COLOMBIA. APRENDAMOS EN PELLEJO AJENO

El menor de mis hijos me pregunta “¿Qué pasa en Colombia?”.

Le empiezo a contar.

Me detiene “Espera. Hay que prepararnos para mañana, es el día de la Madre y el lunes al mediodía me voy. Mejor escríbelo”

Lo quede mirando. Se que le interesa la política y se que lo va a leer. Así es cuando crecen. Si fuera más pequeño, lo siento y lo hago escuchar todo el rollo. Pero también si fuera más pequeño no me haría este tipo de preguntas. Nada es perfecto. Así que ahí va.

En Colombia igual que en el Perú años atrás los grupos políticos de extrema izquierda desataron la violencia. Allá las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y M19 (Movimiento 19 de Julio) y aquí el PCP SL. (Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso)

El 2002 las FARC y el M19 se encontraron con el presidente Uribe un duro defensor de sobreponer la seguridad a cualquier otra consideración y que fue su némesis poniéndolos al borde de la derrota (se estima que perdieron el 85% de su capacidad de combate) al combinar dureza militar con tratativas para el cese de hostilidades. Este proceso fue apoyado también por los recursos del Plan Colombia de lucha contra el narcotráfico establecido con EEUU.

Se llegó a un punto donde continuar con las operaciones militares no convenía a ninguna de las partes, el equilibrio político y militar si bien favorable al gobierno no conducía a ninguna parte.

Desde el 2011 y con más formalidad desde el 2012 se desarrollaron las conversaciones para llegar un Acuerdo de Paz.

Uribe fue el mentor de Santos, al confiarle durante su gobierno la Cartera de Defensa y luego al apoyarlo en su campaña electoral a la presidencia, campaña en la que Santos se presentó como el continuador de la política de Uribe.

Santos negocio e implemento el Plan Proceso de paz en Colombia para lograr el cese al fuego y la paz. ¿Quién se podría oponer?

Pero Uribe fue crítico del Acuerdo, opinaba que Santos en la desesperación por lograr el acuerdo con la FARC, concedió demasiado- más aun luego del triunfo del NO al primer acuerdo que los obligo a renegociar y obtener su aprobación ya no vía referéndum sino vía refrendo de las fuerzas políticas.

Esa prisa (las malas lenguas afirmaban que Santos pretendía el Nobel de la Paz que finalmente le fue concedido) llevo a darles impunidad suspendiendo ordenes de captura, aceptando la elaboración de una ley de amnistía, la asignación de una mensualidad, medios de comunicación (radios) en zonas determinadas, aseguramiento de  curules (es decir poder político) durante dos periodos, financiamiento del partido político que surgiría de la “disolución” de las FARC todo esto a cambio del desarme, el cese de acciones militares y el abono de un fondo para reparación a víctimas. Cinco años después. las FARC se han desarmado a paso de tortuga, las acciones militares no han cesado y solo ha entregado una pequeña parte de lo comprometido para reparar a las víctimas.

En la firma del acuerdo, todos los políticamente correctos: las Naciones Unidas, las ONGs, el Papa, ministros y ex ministros, presidentes y ex presidentes estaban felices con el acuerdo. Todos los presidentes invitados de blanco bailando vallenatos en gran cadena televisiva mundial. A pocos les gusta ser aguafiestas.

Ni Duque que continuo la implementación del referido Acuerdo, ni alguno de los asistentes o los medios, ni otros dirigentes de la derecha colombiana alerto que la guerra continuaba, que el escenario había cambiado, que las armas eran otras. No se percataron que las FARC aceptaron dejar las armas, pero no sus ideas, ni su prédica y les facilitaron las puertas de los colegios, de las Universidades, de los medios de comunicación, etc.

Las FARC igual que Sendero Luminoso aquí "habían llegado a un recodo en el camino" (aunque en nuestro caso por la captura completa de la dirección del partido) y necesitaban cambiar de táctica pasando de la lucha armada a la de la "participación política" y las campañas electorales. En términos leninistas usar los espacios que da la democracia burguesa para capturarla y destruirla.  

