Era la primera vez que iría al Estadio Nacional y estaba contento por eso. Íbamos a ver el partido Perú - Argentina por las eliminatorias a las Olimpiadas de Tokio, que estaba programado para ese domingo a las 3:30. Iriamos mi abuelo Serafín, que estaba de visita en Lima, mi Papá y yo.
No conocía el Estadio Nacional, solo lo había visto por fuera desde la ventanilla del auto de mi Papá y por dentro lo había imaginado en las narraciones de los partidos por radio.
De repente el sábado, mi abuelo le dice a mi Papá que no podía ir al Estadio porque tenia asuntos que resolver.
¿Que hacer con la tercera entrada?. En principio mi Mamá le dijo "Vendela en el Estadio. Es seguro que te la compran." "Si" le contesto el, "Y es posible que termine viendo el partido en la comisaria". Estaban en eso cuando llego a mi casa mi tío Ricardo y mi Papá sin pensarlo dos veces le pregunto si queria ir al Estadio. Por supuesto que dijo si inmediatamente. Mi Mamá solo levanto los ojos al cielo.
El domingo, mi tío Ricardo llego temprano a casa a tomar desayuno y luego simplemente esperamos. Partimos en el carro de Papá a la 1 de la tarde. Ellos dos iban adelante, pusieron la radio y los periodistas ya estaban narrando los previos del partido. Solo recuerdo tres nombres: hablaban de Perfumo por los argentinos y de Chumpitaz y Kilo Lobatón por los peruanos. Yo no sabia que Kilo había sido aguatero en la U, paso al primer equipo y de allí a la selección. Y nunca supe porque le decían Kilo o cual era su verdadero nombre.
Mi papa dejo estacionado el carro cerca de una Iglesia medio escondida (años después me enteraría que era la Iglesia Santa Teresita del Niño Jesús) y de allí caminamos hasta el Estadio. El ambiente era de moderada alegría, el placer de caminar por el medio de la pista. Grupos de hombres, parejas, papas con sus hijos. no recuerdo haber visto muchas mujeres y en esos tiempos nadie se ponía la camiseta de la selección.
Llegamos y pasamos un primer anillo de control policial, donde había patrulleros (grandes y pintados de blanco y negro), y tambien vi cuatro hermosos caballos de la Policía Montada que yo veía enormes y encima de ellos un policía con relucientes botas negras. Se suponía que debían controlar que la gente no llegara ebria o portando botellas o armas, pero ese control no lo hacían limitándose a conversar entre ellos y mirar aburridos a la gente que llegaba a Occidente.
En el segundo anillo de control picaron nuestros boletos. Atravesar esas enormes puertas y entrar al Estadio me lleno de emoción, subimos el primer tramo de escaleras, giramos en el descanso y subimos el segundo tramo y de pronto como una aparición mágica, llena de luz y vivos colores aparece ante mi el cielo, la cancha, los arcos y las graderías casi encima mío, era como si tuviera una pantalla de cine gigantesca delante mio. Esa emoción de la primera vez no se olvida jamás.
Habia unos suplentes peloteando en un lado de la cancha, pero al rato desaparecieron. El vecino de asiento dio algunos nombres pero la verdad yo no conocía a nadie.
La hora y media mas o menos que esperamos, pasaron muy rápido solo mirando como llegaba la gente, se reconocía y se saludaba a lo lejos. Lo mas notable estuvo en el almuerzo: fue la primera vez que probé esos fantásticos frijoles con seco !!! . Era espectacular. El sabor era mejor que el que preparaba mi Papá y eso es bastante decir y las porciones eran de mamá engreidora.
Salieron las selecciones, y entre mi Papá y mi tío identificaron para mi a los jugadores de la selección peruana. Empezó el partido. Yo estaba sentado entre mi Papá y mi tío.
Era un partido parejo, todos estábamos impacientes por gritar un gol que nos tranquilice, pero termino el primer tiempo sin goles. Necesitaba ir al baño y fui con mi Papa. Fue la primera vez que entre a un baño publico de hombres, el urinario media 10 metros de largo y había cola detrás de cada hombre orinando. Empecé a comprender que en el Perú hay cola para casi todo.
Me puse en la cola y cuando llego mi turno cumpli la rutina. Mi padre me dijo esperame alli al lado de la puerta. Apenas acaba de pararme al lado de la puerta cuando el aparecio "Vamos que ya va a empezar". Efectivamente ya estaban entrando a la cancha. Caminar por los corredores y bajar las escaleras me hizo sentir ser parte de toda la hinchada
Empezo el segundo tiempo y de repente nos hacen un gol. Habia fastidio pero también esperanza en el ambiente. Estábamos perdiendo y los argentinos jugaban a pasar el tiempo, demorando los saques y dando pases laterales sin atacar. La impaciencia nos ganaba, se acercaba el final del partido. Hay un ataque nuestro, ya ahora, Gol, gol, un gol, lo gritamos con todo el pecho y de repente lo anulan. ¿Qué? ¿Qué paso Papá? ¿Que ha cobrado? No se.
