Igual que ellos, pase por la aventura del taller de retiro pre nupcial, ginecólogas, seguros médicos, controles prenatales, taller de psicoprofilaxis prenatal, rupturas de fuente, dilataciones, cesáreas, peso, talla, relación peso-talla, compra mayorista de pañales, citas con el pediatra (era un capo, no me molestaba esperar 3 horas para su consulta y SIEMPRE nos contestaba el teléfono) controles mensuales, cunas, vacunas, cochecitos, canguros, ropa para bebes (usaban ropa más cara que la mía), piscina, campamentos, paseos, nidos, kermeses, ceremonias, reuniones de padres, etc.
Y luego cuando aún no me recuperaba del todo empezaba el segundo tiempo de la aventura: colegio, útiles, uniformes, cumpleaños de los amiguitos (sentarse a ver como el segundero avanza mientras finges divertirte), talleres, vacaciones útiles, y más campamentos, paseos, kermeses, ceremonias, reuniones de padres luego sin pausa alguna el inicio de las salidas, la feroz negociación por la hora de llegada, el no fumes, no tomes, cuídate, etc…. Era como deslizarse por un tobogán.
Cuando cumplan 18 me deshago de ellos, pensaba en modo siniestro. Ja. Despierta porque es ahora que se pone a prueba tu autocontrol, la etapa borrascosa de las respuestas escuetas: Tiende tu cama (ya), lava tu ropa (ya), aféitate (así me gusta), la cuchilla de afeitar azul es mía (me confundí), ese pantalón está roto (así se usa ahora), o el silencio como respuesta ¿Y ese tatuaje? ¿Por qué no contestas el teléfono? ¿Con quién hablas hasta las 3 de la mañana? Y mientras tanto a continuar corriendo por la rueda giratoria solo que ahora todo era más caro: matriculas, pensiones, pasajes, materiales, menús, loncheras, salidas, ropa, etc.
Y cuando estaba pedaleando casi desfalleciente de repente toda la vorágine se acaba y solo Dios sabe porque, te saludan por la mañana, se comienzan a peinar y afeitar y hasta planchan su ropa¡! Al principio desconfías. ¿Qué ha pasado? ¿Qué tiene novia? ¿Me prepara para contarme que voy a ser abuelo? Pero no, ahora me escuchan cuando les hablo y mejor aún me escuchan cuando hablo. Y ya no cuestionan el menú del día, sino que se preparan el propio, aunque siguen asaltando a mansalva, sin piedad y a cualquier hora la refrigeradora. Pero este cambio tiene un precio: ahora opinan, rebaten y toman decisiones sin consultarte. Ya no vale usar el cortante “¡Porqué soy tu padre!” o el lapidario “¡Porqué sí!”
Finalmente, el silencio vuelve. Todo vuelve a ser como al principio, los dos solos. Hemos dado una vuelta completa acumulando fotos, juguetes, recuerdos y canas, pero también alegrías, penas, amigos y experiencia. Las crías dejan el nido, lejos o cerca, no importa, ya están a merced de sus propias fuerzas.
Y cuando no sabía bien que seguía en esta aventura, el amor de una parejita nacido allende nuestras fronteras origina -dudo que lo hayan imaginado- la reunion que los viejos nunca imaginamos y ahora esperanzados pedimos que se repita. Toda nuestra siguiente generación está aquí y ahora, junta por primera vez.
Y cuando no sabía bien que seguía en esta aventura, el amor de una parejita nacido allende nuestras fronteras origina -dudo que lo hayan imaginado- la reunion que los viejos nunca imaginamos y ahora esperanzados pedimos que se repita. Toda nuestra siguiente generación está aquí y ahora, junta por primera vez.
Vuelvo al ahora y veo a mis hijos de lejos, en medio del circulo imperfecto donde están TODOS sus primos, algunos de ellos reencontrándose después de más de 20 años y la química del ADN familiar hace su trabajo, hablan como si se vieran todos los días, el humor negro de la familia se manifiesta, las bromas van y vienen, las risas ahogan las palabras, los abrazos se suceden, los nuevos integrantes de la familia se engarzan fácilmente con los demás, la combinatoria de fotos es infinita, yo contigo, tu conmigo, la nueva generación ya entro a la cancha y nos percatamos que después de todo hemos hecho un buen trabajo, son buenos profesionales, buenas personas y buenos hijos.
Celebrar el amor es por supuesto la razón del evento y aunque cariñosamente me han pedido que baile creo que tendrian que ponerme corriente para que ello suceda, pero lo estoy pensando la reunion lo amerita qué duda cabe, pero mientras la hora del espectáculo llega solo me queda agradecer a Fabio y Mariela por empezar su camino juntos generando una hermosa demostración de unión y cariño familiar.
Me hubiera gustado decirles todo esto cuando me pidieron que hable. Sera para la próxima.


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