Él ya desde pequeño era muy ruidoso, eso lo diferenciaba de sus tres hermanos que eran mas sobrios.
En los cumpleaños infantiles, no necesitaba muchos ruegos para ponerse a bailar, Chubby lo llamaban los primos mayores (por Chubby Checker, rey del twist) y -debo decir- que sino estaba bailando estaba corriendo detrás de las niñas, Mientras tanto, sus hermanos tranquilamente conversaban y aligeraban la mesa de dulces y gelatinas. Esto explica el porque al regresar de las fiestas; mientras él sudoroso dormía como un bendito, sus hermanos no paraban de hablar con los ojos bien abiertos por toda el azúcar que habían comido.
Era "picón" y fácilmente se enojaba cuando el humor negro de sus hermanos lo tocaba. Los viejos tenían que frenarlo con frases como "No te quejes.", "Nada de manos.", "Ellos solo hablan.", "Aprende a contestar". A veces con los ojos al borde de las lágrimas miraba furioso la sonrisa socarrona de sus "crueles" hermanos. Hasta que un día empezó a contestar. Ese día sus hermanos dejaron de hacerlo blanco de las bromas al percatarse que el menor tenia mucha creatividad para responder. Habían abierto una caja de Pandora que nunca podrían ya cerrar.
En la temporada de verano su comportamiento también era diferente. Mientras sus hermanos se remojaban hasta quedar con las manos arrugadas, él prefería quedarse en la playa y jugar solo, antes que ingresar al mar. Pero esto siempre se terminaba igual: papá esperaba que se distrajera, para luego pararse de un salto, atraparlo y zambullirlo en las frías aguas de Cantolao. Si no lo atrapaba a la primera, se iniciaba una persecución que tenia igual final.
Era medio salvaje para jugar y solía llegar magullado a casa. Se rompió tres veces el brazo, felizmente no fue el mismo brazo. Los raspones en codos y rodillas; los "morados" en las canillas; así como los chinchones eran habituales. Naturalmente sus zapatos y zapatillas tenían corta vida en esos días de fulbito, en el que hay que reconocer era hábil y además burlón.
Pero una vez causo especial revuelo cuando entro a la casa seguido por su pandilla de tres, estaba sucio, sudoroso y con la cara cruzada con hilos de sangre que goteaban al llegar a su barbilla y le manchaban el polo. La sangre le manaba de un corte en la parte superior de la cabeza. Su aspecto era terrible, pero él sacaba la lengua, probaba su sangre y decía "saladita" provocando las risas de sus acompañantes. Mi madre al verlo casi le da un soponcio, pero reacciono y con un "Adiós, aquí no hay nada que ver" y una mirada severa ahuyento a toda la pandilla. Mientras lo llevaba al baño, bien agarrado de una muñeca, le preguntó que había pasado. Como siempre el empezó su relato con el clásico "Yo estaba tranquilo cuando ....." , No habló mucho mas antes que mi madre le pusiera una toalla mojada en toda la cara cortándolo " Espera, después me cuentas. Voy a ver que te has hecho".
Lo hizo bramar aplicando generosamente alcohol y presionando excesivamente (creo yo) el chinchón y corte que tenía. Luego le puso una bolsa de hielo. Escuchamos que le contaba la historia a mi mamá -aun con la bolsa de hielo en la cabeza- durante largos minutos.
Más tarde cuando le preguntamos a mi mamá que había pasado -a él lo había mandado a bañar- nos dijo: "Jugando a "los toros" se le ocurrió cabecear la reja de la casa de Pepe Palacios. Nada mas. Ya, se acabo, ahora pongan la mesa.". Por supuesto que a él no "se le ocurrió" cabecear la reja pero así hablaba ella cuando quería reprocharte una torpeza.
Ya siendo adolescente, los 30 de Agosto durante la kermesse por el aniversario del Colegio donde estudiaban mis hermanas, era frecuente que él llegara y cruzara la cancha de voley -en pleno partido- hablando y bromeando en voz alta para saludar a mis hermanas y sus amigas; mientras ellas sonrojadas solo atinaban a sonreír. En sus ruidosos saludos incluía a las monjas y las profesoras, que ponían cara de sorpresa,seguramente pensando "de donde salió este".
La disciplina no era su fuerte en la secundaria, y eso se reflejaba en sus notas en conducta, hasta que mi Papá en el momento justo comento -en tono casual pero muy serio- que el próximo Colegio para el debía ser el Colegio Militar Leoncio Prado. Además de tener buen nivel académico, la disciplina le caería muy bien, Para reforzar su opinión, lo "ilustro" con "Los alumnos se levantan a las 5:45 de la mañana con un toque de trompeta, se bañan con agua fría -todos los días- y se vestían de inmediato porque en 15 minutos tenían que estar formados en el patio para la rutina del día".
Todos sabíamos que mi Papá con los estudios no bromeaba, pero este cambio nunca ocurrió.
Por supuesto iba a todos los aniversarios de sus colegios, a ver a sus amigos. Hoy décadas después habla con casi todos ellos -muchos de ellos desperdigados por medio mundo- a pesar que algunos no los ha visto desde que salieron del colegio y algunos los conoce solo por skype.
En la época universitaria era igual y cuando se acercaba ruidoso al grupo donde estábamos estudiando con algunos compañeros, solo nos quedaba decirle a nuestros amigos "No le hagas caso y solito se va" medio en broma y medio en serio.
Tuvo el éxito con las chicas que todo chico extrovertido tiene pero él no se enamoraba fácilmente. Cantaba -y canta- muy bien y lo ha hecho profesionalmente en alguna etapa de su vida.
La familia ha pasado Navidades con él y sin él. Y el espíritu navideño en ambos casos es diferente, con el es casi como un día de Carnaval. No deja de bromear y hacer reír a sus sobrinos y hermanos.
Su generosidad es reconocida por todos y aprovechada por algunos aunque él no reconozca esto ultimo.
Ahora que ya es un hombre grande tiene una enorme red de contactos y se comunica con casi todos los parientes tanto de la rama materna como paterna, sus propios amigos, los vecinos. Y ha sumado a los amigos de sus amigos y a los amigos de sus hermanos, Tiene ademas una gran memoria para recordar todos los nombres, apodos y relaciones de ellos. Esta red le permite estar comunicado de modo tal que sabe -como le decimos- todo lo que pasa con su familia, amigos y conocidos inclusive antes que los eventos sucedan.
Su buen temperamento hace más complicado y doloroso verlo enojarse contigo. Y es tan raro que solo recuerdo una ocasión en que eso ha sucedido. Es una persona a la que yo quiero mucho, porque además de ser una buena persona, es mi único hermano.

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