Siempre quiso ser policía, por lo que –a
diferencia de algunos de sus amigos- se alegró cuando supo que había salido
sorteado para prestar el Servicio Militar Obligatorio (SMO). Había recién terminado
el Colegio y sintió que no estaba perdiendo el tiempo haciendo el SMO.
Escogió hacerlo en la FAP, así que el día
indicado se presentó en Las Palmas y durante 6 meses no vio a su familia. Allí conocio
a quien sería su amigo de toda la vida: Danny. Conocido es el uso de los
militares de ordenar a las personas por apellidos, por lo que al tener ambos
apellidos que iniciaban con la misma letra, siempre quedaban juntos, lo que
facilito la amistad. Tenían además muchas cosas en común y vivían cerca uno del
otro. Aclaremos que era Danny porque no le gustaba su nombre y lo modifico, así
que ahora es Danny para todos sus compañeros.
Estando en la FAP, empezó a recibir visitas
familiares. En una de ellas su hermano mayor le dijo “Ah te manda saludos la flaca”
mecánicamente contesto “Gracias”. Le decían la flaca porque era flaca, era la
hermana de un amigo del barrio con quien a veces peloteaba. Pero no sabía su
nombre. Era simplemente la flaca. Recordó que la veía pasar por su casa y que
ella lo saludaba levantando la mano y casi esperaba que el contestara para
bajarla. Pero él no había visto ningún mensaje en ello.
Luego del confinamiento inicial tenia
salidas los fines de semana. Allí fue que decidió conocerla. Se hizo más amigo
de su hermano para así acercarse a ella y funciono, en dos semanas ya hablaban horas
en la puerta de la casa de ella, hasta que la llamaban. Allí la conocio mas y
se enamoró.
Un mes después de frecuentarla, un día tomo
valor y se le declaro, como es costumbre ella le dijo que lo pensaría. A partir
de ese momento, solo le quedaba esperar.
Paso dos días de incertidumbre; sentía que
el tiempo pasaba lentamente, no podia pensar en otra cosa. quería saber la
respuesta y a la vez temía recibir un no.
Al tercer día estaba en la cancha de fulbito
con sus amigos cuando el gordo Hugo se
comenzó a ufanar de haber sido aceptado por ella, que ya era su enamorada.
Nadie sabía que él se le había declarado.
Dolido por lo que considero una burla, fue
a su casa, se cambió la ropa de deporte y fue a buscarla para pedirle
explicaciones. Toco la puerta y pregunto por ella. Al saber que la buscaba, ella se inquietó,
venía por la respuesta a su declaración pensó. Se obligó a adoptar una actitud
tranquila.
"Hola." “Hola”
Él fue directo. "El gordo Hugo dice que
lo has aceptado, y que tú eres su enamorada. ¿Es cierto?"
Ese no era el tema que ella esperaba hablar
con él.
"No. Yo no hablo con él hace
tiempo" respondió ella en tono firme pero un tanto desconcertada.
Se dio cuenta que había metido la pata. En actitud
conciliadora, baja el tono de voz. "No se te ha declarado?"
"No"
Saliendo del tono inicial y hasta aliviado
pregunto. "¿Porque habla así entonces?"
"No se"
"¿Entonces?" Dijo él. No sabía
que más decir.
Ella escucho la palabra, pero no entendió
que significaba, así que centrando el tema dejo salir la respuesta que estaba
guardando.
"Si"
"¿Si? ¿Si qué?" El no entendía.
"Sí, quiero estar contigo"
Más claro el agua. Sintió un calor que
nació en su pecho y recorrió su cuerpo. Todo lo demás desapareció de su cabeza.
Solo veía los ojos y la boca de ella. Quiso decir algo, pero ya no pudo hablar.
Dos besos después, la tomó de la mano y le
dijo “Vamos a la tienda”. Ella accedió.
Pasaron por el costado de la cancha. El
partido había acabado y estaban sentados en el suelo conversando. Todos los
vieron pasar. A lo lejos él se percató que el gordo Hugo estaba siendo objeto
de burla. Lo estaban apanando.
Querías que nos vieran.
Si.
Se rio, le apretó la mano y se pegó más a él.
Así empezó todo.
Una semana después de terminar el SMO y junto con Danny empezó a trabajar y a estudiar. Encontraron un trabajo en horario nocturno lo que les permitia ir de día a sus clases de preparación para el examen de admisión a la PNP. Ambos pagaban los estudios de sus ingresos.
Todo el año siguiente su tiempo estaba
dividido entre el trabajo, la Academia y ella. Cuando podia iba a recogerla al
Colegio y la acompañaba hasta su casa.
En el siguiente examen de Admisión el y Danny postularon
y ambos ingresaron.
Poco después se casó y tuvieron una primera
niña.
Por otra parte, su amigo Danny también se había
casado y tenía una pareja de niños. Cuando se reunieron las 2 parejas la química
entre ellos fluyo. Las esposas se hicieron buenas amigas y desde allí no pasaba
mucho tiempo sin que los cuatro se juntaran en la casa de uno u el otro.
