SOLIDARIDAD CON MAHSA AMINÍ

Hace unos días me llego por WhatsApp un video hecho por una chica iraní residente en París pidiendo solidaridad con Mahsa Aminí asesinada por la policía iraní.
Compartí el video como ella pedía pero me hirvió la sangre saber que una chica de 22 años había sido muerta por unos miserables y que no fue la primera y lo peor no será la última. Hacia tiempo que no leía nada sobre ese pais desde que derrocaron al Sha a pulso, con la gente en la calle.

Una nota de lo que pasa en ese lejano pais.

Triunfante la Revolución Islámica de 1979, que acabo con el ultimo Sha de Irán, los líderes religiosos, los Ayatolás impusieron un regimen teocrático pegado al Corán y entre otras medidas incluía el uso obligatorio de un velo en la cabeza a las mujeres iraníes o extranjeras y sea cual sea su religión.

Como dato curioso se tiene que el Corán no obliga específicamente a que las mujeres lleven velo, sino que se limita a recomendar a las mujeres que se vistan con recato. Cada pais islámico entonces interpreta lo que significa “vestir con recato” para las mujeres de su pais.

Han pasado más de cuarenta años de aquello y la modernidad sobre todo la apertura al mundo que significa internet ha difundido en la sociedad iraní ideas y valores como la libertad, la democracia y la igualdad sobre todo en los más jóvenes.

La situación de este lejano pais, sobre todo la económica es complicada. Irán con más del 40% de sui población bajo la línea de pobreza, una tasa de inflación mayor al 30% provocado por un mal manejo económico frente a la pandemia y las consecuencias del conflicto ruso-ucraniano ha generado una polarización de la sociedad iraní.

Figuras del mismo regimen han demandado al gobierno y al mismo Líder Supremo, Alí Jamenei, de 83 años que “los líderes iraníes deben escuchar las demandas de la gente, resolver sus problemas y mostrar sensibilidad por sus derechos”.

Pero el regimen no ha cedido, más bien han arreciado el dominio político sobre su población creando una unidad especial de la policía, (la denominada Policía de la Moral) encargada de hacer cumplir las estrictas reglas de vestimenta de las mujeres iraníes, entre ellas la obligatoriedad de cubrirse el pelo.



Mostrarse sin velo en público es castigado con la detención, pena de prisión, multa o latigazos. Ya no les basta considerar a las mujeres como ciudadanos de segunda –para decirlo suavemente- que necesitan el permiso de su esposo o padre para cuestiones sencillas como estudiar, vivir solas, casarse, acceder a ciertos tratamientos médicos o incluso salir de la cárcel. Ahora deben vestirse como la teocracia lo manda.

Un líder político del pais, el ayatolá Bayat Zanjani ha llamado a la policía moral “cuerpo ilegal ante los propios instrumentos jurídicos del sistema”.

Como si no fuera poco recientemente el gobierno implanto el uso de la tecnología de reconocimiento facial para “portar adecuadamente el hiyab”, lo que ha elevado el nivel de enfrentamiento entre los jóvenes sobre todo y el gobierno.


Desde la caída del Sha no se ha visto una situación tan convulsa como la actual.

Una publicación firmada por 61 economistas destacados señaló que la “situación era explosiva” y que malestar social debido a la mala gestión económica estaba creciendo. La población estaba irritada por el excesivo gasto en defensa y el apoyo a organizaciones como Hamás o Hezbolá y el daño a la economía interna. Naturalmente se ha manifestado ya una reducción del índice de confianza internacional para la inversión en Irán.

En este contexto sucede que Mahsa Aminí, de 22 años, estando de visita en Teherán con su familia fue detenida por esa unidad especial de la policía, el martes 13 de setiembre. La policía le informo a la familia que solo llevarían a cabo un proceso de ‘reeducación’ y que en una hora la dejarían salir. Dos horas después Mahsa ingresaba al hospital. Tres días después los médicos confirmaron su muerte cerebral.

Fue la gota que derramo el vaso. Las protestas en Irán corrieron como sobre pólvora, más de 80 ciudades además de Teherán están siendo testigos de masivas protestas y no solamente de mujeres. Todos los sectores sociales se han sumado a la protesta, además de la comunidad internacional. ¿Cómo terminara esto? Nadie lo sabe. Depende mucho del liderazgo de estas protestas.

Indudablemente hay que solidarizarse con las iraníes.

Y para que no sea esto último un saludo a la bandera, podemos exigir a nuestra izquierda falsamente feminista atornillada en el Ministerio de la Mujer que además de solidarizarse con Masha hagan algo por ejemplo en defensa de las ocho mujeres acusadas de brujería en Carhuacocha, Pataz en La Libertad, con edades entre los 43 y los 70 años que fueron secuestradas, colgadas y azotadas por los ronderos de la zona.

Sin mucha fe porque ya conocemos el feminismo Made in Perú totalmente ideologizado y que se resume en: solo me indigno si es contra los míos y si hay financiamiento.

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