OPINIÓN
Peter Senge en La quinta disciplina ilustra un concepto con la
siguiente fabula
Si echamos una rana en una olla con agua hirviendo, esta salta
inmediatamente hacia fuera y consigue escapar.
En cambio, si ponemos una olla con agua a temperatura ambiente y
echamos una rana esta se queda tranquila. Y si a continuación empezamos a
calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona, sino que se va acomodando a
la temperatura hasta que pierde el sentido y, finalmente, muere sancochada.
La fábula ilustra el concepto que
existen procesos lentos y graduales que amenazan nuestra supervivencia y que no
somos capaces de identificar a tiempo.
Durante los últimos veinte años
hemos visto como NUESTROS LOGROS : el triunfo sobre el
terrorismo, el doloroso encarrilamiento de la economía en la senda de la modernidad
y la adopción de un contrato social pactado en la Constitución de 1993, logros que por primera vez en nuestra historia
republicana NOS ha permitido disminuir drásticamente la pobreza, generar un
gran clase media, tener 4 elecciones democráticas sucesivas y sortear una
vacancia presidencial sin romper el Estado de Derecho, han sido (o están siendo)
progresivamente canibalizada.
En el caso específico de nuestra
economía, señalemos la absoluta inacción para tomar medidas que profundicen el
modelo entre otras la reforma laboral o el corte de trabas a los proyectos
mineros, nuestra principal fuente de ingresos.
Si a esta inacción, que puede
leerse como los acomodos de la rana a los cambios de temperatura y que fue
vendida como “piloto automático”, le sumamos el despilfarro de MILES DE
MILLONES de dólares en obras que NUNCA se debieron hacer, fomentados por la
corrupción (GRANDE) que logro colocar a tres empleados de Odebrecht en el
sillón presidencial -y no mencionemos Alcaldías o Gobiernos Regionales- y crear
una red de soporte de empresas “socias”, estudios de abogados, medios
periodísticos, etc. y la corrupción (PEQUEÑA) que significo la acción depredadora
de miles de pequeñas pirañitas que, a través de consultorías inútiles, pequeñas
compras sobredimensionadas o simplemente puestos de trabajo TODOS consciente o
inconscientemente perseguian un solo objetivo: saquear el arca fiscal:
nuestros impuestos.
Tenemos ahora a la vista el
resultado un Estado elefantiásico, ineficiente y trabado, la economía casi
detenida y la cereza del poste: el primer paquetazo del siglo XXI envuelto en
preocupación por nuestra salud (¡justo cuando acaba de crecer la anemia
infantil !!!).
Bien, es hora de despertar, de
preferencia solos y revertir esta situacion, antes que Antauro (u otro más simpático, pero de repente
peor) nos sacuda el hombro.
Como todos sabemos, muchas veces no nos gustaran los remedios que debemos tomar, pero hay que hacerlo.
Como todos sabemos, muchas veces no nos gustaran los remedios que debemos tomar, pero hay que hacerlo.
Seremos capaces?. Evidentemente no estoy muy
optimista, si alguien quiere serlo puede leer el Comercio, que intereses en
esta reciente cuchipanda, vaya que si tiene. El símbolo de la impunidad -si existe alguno- debería estar en el escudo nacional.
Para terminar, y volviendo al
maestro Senge, la fábula de la rana le permite a él también, ilustrar un segundo
concepto: nuestra capacidad para observar una situación problemática gana mucho
si somos capaces de tomar distancia y observarla “desde fuera”.
Creo que haríamos bien si
nosotros, desorientados electores y sufridos pagadores de impuestos, seguimos
su consejo.
Alguien se robó nuestro queso y es hora de ponerse las zapatillas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si deseas pon tu nombre al inicio del comentario.