecho. Lo levanta.

Concluye. No hay daño.

Carajo tocayo buen susto nos has dado.

¿Que ha pasado?. ¿Ya acabo la operación? 

Si, pero no despertabas,

Haz tenido dos ataques cardíacos y pensábamos que te nos ibas.

Hemos tenido que darte RCP dos veces, por eso te duelen las costillas.

Creemos que ha sido una reacción a la anestesia.

Yo sentía que me despertaba y no podía despertar, pero escuchaba que me decían que no me duerma.

Si. De golpe recordó que debía estar en ayunas para la operación. Él se había olvidado. ¿Tendría relación? Se quedó callado.

Cambio la conversación. ¿Qué hora es? Son las 10 y media de la noche.

¡Diez y media!!!

La operación había empezado a las 9 de la mañana, pero en si misma solo duro 45 minutos.

Tengo que avisar a mi casa.

Tienes que descansar hasta mañana. dame el numero yo llamo para que estén tranquilos y dime por quien pregunto.

También hay que hacer el informe de tu operación sino va a ser considerado como abandono de destino. El reporte de los dos infartos dejara claro que la operación era necesaria y tuvo sus riesgos.

Descanso dos días y luego volvió a casa.

No volvió a ser llamado para ir a la ZE.

Una semana después “pago” el favor a su tocayo.

….

…..

Hoy, décadas después, mientras mira a su nieta jugar, termina de contar esta historia, su historia y dice a media voz:  

Ha sido la promesa más difícil de cumplir en toda mi vida.

Danny el amigo de toda la vida, y que había pasado por los mismos avatares le dice: Te costó dos ataques cardiacos. Fueron años muy duros. 

El solo asiente con la cabeza.


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