Para mi padre, Cantolao, la playa de
piedras en La Punta, está asociado a recuerdos entrañables.
En
esa playa gozo con toda su familia de 8 veranos completos. De lunes a sábado y
de Enero a Marzo. Se la cantidad porque el último verano que fuimos yo
acababa el Colegio y tengo una foto de la primera vez que fuimos.
En
esa playa sus hijos aprendieron a nadar. Pero también a caminar y correr
sobre las piedras con y sin zapatillas, a tirar piedras en el agua (patillo), a
conspirar con él para atrapar al hijo menor y meterlo al agua y vio a sus hijos
también jugar juntos en un nuevo escenario. Donde miró como sus hijos se
lanzaban al agua desde el muelle con la falsa tranquilidad que los padres
tenemos para esas ocasiones. A veces primos de ambos lados de la familia nos
acompañaban, pero ellos odiaban las piedras cosa que a nosotros no nos
molestaba.
Luego
de quedar viudo, tuvo un periodo de luto de seis años, y se volvió a casar,
pero las cosas no salieron bien casi desde el inicio y concluyeron borrascosamente.
Siendo ya un adulto mayor, la soledad producto de este fallido segundo
matrimonio lo quería atrapar.
Entonces,
en esa playa, en esos momentos complicados para él, fue donde conoció nuevos
amigos de su misma edad (bases 7, 8 y 9) y que durante los siguientes 4 años
serian su grupo de amigos de los veranos. El grupo que sumaba once personas
entre hombres y mujeres se autodenomino Los Lobos Marinos. Se encontraban en
la playa todos los días de lunes a viernes desde las 9 de la mañana hasta la
una de la tarde. Jugaban cartas, cachito, tomaban sol, se bañaban y
conversaban.
Cantolao
es una playa de aguas muy tranquilas y muy frías, pero que era (¿es?)
poco visitada por los veraneantes por lo que generalmente no hay salvavidas
asignado. Los Lobos detectaron esto y ya desde el inicio acordaron llevar
a la playa una boya naranja de rescate por si se presentara alguna emergencia.
Y
las emergencias se presentaron. Un miembro del grupo llamado JJ rescato a una
jovencita que sufrió un calambre a unos 30 metros de la orilla, felizmente
él estaba cerca y más adentrado al mar que ella. Mi viejo mismo saco del agua a
un pequeño niño que se ahogaba cerca de la orilla mientras su nana, demasiado
pesada y sobrecargada de niños a cuidar (6), luchaba por pararse y atender la
emergencia. "No sé cómo pude correr sin zapatillas hasta donde el niño se
ahogaba, yo solo lo miraba a él. Después me quedaron doliendo los pies dos
días.”
Naturalmente
los felicitaron y a JJ desde ese día le dieron el apelativo de Mitch (nombre
del personaje de David Hasselhoff en la serie Baywatch) y le bromeaban
diciéndole que CJ (Pamela Anderson) lo estaba pidiendo para la
próxima temporada. Uno de ellos le regalo en nombre del grupo un short de
baño roja, que el usaba con mucho aplomo. Eran muy divertidos.
Pero
al quinto año, la realidad se entrometió y el grupo sufrió dos bajas, y
naturalmente el ánimo decayó. El sexto año sufrieron una baja más, lo que
prácticamente disolvió el grupo. El y dos integrantes de Los Bravos se integraron al programa “Centro
del Adulto Mayor” de ESSALUD, donde saber bailar el tango y la marinera le hicieron
pasar buenos momentos.
En
esa playa es a la que, años después, pedía ir cuando un domingo de verano quería
comer un cebiche junto al mar con alguno de sus hijos.
Por todo lo anterior. ¿Es de extrañar
que nos haya pedido que sus cenizas sean lanzadas al mar en Cantolao?
No puede haber mejor lugar.
Así se hará viejo, no lo dudes.
Pero ahora no te apures y mientras
ese día no llegue promete que no intentaras hacernos trampa jugando Rummi.


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