La derecha cobarde (los que siempre se llaman de centro derecha. así como la izquierda vergonzosa se denomina de centro izquierda) no entendió que el escenario cambio y que ahora había que luchar ya no con balas y bombas sino con ideas, propuestas, resultados y demostrando empíricamente la superioridad del capitalismo.

En fin, entendiendo que la pelea ya no era por ganar territorio sino por ganar la mentalidad colectiva.

¡Tienen el ejemplo vivo del fracaso de la predica de las FARC al frente y se llama Venezuela!

No lo hicieron y así les cedieron las mentes de los colombianos para la predica socialista y comunista.

La izquierda ya se percató que la caída del muro de Berlín, el desmembramiento de la URSS, el giro capitalista de China, el giro a la izquierda de los demócratas en EEUU son cambios que deben asimilar y aprovechar y que la revolución o el cambio que sueñan seguirá el modelo Venezuela, Nicaragua y Bolivia es decir ganar las elecciones como fuere y perpetuarse en el poder.

La izquierda ya entendió que aún necesita organizar partidos para participar en elecciones y sostener su burocracia pero que la revolución ya no será una operación masiva y violenta siguiendo el clásico modelo de Lenin, Trotsky o Mao. Sera lo conocido por los teóricos de la izquierda como “revolución molecular”.

Esto no es teoría ya lo vimos acá con la caída de Merino y sigue una secuencia casi determinada. Un evento político es cuestionado o es impopular, y aunque sea legal y jurídicamente impecable o económicamente necesario es inmediatamente descalificado, se llama a la protesta pública (las redes sociales son poderosos en esta secuencia, acá canal N transmitió la invitación a la protesta TODO EL DIA) y se extiende y agudiza la violencia de la protesta y se incorpora demandas si estas permiten incrementar los sectores en conflicto. Todo esto hasta conseguir el “objetivo”, (siempre se cuenta para ello con la derecha cobarde).  Las muy probables víctimas son siempre “víctimas de la brutal represión policial” aunque las investigaciones posteriores digan lo contrario. Y al final se construye la leyenda urbana: “héroes de la democracia”, “Jóvenes del Bicentenario”, etc. La izquierda queda empoderada. La concurrencia al próximo “evento” está casi garantizada. 

Los eventos recientes en Chile, Bolivia y Ecuador y las protestas de BLM en EEUU se encuadran en esta nueva dinámica.

Vamos a Colombia.

Colombia sufrió igual que la mayoría de los países el golpe de la pandemia, el año 2020 el PBI cayó 6,8% y la pobreza monetaria llego al 42%.

Pero la derecha colombiana en torpe decisión propone en plena pandemia un Proyecto de Reforma Tributaria que incluye entre otros puntos el aumento en los impuestos, provocando por supuesto movilizaciones que fueron creciendo y luego de seis días de enfrentamientos violentos, saqueos y vandalismo tuvieron que retirar el Proyecto y al Ministro de Hacienda. Una clara derrota política del gobierno.

El gobierno de Duque desde que se inició la asonada ha sido apanado por la progresía mundial. Con un lenguaje políticamente correcto le han exigido que detenga la violencia en el país.

La ONU ha pedido garantizar el derecho a la libertad de reunión pacífica y a la protesta y luego insistió en un comunicado que “toda acción de la fuerza pública debe observar plenamente la protección y el respeto por los derechos humanos” y les recuerda, en frase sarcástica, que el Acuerdo de Paz con la "extinta" guerrilla de las FARC “ofrece elementos para reglamentar estas garantías y fortalecer la participación ciudadana” sabiendo que Duque ha sido muy crítico de dicho acuerdo

Todo dicho con la autoridad que tiene un organismo como la ONU que cuenta como miembro pleno en su Comisión de Derechos Humanos ....... a Venezuela!

Por supuesto la derecha modosa en el gobierno no ha sido capaz de pararle los pies a esa burocracia dorada explicando:

Que la violencia legal de la policía actúa siempre después de la violencia ilegal de la turba en defensa del orden público y la vida y propiedades de los demás ciudadanos.

