A todos nos gusta reírnos con (y de)
nuestros amigos, conversar y bromear con ellos es fuente de gozo de la amistad.
Cuando hago o cuento una broma
normalmente pongo una cara seria para mejorar el impacto de la broma (viejo
truco de aficionado) que casi siempre resulta.
Mantener una cara de póker mientras hace
uno una broma no es a veces fácil, sobre todo si nuestra broma nos causa mucha
gracia también.
Con ella hacer eso me es imposible. Es
imposible porque tiene la reacción natural de mirarme de frente a la cara con
esa mirada directa y limpia que le conocemos (ante la cual nadie miente)
mientras repite el chiste y se ríe a la vez. Es imposible no reírse.
He intentado alguna vez no mirarla, pero
no me deja escapar, me agarra del brazo si estoy cerca o me llama si estoy más
lejos, mientras repite el chiste y se ríe.
Hay momentos difíciles en la vida de
todos. Esos momentos nos fortalecen el espíritu y revela quienes nos quieren en
las buenas y en las malas.
No tengo dudas que ese espíritu jodido,
guerrero y generoso saldrá fortalecido y me demostrara a mi (y sé que a ella)
que la quiero en las buenas y en las malas. Un beso.
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