MI ABUELO

Mi abuelo Serafín Marquez Claros, "el chino", era Gobernador en Chala, Arequipa y también Juez de Paz cuando las circunstancias lo requerían, lo que lo convertía en uno de las autoridades de este puerto. Era flaco y no muy alto. 

Era de la primera generación de chinos nacidos en el Perú y su apellido verdadero no era Márquez sino Li. Tomo el apellido de la hacienda donde su padre llego a trabajar, practica muy común esos años.

Se caso con Dolores Denegri Ibarra, la "Lola", bella arequipeña hija de italiano y arequipeña, heredo los ojos claros y los rasgos de su padre y el carácter de su madre. Era mas alta que el -casi le llevaba una cabeza- y lo amo toda la vida. Recuerdo verlos caminando de la mano. Ambos tenían las cabecitas  completamente blancas, ella con las dos manos sujetando la mano de el y pegada a su brazo, en una imagen casi de adolescentes.

Tuvieron 8  hijos, y el por su cuenta tuvo al menos 3 hijos mas fuera del matrimonio. Uno en Marcona, otro en la misma Chala y otra en Lima.

La abuela Lola era pragmática y resignada se comenta que -cuando le insinuaban sus infidelidades- decía "Cuéntame si lo ves con un hombre " o " No importa, siempre que llegue a dormir a casa". Punto. Las feministas podéis convulsionar, pero así era.

Venían de vacaciones a Lima siempre todo el mes de Octubre y una o dos veces mas al año por una semana. Llegaban con dos de sus nietas a quienes criaban luego que el mayor de sus hijos quedara tempranamente viudo.  Ellas le llamaban papa a su abuelo y a su verdadero padre le decían papa Jorge.

Sus hijos y yernos lo trataban de usted (Don Serafín) y el los tuteaba (James, Julián, Andres, etc). Me sonaba extraño. A espaldas de el, hijos y yernos lo llamaban "el chino"

Llegaba directamente a cobrar al Estado, mas exactamente al Ministerio de Gobierno y Telecomunicaciones -actualmente Ministerio del Interior- su sueldo de los últimos 6 meses.

Efectuada la cobranza, de rutina compraba tres cortes de tela y se mandaba a hacer tres ternos de tres piezas: saco, pantalón y chaleco, en la misma sastrería: Noé que quedaba en la Avenida Arica.

Luego de esta rutina, las restantes tres semanas se tomaba las vacaciones en serio: no hacia nada. De lunes a viernes dormía hasta tarde y luego leía los diarios: la Prensa -en la mañana- y Extra -en la tarde- y escuchaba las noticias por la radio.

Por su parte, mi abuela se dedicaba a atenderlo. Un detalle: le pelaba toda la fruta que le servia. Fue la primera vez que vi -con sorpresa-  que las uvas se pelaban y despepitaban antes de comerlas. Una por una. Ella lo hacia para el. 

Siempre algunos de sus hijos llegaban al final de la tarde a visitarlos. A ella le gustaba llamar a sus nietas, sentarlas entre sus piernas y peinarlas. Aunque algunas nietas eran medio ariscas para ello, entre ellas mi hermana, todas accedían a que la abuela las peinara.

Los sábados era diferente, el se levantaba temprano,se afeitaba con una hermosa navaja de afeitar de mango curvo color caramelo.

Tenia el cabello completamente blanco y se peinaba con raya a la izquierda. Usaba sombrero y fue la primera vez que vi a alguien usar ligas para los brazos, ligas que tenían por función sostener las mangas para que el puño de la camisa se asomara ligeramente bajo el saco.

Ya días antes había encargado a uno de sus hijos o yernos que le comprara entradas para la función del sábado a las "Bim Bam Bum". Este era un espectáculo nocturno de moda. Bailarinas con poca ropa -para los estandares de la época- que calentaba las húmedas mas que frías noches limeñas. El abuelo exigía tener asiento en primera fila y se enojaba cuando no era así.

Los domingos iba a Acho a ver las corridas de toros. Afición que no heredo ninguno de sus hijos, pero si algunos de sus nietos.

El chino no fumaba y solo tomaba pisco. Nunca mas de dos copas. Conocía algunos huariques aquí en Lima donde vendían muy buen pisco. El mas extraño era el de un zapatero que atendía debajo de la escalera de un edificio en Jesús Maria y que vendía muy buen pisco. La primera vez que fueron el abuelo con mi papa, este se quedo sorprendido, y se preguntaba como habría conocido el chino este huarique. Estaba a punto de preguntarle cuando vio aparecer a la hermana del zapatero, una mujer madura en unos esplendidos cuarenta cuya sonrisa prometía el cielo. Mi papa ya no necesito preguntar, hubiera sido necio.



POSTDATA

Tengo un recuerdo muy claro, cuando por la radio dieron la noticia del asesinato de JFK. Casualmente estábamos en la casa del abuelo con mi mama y dos de mis tías. Todos se quedaron en silencio, parecía que de golpe todos nos hubiéramos quedado huérfanos. Todos voltearon a mirarlo. El sabia que esperaban su opinión. Y la dio. "Rusos de mierda. Ya nos jodimos". Nada mas. Como se ve, el chino no era muy elaborado para opinar de política.

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