CUANDO EL PAPAPA MUESTRA SU BUEN HUMOR.

 

Sábado.

“¿Qué quiere almorzar el lunes papapa?” Le pregunta Haydee, su nuera. Estaba de vacaciones y queria engreirlo un poco haciendo comida casera.

“Frejoles” le contesta automáticamente el viejo.

Inmediatamente “No. No. No. El comería frejoles todos los días. Mucha democracia ya. Esta muy engreído” interviene Eliana.

Lo miro. Me sonríe con los ojos. Estoy seguro que pensamos lo mismo.

“Algo rico y simple de preparar” meto mi cuchara.

“Arroz con pollo. ¿Qué le parece?.” Ofrece Haydee.

“Con ensalada de tomate y palta” dice él poniéndolo casi como condición

“Claro, y su crema de huancaína más” Le contesta Haydee.

Cerrado.

 

Lunes.

Llegamos tarde para almorzar con el viejo. Era mas de la 1 pm

Mi papa estaba sentado ya en el comedor. Con sus cubiertos y servilleta dispuestos. Es muy disciplinado en sus horarios, siempre lo fue.

Pero hay que cocinar y Haydee se despliega tomando el control de la cocina.

Ayudo preparando la ensalada.

El viejo está tranquilo, quieto y en silencio.

Acabo mi ayuda. No puedo hacer más.

Haydee sufre el silencio.

Miro la hora, ya son las 2:40 y el viejo siempre disciplinado almuerza a la 1:00 ¡!!

Hay silencio y cierta tensión.

Me voy a la sala y doy vueltas, estoy incomodo y algo furioso. El viejo sigue tranquilo, quieto y en silencio.

En eso me dice “siéntate” señalando la silla a su lado. Me siento.

Apoyo la cabeza en mis brazos cruzados sobre la mesa y lo miro. Gira la cabeza y me mira. Sonrie de lado un poco. Como me vera, pienso.

En eso el viejo agarra cuchillo y tenedor, los pone verticales sobre la mesa y empieza diciendo: “¿Como se llama la película.? Acto 1:  César tiene hambre”

Hace una pausa.

“Acto 2: César da vueltas como un león enjaulado”

Lo miro. Esta con su cara de socarrón. Casi sin darme cuenta, impaciente, estoy golpeando el piso con el pie.

Neva pausa y sigue “Acto 3: César se duerme de hambre en la mesa” Habla claro y sin prisa. Todos lo escuchamos ya atentos.

“Acto 4: César ahora golpea el piso con el pie”

Pausa. Sigue. “Acto 5: César saca su banderola”. Aparecen las sonrisas.

Me mira y me da entrada. Ya sé por dónde va.

Le sigo la cuerda: “Pásame la C”, me sigue “Ceeee”. Ya Haydee y Felicia nos miran sonriendo.

“Pásame la U” me sigue nuevamente “Uuuuuu”.

“Cu cha ra ¡! “  “Cu cha ra ¡! “ “Cu cha ra ¡! “ Coreamos los dos.

Empieza la risa general. 

Ahora él dice: “Cambien a la cocinera ¡!” Yo “Que la cambien ¡!” 

Lo hace dos veces más, mientras se ríe en silencio con tales ganas que se le marcan las venas del cuello.

Haydee en tono de falsa queja: "Ay papapa, no me presione mas"

Cuando la risa de todos está bajando de intensidad de repente llama a Felicia. “Feli, ven”. 

Felicia quien rápidamente se ha convertido en su ángel de la guarda se acerca.

“Ayúdame con la huelga”. Ella cómplice “Por supuesto. ¿Qué quiere Don Ricardo?”

Con una risa que le impide terminar la frase le dice “Tráeme dos”

Ella no entiende. Yo tampoco. Ella pregunta: ¿“Dos?”

“Dos tapas de olla”. Concluye el y todos reímos.

Felicia parada a su lado, y que por un momento no sabe si debía darle las tapas o no, reacciona y argumenta “Pero Don Ricardo. El edificio tiene sus normas”

El viejo inmediatamente la trolea “No Feli. Cuando hay hambre no hay norma”

La risa se hace general. 

Hay distensión y los últimos minutos de espera antes del almuerzo se hacen cortos. Como dicen, mas sabe el diablo por viejo que por diablo.

Me siento agradecido de poderlo gozar. 

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