Miro a los alrededores. Nadie sabe que ha cobrado. Alguien dice jugada peligrosa. pero nadie le hace caso. Empezo el bullicio, insultos a la madre del arbitro, las protestas. Lo único que recuerdo de ese embrollo donde todos gritaban y rechiflaban fue cuando mi Papá, le dijo a mi tío "Ricardo, mira" señalando hacia nuestra izquierda donde un grupo jalaba y empujaba la malla para romperla y de repente salió entre ellos un hombre que trepo la malla y entro a la cancha, corrió directamente hacia el arbitro, la policia empezo a moverse también, las maldiciones y silbidos aumentaban.
Al ver esto, mi Papá se paro, me cogió de la muñeca y dijo "Vámonos!" Yo queria ver que pasaba con el hombre que había entrado a la cancha. Otra vez pregunte "¿Porqué, que ha pasado?". Subimos las escaleras de la tribuna y mi Papá le dio una orden a mi tio "Busca la salida, yo te sigo" Mi tio se adelanto.
Entramos al propio Estadio y bajamos un tramo de escaleras y antes de llegar nos encontramos con mi tío que ya regresaba "Esta cerrada" dijo. Vio una puerta y no pudo abrirla así que retrocedió y le dio un fuerte planchazo, la puerta no se dio por enterada. Mi Papá me soltó la muñeca y le dio un tacle junto a la manija y la puerta se rajo verticalmente. Mi tio termino de romperla de un tacle. Tengo la imagen grabada. El no era precisamente el prototipo de un hombre fornido, era mas bien menudo. Pero le dio un planchazo con ganas. Miro al interior y dijo "es un deposito". Se sentían cada vez mas los gritos y los zapateos y el ruido humano y extraño de una multitud moviéndose, así como un ligero picor en la nariz (no sabíamos que la policía ya había lanzado gas lacrimógeno y el viento llevo el gas hacia la Tribuna Norte y parte de la de Occidente) parecía que en cualquier momento una multitud apareciera cortandonos el paso, avanzamos un poco mas y encontramos una escalera, bajamos y al girar en el descanso vimos abajo la luz del dia que indicaba que habíamos encontrado una puerta abierta. Ufff.
Salimos y caminando a trancos largos nos alejamos, recién en ese momento, mi Papá me soltó de la muñeca, sentí el alivio, un momento después volteo a mirar y veo a mucha gente saliendo por donde nosotros lo habíamos hecho pero esta gente se cubría la cara con pañuelos y corrían agachados. Pero lo que me llamo la atencion es que se veía humo (¿era el gas? o ¿estaban quemando algo en la tribuna?) saliendo en la parte superior del estadio. Caminamos rápido y en silencio. A veces tenia que correr para estar a la altura mi papá que me controlaba de reojo.
Llegamos al carro, subimos, estábamos agitados y nos tomamos unos segundos para tranquilizarnos. No se como, estaba yo sentado adelante y mi tío atrás. Yo nunca iba adelante. Arrancamos y mi Papá prendió de inmediato la radio. Ya hablaban de muertos; en los veinte minutos que demoramos en llegar a casa la información pasaba de "algunos heridos", "algunos muertos", "sesenta muertos", "100 muertos", "200 muertos", "trescientos muertos" y finalmente "Numero indeterminado de muertos". "No tenemos cifras confiables". "Ademas hay mas de 300 heridos".
Mi tío sentado atras decia una y otra vez "Nos salvamos". Y le hacia preguntas que mi Papá no podía responder.
Mi Papá dijo "Tenemos que llegar rápido porque tu mama debe estar preocupada" que tome como respuesta cuando le reclame con la mirada una maniobra brusca que hizo para eludir un hueco y que me zarandeo. Los autos no usaban aun cinturones de seguridad.
Ese día murieron oficialmente 328 personas y hubo alrededor de 500 heridos. En realidad fueron muchos mas. Los muertos estaban regados en los alrededores del Estadio cubiertos de periódicos y los familiares paseaban entre los cuerpos para reconocerlos. Era tan caótica la situación que los muertos reconocidos en la misma noche por sus familiares fueron simplemente recogidos y llevados a su casa para darle sepultura y lo mismo aquellos que fueron abatidos por la policía durante los saqueos que ocurrieron en los alrededores del Estadio. Tres policías murieron (2 Guardias Civiles y 1 Guardia Republicano). Esa noche se sentía un pesado silencio en la calle.
