EL ESPAÑOLITO PARTE II


[ANÉCDOTA]
Varios años después, en un domingo de vacaciones escolares de playa y campamento, estaba con un viejo amigo en el mostrador de una tienda comprando algunas cosas y repentinamente él se encontró con un conocido suyo quien estaba acompañado de su esposa.  Nos presentaron.

Me sobresalte, pero lo controle. Décadas después. Era ella, la cristiana de izquierda. La novia del españolito.

Su cabellera no era la misma - ahora era color rojizo- pero esos ojos caramelo eran los mismos que yo recordaba. Si ella hubiera estado con los anteojos oscuros puestos, de hecho los tenía en la mano, –estábamos en la playa- jamás la hubiera reconocido. Detrás de los ojos recordé el resto de ella.

No dio señales de reconocerme, pero sentí una actitud defensiva. El dialogo entre nuestros acompañantes fue breve y nos despedimos.

De repente no es ella, pensé. Hay muchas personas parecidas en el mundo, a todos nos ha pasado me dije.

Al día siguiente, me encontré con ella. Los servicios en la playa no eran grandes.
“Hola” le dije, “hola” me contesto.
“Está lindo el día”, “Si”
Me atreví. “Sabes, te pareces a alguien que conocí hace unos años en Arequipa”.
“¿Si? Puede ser, tengo familia allá”.
Luego silencio. Cortes pero frío.
“Pero uno se confunde. A mi han dicho eso varias veces”, añadí dándome una salida cómoda, educada y cobarde.
“Si, a veces sucede”. Dijo.

Pero más que las palabras, su mirada fue más que elocuente.

Era ella, sí me reconocía, si recordaba, pero no quería recordar. Había dejado el pasado en el pasado. Todos tenemos ese derecho.

Hice un par de comentarios banales y me despedí.

Esa noche pensé, como será vivir con el recuerdo de que hubo una persona en tu vida que te quiso más que a ella misma, una persona que no quiso soportar vivir sin ti y a quien no pudiste amar de la misma manera.



¿Todos tendremos alguien así en nuestra vida?

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