Paso poco más de un año cuando le
comunicaron que era parte del equipo que iría a la zona de emergencia (ZE) .
Eran los 80s Sendero desplegaba sus acciones terroristas en el interior del país.
El Estado buscaba la manera de enfrentarlo.
Formados en el patio, 100 policías, él
entre ellos, escuchaban la arenga del General, los términos "Patria"
"Libertad" "Democracia" "Gloriosa Policía
Nacional" se sucedían junto a "Valor" "Deber"
"Vida" él no se hacía ilusiones, los comentarios de sus compañeros
que regresaban de la ZE eran preocupantes.
Él solo pensaba en su esposa, en su hija y
en qué pasaría si él no regresaba.
Le daba tranquilidad saber que su madre le
enseñaría a su joven nuera lo que se requiere saber para cuidar a una recién
nacida y también para lidiar con la incertidumbre y el temor de la espera que
toda esposa de policía -más aun en esos años- aprende cuando el esposo sale a
cumplir con su deber.
El destaque duro 6 meses que le parecieron
6 años. Fue un baño de realidad tanto del fenómeno terrorista, como de las
condiciones en que se batallaba contra ellos. Entendió mejor la anécdota del
colega que había tenido que perseguir una gallina para almorzar y que luego de dos caídas
la atrapo con tal fuerza que la mato sin querer.
Regreso a Lima y todo volvió a la
normalidad.
Pero siete meses después, la historia se
repite. Nuevamente estaba formado en el patio. Esta vez fue más precavido, sabía
que la principal falencia era la logística de aprovisionamiento. En la zona de
emergencia comprendió que el dinero no vale nada sino hay mercancías que
comprar.
Pero coincidió que Danny también fue destacado y
esto hizo menos duro el trabajo para ambos.
Luego de 5 meses regreso nuevamente a Lima
y otra vez todo se ordenó.
Tres meses después nuevamente fue llamado.
Regreso después de 7 meses. Empezo a tener
sueños intranquilos.
Y seis meses después, nuevamente la
historia se repite. Pero ahora ya no solamente sentía la pena de su esposa al
verlo partir sino las palabras de su hija que le pedía que no se fuera. Le
partía el alma y si bien frente a ella mantenía el control luego no podia
contener las lágrimas.
Nació su segunda hija. La mayor ya hablaba más
claro. Regreso después de 5 meses.
"Ya no te vas a ir, no papa"
"No, hija. Ya no"
Continuaban los sueños intranquilos.
Pasaron siete meses y nuevamente la
historia se repite. Era la quinta vez que estaba formado en el patio escuchando
lo que le parecía la misma arenga.
Esta vez coincidió con Danny y esto les dio
más ánimo para enfrentar el trabajo.
Sencillamente sabía que no podría soportar
la presión de sus 2 niñas. Esta vez se había ido de madrugada. les dio un beso
de despedida a ambas, pero sintió que las estaba engañando y se sentía mal por
ello.
La situación era mucho más complicada que
la primera vez, la agresividad de Sendero ya había llegado a Lima y estaba
creciendo, todos los días los coches bomba y los apagones marcaban el ritmo de
la ciudad. Las comisarias se atrincheraban con sacos de arena y vigilancia 24
horas. Algunas comisarías por la dificultad de su defensa fueron cerradas. En
las listas de muertos y heridos ya comenzaron a aparecer conocidos y miembros
de su promoción.
Se dio cuenta que la mayoría de los PNP
destacados eran menores que él, por lo que no pocas veces asumía el comando.
Regreso después de 7 meses.
Acababa de llegar con su maletín de viaje que
acababa de dejar en el suelo y de darle un beso a su esposa. Su hija estaba
abrazada a su pierna, por lo que se puso en cuclillas para abrazarla mejor y
estando así con los bracitos en su cuello, fue cuando ella lo miro directo a
los ojos y le pregunto
Papi ya no te vas a ir, ¿no?
No hija ya no.
¿Me lo prometes?
No lo esperaba. Estaban casi nariz con nariz. Solo tenía una salida.
Si hijita te lo prometo.
Contenta, corrió donde su mamá que
observaba la escena.
Mamá mi papá ya no se va a ir, me lo ha
prometido.
¿Que bueno no? Le sonrió la mamá.
Ellos solo se miraron.
El rezaba para que no lo volvieran a
destacar. ¿Cinco veces totalizando 30 meses no era ya suficiente? Se había
perdido 3 navidades y muchos cumpleaños familiares. Seguía teniendo sueños
intranquilos.
Pero sucedió. Siete meses después. recibe
la orden de prepararse nuevamente para ser destacado a la ZE. Partirían el
siguiente lunes y era jueves.
En casa miraba a sus niñas y pensaba como les
afectaría, si a pesar de habérselo prometido, él se iba. Tenía que hacer algo.
CONTINUARA



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