Al llegar mi viejo me dijo. "Hijo. Hemos tenido suerte en no haber ido con el abuelo. Pero cuando estés en peligro, piensa rápido y luego actúa rápido".
"Me entendiste?"
Dije "Si", pero la verdad sea dicha, solo años después me percate del verdadero peligro que ese día corrimos.
Hizo una pausa "Tu mama te va a preguntar. Cuéntale lo que ha pasado, pero no la preocupes."
"¿Preocupar a mi Mamá ?", pensé "No sabría como hacerlo!! A menos que me vaya de la casa por dos días". Me hice el gracioso pero solo para mi, costumbre que tengo hasta ahora.
Entramos a la casa, todos escuchaban la radio. Habían decretado ya 7 días de duelo nacional y habían suspendido las garantías por 30 días. esto ultimo por el saqueo en los alrededores del Estadio.
Habían llegado a mi casa mis primas Ida y Martha y estaban conversando con mi Mamá mientras escuchaban la radio.
Al vernos entrar. mi Mamá le dijo a mi prima Ida:"Ves, no les ha pasado nada"
Mi Mamá, aparentemente tranquila, estaba sentada peinando a mi hermana, me llamo con la mirada y me dijo "¿que paso en el Estadio?". Eso significaba "Cuéntamelo todo y no omitas detalles"
Le conté todo, solo me interrumpió una vez y repitió "¿Que tu tío Ricardo rompió una puerta de una patada?!". "El no puede romper puertas, si con la justas las abre"
"Pero era un deposito" Dije. "¿Un deposito?" Repitió ella.
"Estas hablando igual a tu padre, Seguro que te dijo que no me preocupara. Pero se van los tres al Estadio y luego uno escucha, 60 muertos, 100, 200, 300 muertos ¿Y no quieren que me preocupe? ¿Para eso estudias?"
Y dirigiéndose a mi tio "Espero que mañana vayas temprano a arreglar esa puerta"
"¿Que tienes ahí?" interrumpe mi hermana. Era el dulce de forro rojo -un dulce clásico de venta en el Estadio- que me compro mi tio. El vendedor de este dulce lo entregaba lanzandolo al cliente hasta a 20 metros de distancia con buena puntería. Era un espectáculo ver volar los dulces. Lo había olvidado en el bolsillo del pantalón y tuve que compartirlo.
La verdad no me importo hacerlo, no queria comer dulces, ya estaba en casa.
POSTDATA
Pero las preocupaciones no habían acabado. Todos los noticieros de la TV hablaba casi exclusivamente de la tragedia.
Llamaron a mi papa desde Chimbote. Era mi abuela y su nuera Betty. Betty era la esposa de Tomas, su medio hermano por parte de madre.
Tomas había bajado a Lima por negocios, se había hospedado por unos días en la casa de sus suegros y el domingo había ido a ver partido pero no había regresado a la casa y eran las 8 de la noche.
Le pedían a mi papa que fuera al Estadio a ver si lo encontraba entre los cadáveres que estaban en la calle cubiertos por periódicos.
Le decía a mi Mamá. "Voy a ir a buscar a Tomas. Fue imposible negarme a ir. Mi mamá me pide que le busque a su hijo y mi comadre Betty ya estaba llorando, creo que esta embarazada."
Mi Mama le dijo:"Vas a ir solo?" "Si"
Mas tarde, ya cerca de las 11 de la noche, mi Papá volvió. "No esta" dijo. "En el lugar, la cosa es peor de lo que se ve en la TV. Busque durante tres cuadras en 28 de Julio y no soporté mas. Pensaba que alguno de nosotros o de repente los tres podíamos haber estado allí cubiertos de periodico."
Voy a llamar a Chimbote.
Al regresar " Les dije que no lo había encontrado y mi Mamá empezó a llorar, yo trataba de consolarla diciéndole que no se adelantara, que mañana en la mañana iría otra vez, cuando se escucho un griterío en la casa. Tomas estaba llegando !!!"
"Conto que salió del Estadio en shock y solo atino a ir al terminal y comprar un pasaje a Chimbote. Se había olvidado de regresar a la casa de los suegros por sus maletas. A esa hora ellos no sabian que habia pasado con el." Mi Mamá dijo algo impublicable sobre Tomas.
Mi Papa dijo ahora solo quiero dormir.
Lo merecía, había sido un domingo agotador.


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