CINCO CIENTOS

Hace unos meses una conversación familiar con Maren, quien se expresa cada vez mejor en castellano, fluía con normalidad cuando se vio interrumpida por mi corta y amistosa risa cuando ella uso el término “cinco cientos” para referirse al número 500.

A su desconcierto inicial frente a mi reacción, le siguió una mirada de auxilio a su novio preguntándole que había pasado. Este le explico que el termino correcto era "quinientos". Se corrigió y un poco azorada seguimos conversando.

La entendí, su lógica era correcta pero errada. ¿Si decíamos doscientos, trescientos, cuatrocientos, seiscientos porque estaba equivocado decir cincocientos?

No nos extendimos en el tema lingüístico y él porque del "horror" pero le prometí escribir sobre esto.

En español el nombre de los números sigue la lógica de su construcción decimal. Donde cada diez unidades de un orden forman una unidad del orden inmediato superior. Así diez unidades forman una decena, diez decenas forman una centena, diez centenas un millar y así sucesivamente. Y sus nombres indican esta lógica de construcción.

Así leemos o nombramos al número 18 como “diez y ocho” o “dieciocho” indicando que hay una decena y ocho unidades. Y leemos o nombramos al número 367 como “trescientos sesenta y siete y se acepta “trescientos sesentaisiete” para indicar que el numero representa tres centenas seis decenas y siete unidades.

Esta regla que es válida para todo el sistema numérico decimal “se rompe” en dos momentos.

1. En el caso de los números 11,12,13,14,15 donde en vez de leerlos -aplicando la regla mencionada- como diez y uno, diez y dos, diez y tres, diez y cuatro y diez y cinco los llamamos once, doce, trece, catorce y quince.

Pero la regla se reestablece a partir del 16 en adelante. Así el 16,17,18,19 los leemos como diez y seis o dieciséis, diez y siete o diecisiete y así sucesivamente.

¿Porque esta ruptura?

La razón proviene del origen y evolución de nuestro idioma.

El español desciende del latín y ya existían en esta lengua los términos undecim, duodecim, tredecim, quattuordecim y quindecim, respectivamente y su uso era extenso por lo que no fue necesario "inventar" los números "dieciuno", "diecidós", "diecitrés", "diecicuatro" y "diecicinco".

Conclusión. Las palabras once, doce, trece, catorce y quince son una evolución fonética directa del latín.

Lo mismo sucedió en otros idiomas derivados del latín como el francés donde se usa el onze, douze, treize, quatorze y quinze.

O más claramente en el portugués donde se usa el onze, doze, treze, catorze y quinze.

2. Y también en el caso de las centenas donde los números 100, 200, 300, 400 aplicando la regla se denominan cien, doscientos, trescientos, y cuatrocientos respectivamente. Sin embargo, el número 500 se dice y escribe quinientos y no cinco cientos.

Ello porque la palabra quinientos derivo fonéticamente del latín 'quingenti' (cinco veces ciento). Y el termino sobrevivió si queremos decirlo así al cambio.

El prefijo "quin" viene de la raíz latina "quinque", que significa "cinco".

Así que ya sabes querida “Cinco cientos”, porque usamos la palabra quinientos. El idioma español tiene como todos, sus marcas de origen que lo hacen más bello aún.

Si, los latinos somos un tanto extraños, pero allí está el encanto.

¿No crees?



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