Que tirarle piedras y otros objetos a la policía, vandalizar lugares públicos y privados, bloquear carreteras que impiden el abastecimiento de alimentos y medicinas a las ciudades son acciones tipificadas en el Código Penal colombiano y no son parte de los derechos humanos a proteger, ni tampoco parte del derecho a la protesta PACIFICA.

Que TODAS las muertes serán investigadas y los autores y sus instigadores castigados por el Poder Judicial de acuerdo a la separación de poderes establecido por el Estado de derecho colombiano.

Que toda acción de la fuerza pública observa plenamente la protección y el respeto por los derechos humanos de los manifestantes, de los no manifestantes y de los propios miembros de la fuerza pública.

Pero no, las agallas necesarias en estos momentos no aparecieron, la derecha colombiana y el gobierno de Duque tuvieron una actitud culposa en aplicar el Estado de Derecho.

Retiraron el proyecto de ley de marras, dieron de baja al Ministro, sacaron a la policía, sacaron al ejército y militarizaron las ciudades y nada de esto le alcanzo al gobierno para calmar las aguas. ¿Saben por qué? Porque la izquierda huele el miedo y cuando lo huele ataca. Huele el miedo a usar el poder y la fuerza legal prevista en la Ley y la Constitución.

Ahora después de diez días de todo tipo de movilizaciones y disturbios al menos 27 personas han perdido la vida.

Ya citaron a Duque para negociar el fin de las protestas y de repente el de su mandato.

¿Necesitamos preguntar quién tiene la sartén por el mango allá?

Porque el gobierno tiene la fuerza, pero no tiene el poder.

Ahora hagamos un poco de futurología.

Sabemos que en Colombia habrá elecciones presidenciales y legislativas el 2022.

Sabemos también que, en una encuesta, en cualquier país del mundo el 82% de los consultados responden que no votarían por los candidatos que apoyen la subida de impuestos.

¿Hay que hacer un gran esfuerzo para saber quién o quiénes serán los favoritos en las próximas elecciones en Colombia?

Aprendamos la lección:

Tenemos que dar la batalla cultural por la mente de nuestros jóvenes frente a Sendero y a la hipocresía de la “izquierda cool”. Aquí hay que desarmar varias leyendas urbanas y señalar culpas sin sesgo alguno tanto propios y ajenos. Los peruanos no somos o ángeles o demonios. 

En ese marco las reacciones políticas de APP Alianza para el Progreso y RP Renovación Popular han sido positivas, no solamente llamando a votar por Keiko Fujimori sino haciendo campaña para defender la democracia frente a la amenaza real de Perú Libre y sus aliados. Parecen ser partidos que han llegado para quedarse y aportar a la construcción de instituciones.

Hay que revelar las fuerzas políticas extranjeras que miran con simpatía una determinada candidatura, así como los intereses que despertamos como país rico en minería a un gigante consumidor de cobre y litio como la China.

Asimismo, el grupo de Puebla no es un té de tías, ni son mancos ni pobres. Tienen cuadros políticos experimentados y recursos materiales. Es muy probable que estén indirectamente participando en estas elecciones. Me sorprendería mucho que no lo estén haciendo en el terreno.

No me sorprendería tampoco la preparación de una asonada si los resultados no le son favorables y es preocupante porque el Ministro del Interior ya demostró su capacidad para explicar porque no resuelve los problemas.

Estamos llegando tarde a la pelea, nos queda un mes, pero hay que hacerlo ya.  Aprendamos de lo sucedido en Chile y Colombia.

Hagamos nuestra tarea.

Repito. Aprendamos la lección: Tenemos que dar la batalla cultural por la mente de nuestros jóvenes frente a Sendero y la izquierda. Si te consideras de centro o centro derecha o simplemente demócrata esto un deber cívico.


1 comentario:

  1. Mi estimado Cesar buenos días, reciba el saludo cordial esperando se encuentre bien en unión de su familia. Excelente comentario y estamos a puertas de que sucede lo mismo en nuestro querido Perú. Esperemos que nuestro jóvenes tengan la capacidad de poder tomar decisiones correctas en la presente elección presidencial que se avecina. Un abrazo amigo de la infancia.

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